FC Schalke 04 llega con preocupación a la posible serie de promoción que tendrá que jugar ante Fortuna Düsseldorf, que está en la zona de riesgo en el cierre de la temporada. La alarma en el club no pasa solo por lo deportivo: ante un eventual ascenso, la dirigencia quiere evitar por todos los medios que sus hinchas se metan en el campo. En ese sentido, la entidad analiza medidas preventivas para que, si el resultado le sonríe, la fiesta no termine en invasión del césped.
La idea de una invasión masiva por parte de miles de fanáticos celebrando el ascenso aparece como un “escenario de pesadilla” para los “Royal Blues”. El temor es lógico, porque el recuerdo más cercano es el de 2022, cuando el conjunto minero consiguió el regreso a la máxima categoría con una victoria agónica 3-2 en casa frente a FC St. Pauli, luego de ir perdiendo 0-2. La euforia duró poco: lo que siguió dejó consecuencias serias.
De hecho, tras aquel ingreso de hinchas al campo, nueve personas resultaron con lesiones de consideración. Más tarde, el director senior de la policía calificó el episodio como una “casi catástrofe”, marcando la gravedad de lo ocurrido y reforzando la necesidad de cortar cualquier repetición.
Para intentar que este sábado no vuelva a pasar, Schalke 04 —siguiendo recomendaciones policiales— planea emitir durante la semana un veto oficial contra las invasiones de cancha. Y si los simpatizantes hacen caso omiso a la advertencia, el club ya adelantó que cortará la celebración de inmediato: tanto los jugadores como el cuerpo técnico y los dirigentes se retirarán directamente hacia el túnel, en una decisión pensada para frenar el desborde en el estadio.
Además, la prevención no se limita a lo disciplinario. La cantidad de personal de seguridad y agentes en el lugar se incrementará “de forma significativa” para sostener el control del partido. Un vocero policial, Thomas Nowaczyk, confirmó de manera indirecta el plan y remarcó que la prioridad es asegurar la integridad de todos: el operativo estará listo para actuar, aunque se intervendrá solo si aparece una amenaza real para la vida o la integridad física. La consigna, en definitiva, es evitar lesiones.
El componente económico también pesa. Una invasión del campo podría costarle caro al club: desde una multa importante de la DFB hasta, potencialmente, el gasto de reemplazar el césped antes del último partido en casa de la temporada, correspondiente a la fecha 34 frente a Eintracht Braunschweig. Ese costo podría alcanzar los 250.000 euros, un golpe que Schalke quiere evitar a toda costa.
Por ahora, el panorama permanece en el terreno hipotético, porque Schalke primero tiene que sellar la clasificación ganando a Fortuna Düsseldorf como local en la fecha 32. Los visitantes, conscientes de que el objetivo pasa por evitar que el partido se convierta en una fiesta, viajarán a la Veltins Arena con la intención de arruinarle el festejo al rival. Para eso, llegan con un empujón anímico que puede inclinar el trámite.
Fortuna Düsseldorf, que en el pasado soñó con el ascenso pero hoy pelea para no caer de manera abrupta hacia la tercera categoría, viene de un impulso vital: el último viernes ganó 3-1 de local a Dynamo Dresden, un equipo que llega en un gran momento y que ocupa el cuarto puesto en la tabla de la segunda vuelta. En ese tramo, además, Dynamo presume de ser el conjunto con la mejor defensa de la división. Para los de Düsseldorf, sumar al menos un punto lejos de su estadio sería un empujón valioso de cara a los partidos finales, donde la definición también incluirá duelos contra SV Elversberg y, en la última fecha, frente a los rivales directos Fürth.
