Felipe Melo dejó una frase que funciona como termómetro: sostuvo que, incluso si Neymar estuviera limitado por una lesión “de una sola pierna”, seguiría siendo la mejor opción de Brasil para jugar como enganche en el puesto de número 10. El mensaje de fondo fue claro: hay poca confianza en el resto de los atacantes del país para cubrir esa referencia.
De todas maneras, el futuro de Brasil en el Mundial 2026 no se explica por la disponibilidad del máximo goleador histórico. En el análisis más instalado, la clave pasa por Carlo Ancelotti: un entrenador de jerarquía enorme, y el candidato que aparece como el único con chances reales de conducir a una Seleção que, en lo futbolístico, llega con dudas hacia su sexto título mundial.
Ancelotti, el sueño que se volvió operativo
- Ednaldo Rodrigues aseguró que el DT es “respetado de manera unánime” por los jugadores.
- Rodrigues destacó su “honestidad” y la “constancia” en el trabajo.
- El ex directivo sostuvo que, en todo Brasil, el nombre de Ancelotti es el que más preguntan los hinchas.
Ednaldo Rodrigues, ex presidente de la CBF, ya había puesto a Ancelotti como prioridad incluso en 2023: remarcó que su figura es valorada no solo por figuras consagradas como Ronaldo Nazario o Vinicius Junior, sino por todos los que tuvieron la experiencia de jugar bajo su conducción.
Rodrigues también resaltó el modo de trabajar del italiano: dijo que le genera admiración su franqueza y, sobre todo, la regularidad con la que sostiene su tarea. Para el dirigente, Ancelotti no necesita presentación por la cantidad de logros acumulados y por lo que todavía puede sumar en el futuro.
Además, el ex presidente remarcó un fenómeno cultural: sostuvo que Ancelotti no solo es el favorito de los futbolistas, sino que parece despertar el mismo cariño en las tribunas. En sus recorridas por el país, dijo que los hinchas le preguntan primero por el entrenador y lo hacen con una calidez especial, en reconocimiento a su carrera.
Rodrigues cerró su análisis con una frase que anticipaba el deseo colectivo: “Con fe en Dios, esperemos el momento indicado y veremos si se puede concretar” en la búsqueda del nuevo entrenador de la Seleção.
La emoción en el plantel y el guiño a la Champions
- Ederson bromeó con que su intención era que Manchester City elimine a Real Madrid para que Ancelotti llegue antes a Brasil.
Ese entusiasmo no quedó solo en el plano dirigencial. Los jugadores también se mostraron ilusionados con la posibilidad de que Ancelotti tomara el mando. Ederson, en particular, lanzó una broma: dijo que haría todo para que Manchester City deje afuera a Madrid en la Champions, con el objetivo de acelerar el arribo del técnico a Brasil.
El propio Ancelotti terminó confirmando que el tema sucesión de Tite como entrenador permanente de la Seleção se habló incluso dentro del vestuario del Real Madrid. Contó que el tema surgió en una charla con Casemiro, Vinicius, Eder Militao y Rodrygo, en un ambiente donde la situación se tomó con humor.
“Somos amigos”, explicó el italiano. Aclaró que por eso se ríen y hacen bromas, aunque la realidad era otra: él tenía contrato vigente hasta 2024. Sin embargo, no solo cumplió ese acuerdo, sino que lo extendió hasta 2026, algo que, en su momento, parecía sellar el sueño brasileño de tenerlo para la campaña mundialista.
El cambio de ciclo en el Bernabéu
- El Real Madrid encaró una renovación tras una temporada 2024-25 sin títulos.
El fútbol, de todos modos, cambia rápido. Especialmente en el estadio Bernabéu, donde Florentino Pérez decidió encarar una reestructuración luego de un 2024-25 con sabor amargo: una temporada de desgaste que terminó sin levantar trofeos.
Ancelotti, lejos de mostrar resentimiento, lo tomó con serenidad. Admitió que si alguien le hubiera prometido ganar 11 títulos en cuatro años, habría firmado “con sangre”. También reconoció que ese año no fue bueno, pero insistió en que el tramo anterior quedó grabado para siempre.
“No me arrepiento de nada”, agregó, y sostuvo que el tiempo de los ciclos termina. Comparó el fútbol con la vida: una aventura que, tarde o temprano, llega a su cierre. Y, en su caso, la aventura siguiente ya estaba encaminada.
El salto pendiente: Europa, “Big Five” y Brasil
- Conquistó Europa cinco veces en total: dos con AC Milan y tres con Madrid.
- Es el único entrenador en ganar las cinco grandes ligas europeas (“Big Five”).
- Brasil no levanta el trofeo mundial desde 2002 y atraviesa un momento complejo.
Para Ancelotti, el desafío internacional era el último gran límite. El entrenador había dominado el continente cinco veces (dos con AC Milan y tres con Real Madrid) y, además, consiguió algo que pocos pueden exhibir: ganar las cinco ligas más fuertes de Europa.
