Tim Ream no recuerda cuál fue la primera vez que escuchó la misma pregunta, pero si tuviera que apostar, calcula que viene rondando su vida profesional desde hace unos ocho años. Con 16 temporadas como futbolista rentado, en su cuenta personal esa consulta termina siendo la mitad de su carrera. Suena increíble, pero es el tiempo que lleva viviendo dentro de esa discusión constante.

Datos clave

  • Ream encara su segundo Mundial con la selección masculina de Estados Unidos, con el foco de nuevo puesto en cuánto le queda.
  • El defensor tiene 38 años y, aunque lo toma con humor, reconoce que el debate por la edad viene repitiéndose hace años.
  • En el ciclo reciente, el objetivo principal fue volver a clasificar y llegar a la cita mundialista; lo logró y ahora apunta al próximo paso.
  • Fue confirmado para el Mundial de verano y, al ser seleccionado, se convirtió en el jugador de campo más longevo de Estados Unidos en una convocatoria mundialista.
  • Con el entrenador Mauricio Pochettino, fue capitán en 16 de los 23 partidos que el DT dirigió al seleccionado.
  • Además, suma 80 presencias con la camiseta de su país y desde el Mundial 2022 disputó 30 partidos más.

La pregunta de siempre y el motor para seguir

De cara a su segunda Copa del Mundo con la USMNT, esa cuestión se instaló como tema central, y además se volvió más ruidosa. Ream, de 38 años, hoy lo toma con una sonrisa, aunque admite que no siempre fue así. Según su propia lógica, las carreras se dividen en dos tramos: la etapa joven y la etapa “vieja”. Él lleva tiempo sosteniendo esa etiqueta, a veces con resignación, pero sin dejar de cargarla. Y asegura que no va a desaparecer.

Para Ream, el tiempo llega para todos. Él lo viene esquivando desde hace rato, así que se pregunta qué son unas semanas más dentro del plan. También se formula el sentido de otra experiencia mundialista: qué significaría para su equipo, para sus compañeros, para su país y, sobre todo, para él mismo. Incluso piensa en el valor simbólico que representa para quienes lo han acompañado durante todo este tramo de lucha.

“Cuando uno cumple 30, supongo que para algunos es como una sentencia”, dijo con una sonrisa. Y remarcó que, al estar instalado desde hace tanto, cuesta recordar cuándo no existía. Sostiene que siempre habrá conversación sobre jugadores, pero que a él le toca que el tema sea su edad. En el caso de otros, la discusión suele ir por el lado técnico o por si encaja o no en un esquema. A su alrededor, el juicio negativo se pega a nombres y a estilos de juego, y entiende por qué ocurre, aunque le resuene desde hace años.

“¿Debería estar acá con 38? Está para debatirse. Pero sigo acá y sigo empujándome. Continúo buscando metas que me propuse y ojalá pueda alcanzarlas”, agregó.

El Mundial 2026 como objetivo cumplido y el próximo desafío

Ream, en buena medida, ya cumplió uno de sus objetivos: sigue siendo una pieza importante para la USMNT. Ese fue el propósito dominante de los últimos años. A medida que se acercaba el Mundial, su determinación aumentó. Lo que al principio parecía imposible fue volviéndose posible y, más tarde, algo probable.

Y ese giro se volvió realidad. El martes se confirmó su presencia: ya está adentro. A partir de ahí, el defensor se enfoca en lo que viene, que para él es el desafío más grande. Quiere ser parte de lo que ocurra, quiere tener incidencia en uno de los momentos más grandes del fútbol de Estados Unidos. También busca ganar partidos y ver hasta dónde puede llegar esta selección. Por encima de todo, Ream quiere otra batalla: una que viene gestándose hace 38 años y que no se parece a ninguna anterior.

“Es entender que uno no es un producto terminado. No está listo hasta que está terminado. No termina la historia hasta que termina el momento de jugar”, explicó. En esa misma línea, sumó que no lo sabe todo, que no acierta en todo y que no ve todo. Para él, el punto pasa por comprender qué se le pide, poder adaptarse y aceptar que siempre hay cosas por aprender. Eso es lo que lo mantiene encendido y le da impulso para seguir jugando.

