Para una camada de futbolistas que viene marcando el rumbo del deporte durante prácticamente dos décadas, el camino llega a su fin. En 2026 se abrirá una última oportunidad para conquistar el gran trofeo del fútbol mundial, mientras una constelación de figuras dirá adiós al escenario internacional.
Algunos dirán despedida con la alegría del título; otros, con la frustración de no alcanzar el objetivo. Pero todos dejarán un hueco enorme en el plano de las selecciones, un vacío que ni el recambio más prometedor podrá cubrir de manera inmediata.
Entre los referentes para los que el Mundial de 2026 casi seguramente funciona como última parada, Lionel Messi aparece como el caso más emblemático. Está a punto de cumplir 39 años y, pese a mensajes en el camino que alimentaron dudas, confirmó su intención de jugar su sexto Mundial, algo que además rompe un récord histórico.
El mejor jugador de la historia del fútbol ya consiguió la gran conquista que le faltaba: ese torneo que se le resistía hasta que Argentina derrotó a Francia en la final de 2022. Desde entonces, Messi dejó el fútbol europeo y se mudó a Inter Miami, tomando distancia del ritmo exigente de Europa y cuidando aún más su cuerpo. En la MLS, con menos presión física, encontró un entorno también entretenido, aunque claramente distinto.
Aun así, siguió siendo parte central del funcionamiento de su selección: continúa marcando goles y generando situaciones en momentos que, por edad, parecerían difíciles de sostener. La gran incógnita pasa por cómo se adaptará al nuevo formato ampliado del torneo, especialmente con el calor intenso que se espera en Norteamérica, pero sería un error pensar que Messi se despedirá sin pelear.
En el otro extremo de la lista de veteranos, Cristiano Ronaldo también está cerca del límite. Con 41 años, si Portugal se impone en el Mundial de este verano, podría transformarse en el futbolista más longevo en levantar la copa. A diferencia de Messi, CR7 todavía no tiene un título mundial en su vitrina, ni siquiera registra goles en las instancias eliminatorias, por lo que su legado en el torneo queda bastante por debajo de la categoría que muestra en su carrera.
Resulta casi impensado que un jugador de la edad de Ronaldo mantenga el nivel para competir en la cima, y sin embargo ahí está: sigue anotando con regularidad en Arabia Saudita, en Al-Nassr, y además insiste en que no tiene pensado retirarse en el corto plazo.
Portugal cuenta con un plantel cargado de talento, con nombres como Rafael Leão, Pedro Neto y Gonçalo Ramos esperando su turno para consolidar carreras internacionales. Pero Roberto Martínez mantuvo a Ronaldo como pieza central en su búsqueda de entregar, por primera vez, un Mundial a la nación europea. Así, junto con el de Messi, el de CR7 aparece como el último intento real por la gloria global.
Hay un tercer jugador que también está encaminado a disputar su sexto Mundial en 2026, pero con un grado de certeza mucho menor: Guillermo Ochoa. El arquero mexicano, con más de 150 partidos internacionales, venía teniendo muy poca participación reciente. Desde la finalización de la Nations League de CONCACAF en marzo de 2024, había jugado apenas un encuentro con El Tri, y no entraba en los planes que se suponían para el equipo de Javier Aguirre.
Sin embargo, todo cambió tras la lesión en el tendón de Aquiles de Ángel Malagón en marzo. Con ese quiebre, se abrió la puerta para que Ochoa regresara al grupo de selecciones coanfitrionas con 40 años a cuestas. Su trayectoria de club lo llevó por distintos países: jugó en España, Italia, Francia, Portugal y Bélgica; y la última temporada la disputó en Chipre, con AEL Limassol.
En sus declaraciones, Ochoa dejó entrever que se retirará después del Mundial. Si así fuera, se estaría cerrando la carrera de un arquero que se volvió una presencia habitual en los Mundiales durante las últimas dos décadas.
Pero no es el único guardameta veterano que recibió un llamado inesperado. Con Marc-André ter Stegen atravesando dificultades por lesiones durante los últimos dos años, y con dudas persistentes sobre el rendimiento del posible titular Oliver Baumann, el seleccionador alemán Julian Nagelsmann tomó una decisión audaz: convocó a Manuel Neuer, sacándolo de su retiro internacional, para una última experiencia.
Neuer ya había dicho adiós al ciclo con Alemania luego de la Eurocopa 2024, pero lo convencieron para volver a jugar su quinto Mundial a los 40 años, tras otra temporada convincente con Bayern Munich. Nagelsmann, además, dejó claro que lo tendrá como número uno en Norteamérica, con el objetivo de evitar que Die Mannschaft sufra un tercer tropiezo consecutivo en fase de grupos.
