Italia vive una etapa de sacudón futbolístico y político tras el golpe en el repechaje del Mundial: la selección cayó en la definición por penales ante Bosnia-Herzegovina y, como consecuencia directa, el cimbronazo alcanzó a la cúpula de la FIGC. Gabriele Gravina presentó su renuncia como presidente, y después siguieron los pasos de Gianluigi Buffon como jefe de la delegación nacional y del entrenador Gennaro Gattuso. En ese contexto, Carlo Ancelotti se sumó a las críticas sobre el rumbo del fútbol italiano, señalando que el país dejó de lado principios defensivos que antes fueron base de sus mejores épocas y que hoy se diluyen frente a las tendencias tácticas modernas.
El “post-mortem” tras la eliminación y la resignación de la FIGC
La derrota en el play-off del Mundial no solo tuvo impacto deportivo: también abrió un proceso de reordenamiento institucional. El planteo de Italia en ese cruce y, especialmente, el resultado en la tanda de penales derivaron en una cadena de cambios dentro de la Federación. Gravina dio un paso al costado, y luego se informó la salida de Buffon en su rol de máxima figura administrativa de la delegación y de Gattuso como entrenador. En paralelo, el debate público se extendió hacia el funcionamiento de la Serie A y hacia el modelo que sostiene a la selección, con muchos jugadores, entrenadores y analistas marcando falencias estructurales.
La lectura de Ancelotti: menos solidez atrás y un cambio de identidad táctica
Desde su mirada, Ancelotti entiende que el problema no es puntual ni se reduce a errores individuales: advierte una vulnerabilidad creciente en la línea defensiva. En Europa, sostiene, se ven partidos con muchos goles con regularidad, pero su interpretación es que ese espectáculo no necesariamente nace de una superioridad ofensiva; muchas veces, surge de fallas defensivas. Además, remarca que intentar copiar esquemas de presión agresiva y enfrentamientos 1 contra 1, que funcionan en otros lugares, termina alterando la identidad táctica que históricamente hizo al fútbol italiano tan difícil de quebrar.
En una frase que resume su postura, el DT afirma que la Serie A perdió la solidez defensiva y que, aunque en otras zonas del campo también falta material, el giro excesivo hacia el control táctico habría deformado las características con las que Italia construyó su historia.
- Italia, según Ancelotti, está más expuesta en defensa.
- Los partidos de alto marcador en Europa reflejarían más errores atrás que “genialidad” ofensiva.
- La presión alta en clave de marcación hombre a hombre podría estar distorsionando el estilo tradicional.
Por qué los goles “en exceso” también implican riesgo: disciplina y perfección en la salida
Ancelotti lleva la discusión a un terreno bien concreto: lo que pasa en los partidos grandes. Al analizar compromisos recientes con equipos como Bayern Múnich, Real Madrid y Atlético de Madrid, remarca que el fútbol puede ser atractivo para el público, pero que el costo suele ser alto. A su entender, demasiados goles significan demasiados errores, tanto de arqueros como de defensores.
En ese marco, el entrenador sostiene que los sistemas de alta presión y el juego de ida y vuelta con riesgos constantes hacen que el partido se vuelva inestable, cambiando de rumbo según el instante. Y agrega un punto clave: incluso el inicio desde el fondo tendría que ser impecable; si no lo es, se paga rápido cualquier distracción mínima.
- Los duelos con muchos goles serían a la vez entretenidos y frágiles.
- Los errores de guardametas y defensores aparecen como parte del problema.
- La presión alta y la marcación 1 contra 1 aumentan el riesgo y vuelven el partido menos predecible.
- La salida desde el fondo debe ser perfecta para evitar castigos inmediatos.
Más que táctica: caída del ritmo y del mercado de talentos
El diagnóstico del “Don Carlo” no se queda únicamente en la defensa. También plantea que la Serie A perdió ritmo e intensidad en comparación con las principales ligas europeas. Su idea es que el fútbol no solo se corre más o menos rápido: hay una “velocidad mental” ligada a la participación continua, a la intensidad como hábito de juego y no como algo que aparezca solo en ciertos momentos del partido. En esa pérdida de continuidad, según Ancelotti, estaría parte central del declive.
Además, mete un factor de contexto global: el mercado. Afirma que ya no es tan común que los mejores jugadores extranjeros elijan Italia, en parte porque afuera —con derechos televisivos enormes y la presencia de inversores con mucho poder— aparece un atractivo mayor. Con ese cambio, la Serie A habría dejado de contar con figuras internacionales que, según su enumeración, marcaron una época: Falcao, Maradona, Platini, Krol, Rummenigge, Ronaldo, Ronaldinho y otros nombres del pasado. Y de ahí lanza una pregunta de fondo sobre la formación: si esos referentes ya no llegan, ¿dónde aprenden los jóvenes italianos?
Panorama inmediato: Nations League para “mostrar progreso” antes del próximo ciclo
Tras no lograr la clasificación al Mundial de 2026, Italia ahora debe enfocarse en una competencia que no permite margen de error: la Nations League. El equipo afronta una etapa de presión intensa, con la necesidad de evidenciar señales de mejora antes de que comience el próximo ciclo clasificatorio. En ese sentido, la defensa aparece como uno de los puntos bajo lupa, tanto por su rendimiento como por su profundidad para sostener una idea de juego.
El calendario de Gli Azzurri indica que en la fase de grupos de la Nations League se enfrentarán a Bélgica y Turquía durante septiembre.