Ese fuego acompañó todo el ciclo mundialista, aunque desde afuera el plan pareciera inverosímil al final del último Mundial.

El recuerdo del 2022, la calma que él sí podía aportar

Cuando los jugadores de la USMNT atravesaron la zona mixta del Khalifa International Stadium, pocos pudieron reflejar con claridad lo que había ocurrido y lo que significaba. Venían de una derrota ante Países Bajos que cortó su recorrido en el Mundial 2022 con un 3-1. Memphis Depay pasó por el lugar con un boombox sonando fuerte como banda de sonido de la celebración neerlandesa. Mientras tanto, varios futbolistas de Estados Unidos se fueron hacia el túnel con los ojos al borde del llanto. Las emociones estaban a flor de piel y casi nadie lograba ordenar qué pasaría después.

Ream, en cambio, sí podía interpretarlo, en parte porque creía que el siguiente capítulo no iba a incluir su salida. Lo dijo en aquella noche de diciembre en Qatar: entendía que para muchos el ciclo venía con otra Copa del Mundo asegurada, pero en su caso no. Su mensaje para el grupo era claro: tratar cada entrenamiento como si fuera el último, y encarar cada partido con esa misma mentalidad.

Evidentemente, esa no fue su última Copa del Mundo. Desde entonces, jugó 30 partidos más con la selección. Con 80 presencias oficiales en su haber, se puede decir que su etapa más gravitante con la camiseta de Estados Unidos se dio en los últimos años, justo en el tramo en el que muchos ya estaban listos para dejarlo fuera del equipo.

El récord de longevidad y la confirmación de que el trabajo sostiene

Con su elección para la nómina del verano, el defensor de 38 años se convirtió en el jugador de campo de mayor edad que aparece en una convocatoria mundialista de la USMNT. Superó por más de un año la marca anterior de Fernando Clavijo. Ese dato, imagina, podría haber sorprendido al Ream que caminó por la zona mixta en Qatar. Pero afirma que, con el paso del tiempo, ya no le causa tanta incredulidad.

“Creo que pasa por poner el trabajo. ¿Pensaba estar con 38 años, en la antesala de mi segundo Mundial? No. ¿Era una meta luego del último Mundial? Sí, claro. Y también sé que hay cosas que sucedieron: en términos realistas, a los 38 no se llega a ese tipo de posibilidad si no haces el esfuerzo, si no cumplís con las tareas diarias, con lo difícil, con lo que a veces no se ve”, sostuvo.

Ese trabajo aparece a menudo en segundo plano. Se nota cuando Ream se presenta horas antes de cada entrenamiento para que el cuerpo llegue listo a una sesión que, en su cabeza, ya no es tan “automática” como antes. Se ve también en la recuperación constante en su casa, que hoy toma un valor todavía mayor. Además, se construye en las salas de video, junto a los entrenadores, para que su mente responda más rápido que sus piernas con el paso del tiempo. Y tuvo un episodio reciente que mantuvo la duda: un susto físico que hizo que muchos pensaran que lo había perdido por el último tramo.

En este punto, Ream dice que conoce su cuerpo mejor que la mayoría y que se siente preparado.

“Mirá, tengo 38, así que sé lo que siento en este momento. Distingo la diferencia entre un problema serio y algo que solo me va a sacar unos días, o una semana como máximo. Saber esa diferencia me calmó bastante”, explicó.

Un equipo que renueva, pero él sigue compitiendo

El camino al Mundial no se vuelve más sencillo a los 38 que a los 35. Afuera, en los últimos tres años, le gustó poco que le recordaran esa idea, una y otra vez.

Desde el Mundial 2022, Ream jugó al lado de seis parejas distintas en la zaga central. Cuatro de esos seis compañeros están en esta nómina, y ninguno supera los 30 años. Aunque la generación se renovó y aparecieron nuevos centrales, él siguió dentro del grupo: como referente por edad, pero principalmente como parte de la competencia por el puesto.

Hay quienes opinan que sigue porque nadie asumió el desafío de sacarlo del lugar. Otros creen que lo mantiene porque él se aseguró de estar lo suficientemente bien como para no perderlo. Algunos dicen que era momento de mirar hacia adelante por el bien del recambio. Y también están quienes señalan que Estados Unidos no lo hizo porque Ream hizo prácticamente imposible que el relevo sea automático. Algunos lo celebran por su presencia; otros, como el ex delantero de la USMNT Herculez Gomez, lo llaman una “carga”, en referencia a los kilómetros en sus piernas.