Otro de los futbolistas con 40 años que asoma como figura clave es Luka Modric. En la lista de los jugadores de campo más veteranos del Mundial, queda segundo detrás de Ronaldo, con la intención de sumar un último capítulo a una carrera ya legendaria. Modric fue el motor de Croacia en su primera final histórica en 2018, cuando terminaron cayendo ante Francia, y también condujo a su selección al tercer puesto en 2022.
El mediocampista se sumó a AC Milan el último verano luego de que Real Madrid decidiera liberarlo, buscando que mantenga el ritmo y llegue con piernas frescas. De cara a 2026, jugará su quinto Mundial y, de paso, se convertirá apenas en el cuarto jugador en llegar a las 200 convocatorias internacionales, siempre y cuando no lo alcance Messi antes. Hoy, el argentino cuenta con 198 partidos, mientras que Modric tiene 197.
A diferencia de Messi, Ronaldo y Modric, Edin Dzeko parecía haber quedado afuera del Mundial con anterioridad. Bosnia y Herzegovina no la pasó bien para clasificarse a grandes torneos desde su única participación en 2014. Sin embargo, Dzeko logró encender otra vez a su país y, tras vencer a Italia en los playoffs de la UEFA, saltará al césped en Norteamérica con 40 años.
Está por superar los 150 partidos con la selección, en los que convirtió más de 70 goles. Desde que llegó a Schalke, en enero, mostró que todavía puede ser determinante con cierta regularidad. Además, ayudó a que el club retomara la senda del ascenso hacia la Bundesliga. Dzeko, que fue figura de Manchester City e Inter, no siempre tuvo la continuidad de torneos que su carrera merecía, así que en el Mundial tendrá una despedida ideal para cerrar en el escenario más grande.
Varios equipos seguramente dirán adiós a sus mayores ídolos en 2026. Corea del Sur podría estar entre ellos, dependiendo de lo que decida Son Heung-min sobre extender o no su carrera internacional más allá de 2026. Con 34 años por delante en julio, todavía parece tener tiempo, pero cargar con el rol de capitán y con la expectativa de una nación obsesionada con el fútbol puede pesar hasta en los mejores.
Son ya le puso punto final a su etapa en Europa al sumarse a LAFC en la MLS, y es probable que sienta que, una vez concluya el Mundial, ya dio lo que tenía para dar por el país.
Con apenas unos días más que Son, Mohamed Salah también está en un escenario parecido en cuanto a su lugar dentro de la historia futbolística de su país. En Egipto, durante años, la selección se sostuvo prácticamente sobre sus hombros. Esta vez contará con respaldo, con un grupo de apoyo encabezado por Omar Marmoush, de Manchester City, pero Egipto volverá a necesitar a Salah para encontrar inspiración en Norteamérica, aun cuando su nivel con Liverpool cayó con fuerza durante los últimos doce meses.
El Mundial puede despertarle otra hambre, algo que se nota todavía más si se recuerda que su única presencia previa en la Copa del Mundo, en 2018, se vio afectada en parte por la lesión de hombro que sufrió en la final de Champions League de ese año. Para un jugador de su jerarquía, el Mundial también funciona como oportunidad de sumar una actuación global que refuerce su legado.
Con un posible salto a Arabia Saudita tras su salida de Anfield, todo indica que Salah empezará a transitar la etapa final de su carrera en los próximos años. Por eso, pensar que continuará en la selección después de este verano se vuelve una expectativa difícil de sostener.
Sadio Mané representa otro de los nombres que podrían estar viviendo su última gran chance con Senegal. El delantero cumplirá 34 antes del Mundial y podría ser su último intento de llevar a su selección como líder al torneo. El ex Liverpool y Bayern Munich fue el jugador que convirtió el penal que le dio a su país su primer título de la Copa Africana de Naciones en 2021.
Además, Mané sostuvo a Los Leones de Teranga con presencia en Mundiales consecutivos, aunque en 2022 debió quedarse afuera por una lesión. Su paso por Al-Nassr redujo su exposición para el público europeo, pero él siempre mantuvo el compromiso con la selección y sigue siendo capitán. Con figuras como Ismaila Sarr e Illiman Ndiaye asomando con fuerza alrededor, su liderazgo y experiencia podrían ser exactamente lo que Senegal necesita para meterse en una carrera larga de cara a 2026.
Otro grupo de futbolistas africanos que ya ganó Champions League y Premier League completa la nómina: Riyad Mahrez. Aun con 35 años, conserva condiciones diferenciales, con regate que sigue deslumbrando y un primer control que vuelve a ilusionar a compañeros y rivales. Pocos discutirían que merece un cierre heroico en el plano internacional.
