Wood cumplió este martes su partido número 89 con la selección y, de ese modo, se colocó un paso por encima de Ivan Vicelich para quedarse con el récord histórico de presencias. Sin embargo, el festejo personal no acompañó al resto: el delantero de Forest se mostró visiblemente frustrado en medio de una goleada 4-0 que recibió el conjunto neozelandés, el peor clasificado del Mundial, frente a Haití en el Chase Stadium. Incluso tuvo la chance de marcar en un momento especial, pero su espectacular chilena fue detenida sobre la línea por el arquero Jhony Placide, en el primer tiempo.
Tras el encuentro, el goleador habló sin maquillaje y dejó claro el malestar por el rendimiento. “No es por lo que vinimos acá. Estamos lejos de donde queríamos estar. Tenemos mucho trabajo por delante en poco tiempo. Es momento de mostrar carácter y reponernos. Es decepcionante; no hay forma de esquivarlo. No alcanzamos el nivel que se necesitaba esa noche”, expresó.
Haití, que figura 82° en el ranking mundial, terminó siendo mucho más efectivo que su rival en un contexto de calor y humedad en Florida. Ruben Providence abrió la cuenta a los 12 minutos y, poco después de iniciado el complemento, Lenny Joseph amplió la ventaja desde el banco. Frantzdy Pierrot firmó el tercero con un cabezazo, y Markhus Lacroix cerró la goleada con un remate de larga distancia que dejó a los All Whites con la cabeza en otro lado.
El entrenador de Nueva Zelanda, Darren Bazeley, coincidió con las sensaciones de Wood y admitió que su equipo recibió una “lección real dura” por parte de un Haití agresivo y eficaz. “Trabajamos duro, pero nos faltó calidad en momentos puntuales. Si mirás el partido, la posesión estuvo bastante pareja y las ocasiones también fueron parecidas, pero Haití fue muy clínico y muy contundente en esas instancias. Es una lección dura para nosotros, más todavía con partidos difíciles que vienen. Ahora nos toca Inglaterra y después aparecen los duelos del Mundial. En el vestuario los chicos están muy decepcionados”, señaló.
La noche fue especialmente complicada para la línea defensiva neozelandesa, con Tyler Bindon como uno de los nombres que más sufrió el desorden cuando Haití aceleraba. El zaguero joven, que durante la temporada 2025-26 estuvo a préstamo en Sheffield United, fue parte de un equipo que encajó cuatro goles por primera vez desde aquella caída ante Portugal en 2017. Los arqueros Alex Paulsen y Max Crocombe también tuvieron dificultades bajo presión, en un escenario donde la defensa perdía frecuencia y forma con facilidad, y donde el juego de contraataque de Haití encontró siempre la grieta para lastimar.
El resultado funciona como un golpe de alerta para el plantel de Bazeley, que sigue con la preparación para lo que será su primera participación en un Mundial desde 2010. Con compromisos de alto perfil en el horizonte, el cuerpo técnico buscará ajustar una estructura defensiva que, durante los noventa minutos en Fort Lauderdale, se mostró preocupantemente frágil. La preocupación principal pasa por sostener la organización cuando el rival ataca con velocidad, algo que Haití aprovechó con claridad.
Ahora la prioridad es inmediata: no hay margen para lamentos, porque este sábado Nueva Zelanda enfrentará a Inglaterra en Tampa. En ese cruce, Wood y Bindon tendrán un duelo especial al medirse con Elliot Anderson, compañero de ambos en Nottingham Forest. Antes de que comience formalmente la campaña mundialista, el equipo neozelandés ya sabe que necesitará responder rápido a nivel mental y táctico. Los Kiwis quedaron ubicados en el Grupo H junto a Irán, Egipto y Bélgica.
El foco se trasladará luego a Los Ángeles, donde Nueva Zelanda estrenará su participación en el torneo ante Irán el 16 de junio. Después del golpe ante Haití, la presión cae de lleno sobre Wood y el resto para demostrar que pueden competir en la escena mundial. Con el rol de máxima experiencia del plantel recayendo en el delantero de Forest, el liderazgo deberá aparecer con urgencia para encender una reacción que todavía se está buscando en la forma de juego.