En ese contexto, Brasil no era un trabajo más. Los cinco veces campeones del mundo no alzan una Copa del Mundo desde 2002 y, en los últimos años, cayeron en una etapa de dificultades. El problema no era solo que no ganaran: era que perdían identidad, ese sello que suele distinguir a la Seleção.
El país, acostumbrado al “Jogo Bonito”, empezó a verse como un equipo sin chispa. Para parte del público, esa falta de espectáculo fue insoportable. Incluso Ronaldinho decidió dejar de apoyar en 2024 a la Seleção, antes de la Copa América.
Ronaldinho encendió la crítica
- Ronaldinho publicó su descontento tras un amistoso 1-1 ante Estados Unidos.
- Criticó la falta de líderes y dijo que el equipo tenía “jugadores promedio” en la mayoría de los puestos.
- Señaló que le cuesta encontrar el espíritu para mirar los partidos.
Ronaldinho lo dejó por escrito tras el 1-1 amistoso con Estados Unidos. En Instagram, el ex número 10 dijo que era un mal momento para quienes aman el fútbol brasileño y que se estaba haciendo cuesta arriba sostener la motivación para seguir los partidos. También afirmó que, en su mirada, se trataba de uno de los peores equipos recientes: con escasez de referentes “respetables” y, en gran parte, con futbolistas de nivel promedio.
La respuesta no tardó en sentirse del lado futbolístico. Los jugadores se vieron tocados por las críticas, especialmente Raphinha. Pero, más allá del impacto emocional, el argumento de Ronaldinho encontró poco margen para ser rebatido: Brasil fue flojo en la Copa América 2024 y quedó eliminado por Uruguay desde el punto penal en cuartos de final, después de ganar apenas uno de sus cuatro partidos.
Dorival primero, despido después
- Dorival mantuvo el cargo tras el ciclo previo, pero fue cesado en marzo de 2025.
- El despido llegó tras una derrota 4-1 en eliminatorias mundialistas contra Argentina en casa.
En ese escenario, el entrenador Dorival logró conservar el puesto por un tiempo, aunque la continuidad duró poco: fue despedido en marzo de 2025 tras una humillante caída 4-1 como local ante Argentina, rival de peso y rivalidad histórica.
Así, la llegada tardía de Ancelotti apareció como el impulso que Brasil necesitaba. En paralelo, la CBF estaba atravesada por un escándalo de corrupción, lo cual elevó el interés por una figura capaz de ordenar el relato.
Rodrigues, en ese contexto, lanzó el mensaje de intención: afirmó que era una señal al mundo de determinación por recuperar el lugar de privilegio en el podio. Consideró a Ancelotti el mejor entrenador de la historia y señaló que, con él al mando, Brasil escribiría capítulos gloriosos.
Entre el festejo y la duda
- Ex jugadores señalaron que había que mirar al exterior por falta de candidatos sólidos dentro del país.
- Carlos Alberto Parreira y Luiz Felipe Scolari recibieron a Ancelotti con beneplácito.
- Scolari lo saludó en la presentación oficial.
- Ronaldinho también volvió a ilusionarse con la Seleção y respaldó la decisión.
No todo el mundo vio el nombramiento como una fiesta. Algunos ex seleccionados lamentaron que Brasil tuviera que buscar afuera por la falta de postulantes con credibilidad en el mercado local.
Aun así, Carlos Alberto Parreira y Luiz Felipe Scolari acompañaron al italiano desde el primer momento. En el caso de Scolari, incluso estuvo presente en la presentación oficial de Ancelotti. Y, como gesto llamativo, Ronaldinho también salió de su retiro para sumarse al entusiasmo por el nuevo rumbo.
“Trabajamos juntos y lo conozco”, dijo el ex número 10 sobre su ex entrenador en Milan. Valoró la decisión de la federación, expresó su alegría como brasileño y dejó un deseo: que Ancelotti pueda hacer un gran trabajo rumbo al próximo Mundial.
Lo que sí queda abierto es la pregunta más importante: si podrá o no, a medida que se acerca el torneo.
Balance inicial: resultados irregulares
- Ancelotti dirigió 11 partidos y ganó 6.
- La derrota 3-2 ante Japón en noviembre mostró la inconsistencia: Brasil ganaba 2-0 al descanso.
- Japón remontó con tres goles en menos de 20 minutos del segundo tiempo.
- Brasil perdió 2-1 ante Francia en marzo con más de 35 minutos con un jugador menos.
Hasta el momento, Ancelotti lleva 11 encuentros al frente del equipo y solo pudo ganar seis. Hablar de actuaciones irregulares sería quedarse corto: el ejemplo más claro fue la caída 3-2 ante Japón en noviembre. En Tokio, Brasil llegó al descanso con ventaja 2-0, pero recibió tres goles en menos de 20 minutos del complemento y perdió con Japón por primera vez en su historia.
