Cuando la gente empezó a hablar de Rayan Cherki en Lyon, su fútbol en Francia ya llamaba la atención. Pero en el verano de 2024, saltó otra vez la sorpresa: Manchester City desembolsó 34 millones de libras (46 millones de dólares) por el volante de 22 años, una cifra grande para un futbolista con un perfil creativo y difícil de encasillar para el reclutamiento tradicional. Además, el movimiento generó más dudas porque Cherki no parecía, en principio, un jugador que encajara en el molde que suele buscar Pep Guardiola.
El estilo de Cherki tiene rasgos similares a los de figuras brasileñas como Ronaldinho y Neymar: su manera de jugar se apoya en el disfrute, en la sonrisa y en esa idea de espectáculo que convierte cada acción en una posibilidad. Ese tipo de futbolista, por lo general, necesita margen para expresarse, para intentar, para inventar. Y ahí aparece el choque cultural con un entrenador legendario como Guardiola, que históricamente fue asociado a una implementación táctica más ordenada y, para algunos, hasta rígida.
Con todo, Guardiola terminó aflojando lo suficiente el control para que Cherki creciera dentro del City. Tras un comienzo relativamente lento en Inglaterra, el mediapunta fue ganando un espacio de protagonismo que lo ayudó a transformarse en un ídolo de culto para la gente. Asistencias con rabona y malabarismos con la pelota en medio del juego terminaron de enamorar a la hinchada, mientras el equipo pasaba por instancias importantes. En ese recorrido, los festejos en la Carabao Cup y en la FA Cup quedaron como un complemento ideal para consolidar el cariño del público.
Cherki, además, fue incluido en la convocatoria de Francia para el Mundial de 2026. Y en ese contexto, ya comenzó a comparárselo con otro francés de referencia, Zinedine Zidane. Ante la consulta sobre si esa comparación tiene fundamentos, el compatriota y exdelantero Didier Saha dejó una postura clara: “Sí. Yo lo vi en Lyon y siempre me dio la sensación de que la prensa francesa es muy dura, muy exigente. Acá decimos que nunca podés ser el Messi de tu casa o de tu país”.
Luego, Saha remarcó que no le sorprendió el impacto del jugador en Manchester City, especialmente en un club que estaba en etapa de transición. “Hubo muchos fichajes y era complicado adaptarse. Pero después de 10 partidos, ves el talento: es valiente, se anima, tiene coraje y es un talento especial. Y si con el tiempo suma físico, como lo hizo Zidane en sus primeros años en la Juventus, cuando todavía era nuevo, ahí también terminó siendo otro jugador. Con Rayan Cherki pasará algo parecido: va a seguir evolucionando”.
En la misma línea, el exatacante agregó una lectura sobre el desarrollo integral: “Puede que tenga que ganar uno o dos kilos, lo ves cuando boxea. Va a fortalecerse mentalmente. En lo futbolístico, siempre va a mejorar, así que creo que el próximo año va a ser muy interesante”.
Más adelante, Saha se refirió a si Cherki necesita o no un entrenador con el perfil de Guardiola para mantenerlo “en la línea”, o si puede rendir mejor cuando se lo suelta de esas restricciones. “Me parece muy bueno que haya tenido un año con Pep, porque es un talento todavía crudo, con un coraje enorme para mostrarse en cualquier ocasión, y eso me encanta. Ojalá se mantengan con vida esos jugadores. Los quiero alrededor: para mis hijos y para cualquiera que ame el fútbol”, sostuvo.
Y completó con una idea de cuidado del instinto: “No lo sobrecargues con Guardiola. Yo respeto muchísimo al entrenador, entiendo lo que aporta, pero a veces se pasa, sobre todo con ciertos jugadores. No creo que Pep quiera eso, porque cuando ves este tipo de talento, hay que preservarlo. Es como cuando tenés a un Cristiano Ronaldo con 17, 18 o 19 años y le decís ‘no, no, no: no hagas esto, no gambetees por ahí, no te metas por ese lado’. Eso es una sentencia. Es un asesino para el talento. Ellos van a aprender”.
En el cierre de su postura, Saha insistió en que la ambición también obliga a mejorar: “Si quieren competir y llegar a ser, en algún momento, un ganador del Balón de Oro, entonces van a progresar, van a tener ganas de aprender. Los chicos como Cherki son profesionales, son máquinas, pero no mates su instinto. No mates el niño que llevan adentro”. A partir de esa idea, concluyó: “Esto es importante. Por eso soñamos y pagamos entradas para ver partidos. Y por eso creo que Cherki tiene la chance de volver a demostrar que tiene calidad para ser el próximo Balón de Oro: con Guardiola, con José Mourinho, o con cualquier entrenador”.
Por ahora, Cherki quizá no sea un candidato serio al Balón de Oro en el corto plazo, pero la historia suele favorecer a los jugadores que logran sacarle el protagonismo al espectador: cuando eso sucede, los votos de las encuestas del premio Golden Ball tienden a aparecer. Si el mediapunta continúa encendiendo la Premier League, su lugar entre los mejores del planeta puede llegar.
Si alguna vez alcanza alturas similares a las que conquistó Zidane, campeón del Mundo en 1998, es algo que todavía queda por ver. Lo cierto es que en este proceso ya se está ganando una etiqueta de “mago” francés para la generación moderna: un jugador que, con su estilo, empieza a convertirse en ídolo no solo por lo que hace, sino por cómo lo hace.
