El histórico número 10 volvió a mostrar que conserva esa cuota de jerarquía capaz de inclinar partidos en la Serie A de Brasil. En un contexto cargado de presión para Santos, Neymar ofreció una actuación de alto impacto: definió con frialdad y también participó en la construcción ofensiva para cortar una racha que venía preocupando al club, con siete partidos sin ganar.
El arranque de su noche tuvo un golpe de autoridad. Su primer gol llegó en el tiempo adicional de la primera mitad y fue una demostración clara de su estilo. La jugada nació por el sector izquierdo: encaró hacia adentro con decisión, armó una pared rápida con un compañero con toque preciso y, con una ejecución sin esfuerzo, colocó la pelota por fuera del alcance del arquero rumbo al rincón lejano. Un tanto que volvió a poner sobre la mesa por qué sigue siendo una figura central en la cultura futbolera brasileña.
El partido
- Neymar abrió el marcador en el primer tiempo adicionado, con un gol construido desde la izquierda, con gambeta hacia adentro, combinación de pared y definición al palo más lejano.
- En el minuto 75, fue protagonista en la segunda conquista: a partir de una pelota detenida, armó una secuencia ingeniosa que terminó habilitando a Adonis Frias.
- Frias resolvió con contundencia para estirar la ventaja y dejar el 2-0 prácticamente sentenciado para Bragantino.
- Más tarde, Neymar completó una producción ofensiva integral: registró tres remates al arco, un pase clave, siete avances progresivos y ganó seis duelos por el piso.
- En el 82’, el delantero fue reemplazado por Gabriel Barbosa.
La incidencia de Neymar no se limitó a su grito. Su influencia se notó en toda la ofensiva: además de participar directamente en el segundo tanto, generó situaciones y empujó el ritmo del equipo. Terminó con tres tiros a puerta, un pase decisivo, siete incursiones progresivas y seis victorias en duelos por el suelo, antes de que el entrenador decidiera sacarlo a los 82 minutos para darle paso a Gabriel Barbosa.
El cierre de la jornada también dejó una postal emocional. Cuando Neymar fue sustituido, todo el estadio se puso de pie para ovacionarlo. Ese aplauso de pie funcionó como un mensaje claro de respaldo para el futbolista de 34 años, en el intento de consolidarse nuevamente dentro del plan de la selección rumbo al Mundial de 2026. Con los tres puntos asegurados, Santos ya mira hacia un calendario exigente: tendrá una doble fecha ante Coritiba y, además, un cruce continental frente a San Lorenzo.
