Tras su desembarco en 2024 desde Old Trafford por una cifra de 26 millones de libras (35 millones de dólares), Scott McTominay se transformó en una pieza clave de Nápoli. En el proceso, ganó el premio al Jugador Más Valioso de la Serie A y condujo al club al cuarto Scudetto de su historia, con un gol espectacular y acrobático ante Cagliari.
De un vistazo
- McTominay llegó a Nápoli en 2024 desde Old Trafford por 26 millones de libras (35 millones de dólares).
- Ganó el MVP de la Serie A y fue protagonista en el cuarto Scudetto del club.
- Marcó un gol acrobático en el triunfo sobre Cagliari.
- Radja Nainggolan cuestionó su nivel: “es un jugador promedio”.
- Nainggolan también opinó sobre Kevin De Bruyne y Luka Modrić, ubicándolos entre los mejores.
- En Nápoli, McTominay ya es un ícono: murales y el apodo “McFratm” (McBrother).
- Nainggolan explicó por qué Bélgica no ganó grandes títulos con figuras como Lukaku, Hazard y De Bruyne.
Sin embargo, el ex volante Radja Nainggolan abrió un debate al dejar a McTominay en la mira. El belga, que tuvo pasos por Roma e Inter antes de ser una voz muy escuchada por su manera frontal de analizar el fútbol, consideró que al escocés le falta el “acabado” necesario para el máximo nivel.
El análisis de Nainggolan sobre McTominay
Nainggolan sostuvo: “No me gusta”. Reconoció que el futbolista convierte con frecuencia, pero marcó diferencias cuando el equipo necesita construir juego: aseguró que, aun si logra marcar entre 12 y 14 goles, no termina de tener la técnica para desenvolverse entre líneas. En esa misma línea, lo definió como “un jugador promedio”.
La crítica no se quedó solo en McTominay. En la misma charla, el ex mediocampista contrastó su propia versión con la actualidad y afirmó que, en su mejor momento, estuvo por encima de McTominay y también de Hakan Çalhanoğlu. Aun así, admitió que Nicolo Barella es quien se ubica por encima en la cima de su ranking.
“En mi pico era mejor que él (McTominay) y que Çalhanoğlu, pero puse a Barella por encima de mí”, continuó Nainggolan. Remarcó que Barella no siempre anota muchos goles, pero que cuando lo hace suelen ser determinantes, y que se nota la diferencia cuando el mediocampista juega. Además, expresó admiración por Kevin De Bruyne: dijo que el belga ve cosas que otros no, y lo ubicó por sobre él mismo.
Por último, Nainggolan incluyó a Luka Modrić en el lote de los más grandes: señaló que siempre estuvo entre los mejores del mundo. Ese conjunto de comparaciones alimentó la polémica, porque el discurso contrasta con el lugar que McTominay ocupa en la ciudad.
Mientras tanto, en Nápoli el clima es completamente distinto. En menos de dos años desde su llegada, su imagen se multiplicó en murales por toda la ciudad y la gente del club lo bautizó con cariño “McFratm” (McBrother). Su influencia también se reflejó en el plano deportivo: Nápoli se quedó con la Supercoppa Italiana en diciembre de 2025, un logro que terminó de consolidarlo en la historia reciente del club.
Aunque Inter parece con chances de arrebatarle nuevamente la Serie A a Nápoli en la temporada en curso, el valor individual de McTominay sigue alto para la mayoría de los observadores. La producción goleadora desde el mediocampo fue determinante para el equipo de Antonio Conte, según el impacto que tuvo en el funcionamiento ofensivo.
La mirada de Nainggolan sobre la selección belga
Además de hablar de clubes, Nainggolan llevó el foco a la selección de Bélgica y lanzó una teoría sobre por qué una generación con Romelu Lukaku, Eden Hazard y Kevin De Bruyne no logró conquistar un gran trofeo. El belga, que sumó 30 partidos internacionales y se retiró luego de quedar afuera del Mundial 2018, atribuyó el problema a un exceso de ego dentro del grupo.
“Teníamos a Lukaku, Hazard, De Bruyne, Courtois. Cuando juntás a tantos jugadores, hay demasiados protagonistas, demasiadas divas”, explicó. Y agregó: “Todos querían ser protagonistas, el jugador más importante, y eso no puede funcionar”.
Con esas frases, Nainggolan dejó entrever una tensión en el vestuario que muchos venían sospechando: que, pese al talento excepcional reunido en esa camada, la convivencia competitiva pudo frenar la posibilidad de ganar un gran campeonato.