Sin embargo, el partido de marzo frente a Francia también preocupó: Brasil cayó 2-1 en un duelo donde el rival jugó con 10 hombres durante más de 35 minutos. Incluso, en la lectura del juego, apareció una incomodidad doble: por un lado, la producción brasileña fue gris; por otro, Ancelotti sostuvo que estaba conforme con el rendimiento de la Seleção.
“Hoy el partido me deja claro que podemos competir con las mejores selecciones del mundo”, dijo el entrenador. Pero fue difícil entender en qué se basó, ya que en el primer tiempo Brasil apenas tuvo 35,4% de posesión y no registró ni un remate al arco.
Un “convencimiento” que no termina de cerrar
- Tras el amistoso, se instaló la idea de que Ancelotti se convenció, pero el análisis real dejó más dudas sobre la fuerza del plantel.
- Ese contexto alimentó el pedido de volver a contar con Neymar.
Entonces, aunque el partido pudo haber servido para que Ancelotti interpretara que el equipo tiene herramientas para competir en el Mundial, la realidad dejó más inquietud sobre el nivel del plantel. Y, en paralelo, crecieron las presiones para que Neymar regrese al equipo.
Brasil, que alguna vez pudo alinear figuras como Roberto Carlos y Cafu en el mismo once, hoy luce con una alarmante falta de laterales con jerarquía mundial. En ese panorama, la dupla que asoma como titular en el torneo está compuesta por Wesley y Douglas Santos, nombres aún sin la experiencia suficiente para sostenerse como garantía al más alto nivel en un Mundial.
El mediocampo y el riesgo de depender de una figura
- Casemiro, con 34 años, sigue siendo fundamental para el equipo.
- Existe temor a que el equipo se rompa si algo le ocurre al mediocampista Newcastle Bruno Guimaraes.
La relevancia de Casemiro a los 34 años también habla de la falta de recambio generacional en la mitad de cancha. Y además se menciona un riesgo concreto: hay miedo real a que Brasil se desarme por completo si pasa algo con Bruno Guimaraes, figura de Newcastle.
Para no sobrecargar la zona central, Ancelotti parece dispuesto a abandonar su plan ambicioso de jugar con un 4-2-4 en el Mundial. La idea sería facilitar la incorporación de otro mediocampista, con Danilo como candidato por su actualidad y dinámica.
El 9 pendiente y la vuelta del argumento Neymar
- Brasil busca un delantero que en los últimos cuatro años no logró consolidar la camiseta de número 9.
- Neymar vuelve a aparecer como reclamo, aunque no sea un 9 clásico.
- Ancelotti incluyó a Neymar en la lista de 26 convocados.
Pero el entrenador también necesita que alguien “encienda” en el área rival. En los últimos cuatro años, varios delanteros intentaron apropiarse de la camiseta de número 9 y no lograron sostenerse. Por eso se repite con fuerza el pedido por Neymar.
El ex Barcelona no es un nueve puro, pero sí es el jugador más goleador de la historia de Brasil y, además, uno de los más queridos. Ese combo explica por qué Ancelotti decidió darle al público lo que pide: lo incluyó en la lista de 26 jugadores para el Mundial.
El italiano, por supuesto, no está en la fantasía. Sabe que Brasil “no tiene a Pelé, Romario o Ronaldo” en el presente, pero entiende que Neymar puede aportar muchísimo fuera de la cancha. Y, aunque no esté claro que pueda resolver todo dentro del campo, su impacto como figura y como líder de vestuario cuenta.
El valor de un grupo unido
- Casemiro y sus compañeros se entusiasmaron con la inclusión del atacante de Santos.
- El entrenador confía en que un grupo feliz suele ser un grupo ganador.
El plantel recibió con entusiasmo la convocatoria del atacante de Santos. Ancelotti, que conoce el peso de los ambientes, sabe que un vestuario contento a menudo se traduce en rendimiento.
Su lectura táctica, aunque muchas veces no recibe el reconocimiento que merece, se combina con una habilidad distintiva: la gestión humana. Se lo describe como un maestro en el manejo de egos y en lograr que incluso los perfiles más individualistas pongan al equipo por encima de todo. Por eso, tanto el entrenador como Brasil aparecen como una combinación posible, casi “hecha en el fútbol”.
Sin equipo perfecto, sí el mejor jefe
- Ancelotti reconoció que le habría hecho falta más tiempo de preparación.
- Admitió que el equipo aún tiene problemas y no es “perfecto”.
- Su frase final: “No hay equipo perfecto en el torneo”.
De todos modos, el propio Ancelotti sabe que su margen de preparación no fue el ideal. Reconoce que Brasil todavía arrastra cuestiones por mejorar y que, por más buenas sensaciones o intenciones, el equipo no es impecable.
Pero también insistió con una idea clara: “No hay un plantel perfecto en el torneo”. En ese marco, el argumento final es que, al menos, Brasil cuenta con el mejor entrenador posible para el trabajo más grande del fútbol. El resto se definirá a medida que se acerque el Mundial y las dudas se conviertan —o no— en certezas.