Curiosamente, Mahrez solo tuvo una participación mundialista previa: en 2014, cuando Argelia no clasificó después hasta ese torneo, en Brasil. Por eso, este verano le da una oportunidad de debutar de verdad en el escenario global con continuidad, mientras sigue administrando el final de su carrera en Arabia Saudita con Al-Ahli.
El compañero de Mahrez en Manchester City, Kevin De Bruyne, también llega con un contexto complejo: su debut en Napoli estuvo marcado por lesiones desde su salida de Etihad. Hay preocupación de que el cuerpo empiece a pasarle factura cuando se acerque a los 35 años, que cumple a fines de este mes.
Cuando está sano, De Bruyne se mantiene como uno de los mediocampistas más completos del fútbol mundial. Con Bélgica, cree que todavía puede inspirar una vez más, en un momento en el que los últimos integrantes de la famosa “Golden Generation” buscan volver a empujar por un título.
El plantel de Rudi García puede estar en transición, pero De Bruyne sigue siendo la principal herramienta para partir defensas con un pase espectacular o para sacar un remate de larga distancia que cambie partidos. Si logra mantenerse en forma, los Diablos Rojos podrían aparecer como una sorpresa en este Mundial.
Virgil van Dijk, por su parte, fue creciendo con los años. Aunque cumplirá 35 durante el torneo, no hay dudas de que tendrá un rol determinante en la campaña de Países Bajos. El defensor veterano se convirtió en una de las bases sobre las que Liverpool se transformó en un equipo temible para cualquiera, al punto de que algunos delanteros rivales incluso buscan evitar el mano a mano directo por temor a quedar expuestos.
El último ciclo, eso sí, no fue el mejor para Van Dijk: en Liverpool hubo inquietud por si el capitán había perdido velocidad y por si su lectura defensiva no estaba al nivel habitual. Por eso, los hinchas neerlandeses esperan que el capitán vuelva a encenderse, en lo que probablemente sea su segundo y último Mundial.
James Rodríguez, estrella del Mundial 2014, cumplirá 35 en julio, pero para los fanáticos de Colombia su presencia en Norteamérica es clave. Hace doce años impactó al mundo con uno de los torneos individuales más icónicos, que a la vez le permitió dar un salto a Real Madrid. Desde entonces, su carrera se vio más afectada por la continuidad física, con problemas recurrentes.
Las lesiones lo persiguieron durante años, tanto que terminó alternando etapas cortas en distintos clubes para mantenerse activo, siendo el caso más reciente Minnesota United en la MLS, mientras preservaba su mejor versión para los partidos con la selección. En parte, su carrera se entiende por el Mundial, y un último capítulo en el escenario máximo parece justo para uno de los rostros más reconocibles del torneo.
El capítulo de Neymar y el Mundial 2026 también cuenta una historia larga: el camino se hizo, pero Brasil ni siquiera empezará a jugar todavía. El máximo goleador histórico de la Seleção no tuvo presencia internacional desde que se rompió el ACL en octubre de 2023. Y con Carlo Ancelotti, desde que asumió en septiembre, manteniéndolo fuera de los planes durante un tiempo, la idea de que Neymar pudiera disputar un último Mundial parecía haber quedado descartada.
No obstante, tras un par de lesiones en delanteros brasileños, Ancelotti le dio una oportunidad en el último momento y lo incluyó en la lista final de 26 jugadores, generando una celebración enorme en la hinchada. Ahora resta ver qué rol imagina el entrenador para el futbolista de 34 años en Norteamérica, aunque primero deberá demostrar que está realmente en condiciones. De hecho, sufrió otra molestia apenas días después de recibir el llamado.
Está claro que el cuerpo de Neymar no responde como antes, y pensar que podría llegar en buena forma al Mundial de 2030 parece demasiado optimista. Por eso, 2026 se presenta como su chance final para intentar que Brasil sume esa sexta estrella tan anhelada.
Harry Kane, en cambio, podría estar en su mejor momento. Con 32 años, sigue siendo de los delanteros más letales de Europa: el último curso lo tuvo con más de 60 goles para Bayern Munich, y además es el máximo goleador histórico de Inglaterra.
Existe una posibilidad real de que Kane estire su carrera hasta el Mundial de 2030. Y como el salto en nivel con los que vienen detrás es grande, los hinchas de Three Lions esperan que sea así. Pero también aparece otro factor: en 2028, Inglaterra será coanfitriona de la Eurocopa, y ese torneo en casa podría transformarse en la instancia perfecta para que Kane cierre su etapa internacional.
Con un certamen así en el territorio propio, el Mundial podría ser el último para futbolistas como Jordan Pickford, John Stones e incluso Marcus Rashford, con la posibilidad de retirarse del seleccionado ante su gente como un incentivo muy fuerte.