Ream escucha todo. Y lo encara con su estilo. “No me importa demasiado lo que diga la gente, disculpá la expresión. Hay quienes dijeron que no debía estar antes de estar. También hubo comentarios de que no debería haber estado ni siquiera antes de terminar la secundaria. La gente va a hablar, tiene opiniones, y hay muchas, y encima con mucha voz… Pero al final soy yo el que está acá”, remarcó.

Luego agregó que no depende del ruido exterior, sino del trabajo que él hace, y también de lo que se hace en esos momentos en los que nadie mira. Para Ream, importa lo que pasa delante de quienes deciden: quienes toman decisiones, quienes tienen opiniones que pueden influir en la trayectoria y en la carrera.

“Cuando me lo plantean, yo les digo: ‘Qué bueno’. Si quieren que sus opiniones valgan tanto, entonces que se metan a entrenar. Porque ahí es donde importan”, cerró.

La confianza de los entrenadores y el rol de capitán

Los entrenadores en Estados Unidos lo sostienen en el plan. Mauricio Pochettino, al igual que Gregg Berhalter en su momento, confió en Ream con peso tanto por liderazgo como por rol futbolístico. Con Pochettino, Ream fue capitán en 16 de los 23 partidos que el entrenador llevó adelante. Y existe la chance de que también lleve la cinta este verano, en el torneo más grande del fútbol estadounidense.

Dean Smith, su entrenador a nivel de club en Charlotte FC, lo describió con elogios: destacó que Ream se ganó su lugar por la forma en que hace su trabajo, que entiende el juego, que es fuerte con la pelota, que organiza al equipo y que lidera. Esa lectura también la transmiten sus compañeros, que remarcan la variedad de cualidades que trae.

En ese sentido, Cristian Roldan, compañero en el Mundial 2022 y también en la nómina posterior, dijo en el otoño: “Cuando pienso en Tim, pienso en serenidad, liderazgo y control en todos los aspectos. Trae un aura distinta al equipo y crea un ambiente muy bueno, muy integrador para muchos chicos. Ese es el tipo de líder que necesitamos”.

Ream y Roldan son dos de los 13 jugadores que regresan desde el Mundial 2022. Sin embargo, el recorrido de Ream hacia esta Copa del Mundo fue diferente. No encontró demasiada experiencia previa para apoyarse: su camino no tenía un manual detrás.

El golpe emocional del 2022 y el Mundial desde otro lugar

La convocatoria anterior lo dejó aturdido. En el tramo previo al Mundial, no había jugado para la selección en más de un año. Y antes de que comenzara la competencia, le llegó el llamado de Berhalter. La reacción, naturalmente, tuvo alegría, pero también miedo. En una charla el año pasado, Ream contó que se le juntaron muchos pensamientos de golpe, escenarios que aparecían antes de que ocurrieran. No era que sintiera incapacidad o falta de nivel, sino que venía decidido a no ir: había quedado afuera durante más de un año.

Cuando llegó el llamado, todo empezó a sentirse como si no pesara tanto. Dijo que su mente quedó desordenada y que esa noche se fue a dormir sin pensar que realmente pudiera conciliar el sueño. En su relato, fue como una culminación de lo aprendido, más que una emoción pura.

Después llegó el entusiasmo. El Mundial 2022 sigue siendo de sus recuerdos más lindos, con varias vivencias que lo marcaron. Pero jugar un Mundial es una oportunidad distinta, y por eso se esforzó para volver a conseguirla.

En esta edición, Ream ya incorporó otra cara de esa oportunidad. En 2022, llegó al grupo en el último momento. Eso significó que no hubo tiempo para “misiones paralelas”: no hubo sesiones de fotos, comerciales ni grandes entrevistas. Nadie lo esperaba, y tampoco él se esperaba. Por eso, el armado previo fue silencioso hasta que de pronto dejó de serlo.

En esta ocasión, el proceso no fue así. El camino hacia 2026 fue ruidoso, y Ream, al ser el más experimentado del plantel, estuvo en el centro de la atención mientras aguardaba el llamado de Pochettino, que finalmente llegó.

“Nunca hice tanto trabajo de medios y comerciales. Creo que hice por lo menos dos por día durante las últimas tres semanas, por la mañana y por la tarde. Los días libres no fueron días libres, así que fue muy distinto. El último, me llamaron cuatro días antes y [Gregg] me dijo: ‘Eh, sorpresa’. Entonces no tuve ese preámbulo: no tuve nervios, no hubo expectativas, no hubo ansiedad. Fue simplemente ‘Necesitamos que estés’ y arrancamos”, contó.

También remarcó la diferencia por estar en Estados Unidos: en Inglaterra, la exposición mediática era otra, y en esta etapa no solo llegan las entrevistas y los extras, sino que se genera un clima de aura y de hype alrededor del torneo que no vivió en 2022.

Calma para el grupo en un verano con presión

Ya dentro de la concentración, Ream entiende que su tarea es llevar calma a un equipo que vivirá un verano lejos de la tranquilidad, justamente por todo ese ruido.

El verano arrancó en serio el martes. Frente a público en Nueva York, se presentó oficialmente la delegación de la USMNT, y eso marcó el inicio formal de la previa al Mundial. Luego, el plantel viajó a Atlanta esa misma noche y por la mañana del miércoles pisó el campo de juego. Si antes no se sentía real, con los hechos llegó la realidad.

Y con la realidad también llega la presión. No hace falta interpretaciones para entender lo que está en juego para Estados Unidos este verano. Es un equipo, un proyecto y un país que todavía busca respeto, legitimidad y atención. Pueden conseguirlo este año. Cualquier recorrido en un Mundial llama la vista del mundo. Pero un camino en casa cambia vidas.

Ream lo entiende, probablemente, mejor que cualquiera. Es el único integrante del plantel de 26 jugadores que nació antes de que arrancara el Mundial de 1994, el último torneo organizado en suelo estadounidense. Ese verano, la USMNT le presentó el fútbol a Estados Unidos. Este verano, el objetivo es presentar el fútbol estadounidense al mundo. En muchos sentidos, 2022 fue un ensayo; ahora se define una etapa nueva para el juego en el país.

“Sabemos que las expectativas son más altas. ¿Y la presión? No debería cambiar si hacemos lo correcto. Si estamos enfocados, si estamos conectados, si rendimos, la presión no es distinta por ser locales. Creo que ese es el mensaje que tenemos que transmitir. A la vez, también podemos reformularlo: ¿por qué no abrazar la presión? ¿Por qué no? Hay tantas personas que quisieran estar en nuestro lugar y formar parte de este grupo. Tenemos que aceptarlo y entenderlo. Siempre dije que la presión es un privilegio. Hay una razón por la que sentimos esa presión: porque somos un plantel en lo más alto, en el pico del deporte en nuestro país. Sí, hay que abrazarlo”, afirmó.

El cierre de una etapa y la pregunta que cambia

Con 38 años, Ream sigue en ese pico. Contra toda lógica, la presión sigue siendo un privilegio. Pero después del torneo ya no habrá nada más que entregar desde su rol con la USMNT. Él mira todo como un jugador que ya se convirtió en dos veces mundialista. ¿Quién podía imaginarlo?

En 2022, cuando habló sobre la idea de cerrar su carrera, Ream había sido contundente: si todo terminara y su trayectoria estuviera hecha, ¿sería feliz? Dijo que sí. “Si ese fuera mi caso, sí. Le di todo”.

Este Mundial, sin duda, sería el último grande para él: su despedida a nivel máximo representando a su país. Dice que dejó todo y que el tanque estará vacío. Todavía queda un torneo más en ese nivel. Después, llega el momento.

Claro que, como él mismo recuerda, eso era lo que todos decían la vez anterior. “El tiempo llega”, insistió, y siente que cada vez está más cerca. Quizás convenga reescribir la pregunta tan repetida: en vez de preguntar cuánto le queda a Ream para frenar al tiempo, tal vez sea mejor pensar qué hace el tiempo para alcanzarlo. Y, más importante todavía, preguntarse qué hará Ream con el tiempo que resta con esa camiseta antes de retirarse definitivamente, esta vez en serio.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.