Hay gestos y decisiones que, con el paso del tiempo, terminan pesando más por lo que revelan que por lo que prometían. Por eso, armar una lista de este tipo no es solo ordenar nombres: es poner bajo la lupa contextos, expectativas y resultados que, en muchos casos, rozan lo increíble. Antes de empezar, hace falta marcar una distinción clave para entender el criterio: no se trata de “los peores” por una simple estadística de victorias, sino de entrenadores que quedaron muy por debajo de lo que razonablemente se esperaba de su etapa, en una magnitud casi llamativa.
El criterio: expectativas rotas y rendimiento desproporcionado
La idea no es confeccionar una tabla fría de porcentajes. El foco está en aquellos que no cumplieron con el desafío de un modo tan marcado que, más que decepcionar, terminaron mostrando una caída difícil de explicar por lo deportivo solamente. Un ejemplo para dimensionar el contraste: Kieran McKenna aparece con el peor porcentaje de victorias de cualquier entrenador que haya dirigido una temporada completa de 38 partidos en la Premier League, con un 10,5%. Pero incluso con ese dato, surge la pregunta de fondo: ¿alguien esperaba que Ipswich Town, que venía de ascensos consecutivos, no pudiera sostenerse en la máxima categoría?
Con ese marco, acá van las elecciones sobre las peores etapas de entrenadores en la Premier League, de acuerdo con esta lectura de “subrendimiento” frente a lo esperado.
Mano a mano con el mal momento: Moyes y Hodgson
La inclusión de David Moyes en una lista de este tipo puede sonar dura, sobre todo por lo que ocurrió después con Manchester United: desde que él comenzó su etapa, los Red Devils dejaron una marca de fragilidad en el banquillo. Sin embargo, también hay que mirar el “clima” del momento, cómo se sintió la transición y qué se esperaba de él al llegar.
United era campeón vigente. No era un secreto que la dirigencia quería que otros entrenadores prosperaran en el lugar de Sir Alex Ferguson: Jose Mourinho, Jurgen Klopp y Pep Guardiola figuraban entre los nombres que se mencionaban en ese tiempo. En ese escenario, Moyes se encontró con una situación poco ideal desde el arranque. Incluso con esa reducción del peso de la expectativa, igual quedó por debajo del umbral.
Durante la era de Ferguson, la filosofía era “ganar a cualquier costo”, algo que atravesaba formaciones y jugadores. Moyes intentó ir a contramano: buscó hacer lo opuesto y, en el proceso, fue el primero de una larga cadena de fracasos en Old Trafford. Todavía puede haber lugar para que Ruben Amorim termine entrando en el listado cuando se termine de escribir el capítulo completo, y Erik ten Hag también merece estar por los últimos 18 meses, cuando el clima interno se fue al piso. Pero el nombre que abre la racha es el de Moyes.
Roy Hodgson y el “proyecto” que no alcanzó
Roy Hodgson, de por sí, tiene un historial ganado a fuerza de conducir equipos hacia la salvación y mantenerlos con herramientas para competir ante rivales grandes. Por eso mismo se entiende el giro de Watford hacia él en enero de 2022: ya habían despedido a Xisco Munoz y Claudio Ranieri y el plantel estaba en la zona peligrosa.
El plan parecía sencillo: un Hodgson que, además, en esa altura ya estaba rompiendo su propio récord como el entrenador más longevo de la historia de la Premier League, aportaría estabilidad y principios para sumar los puntos necesarios y despegarse del descenso. En teoría sonaba bien. En la práctica, no funcionó.
El entrenador veterano no logró recomponer un vestuario fracturado y, si algo, deterioró la relación entre el club y su gente. Luego de la derrota 1-0 ante Crystal Palace, equipo que había dirigido en el pasado y volvería a dirigir en el futuro, Hodgson aplaudió a la tribuna local en Selhurst Park, pero pasó por alto el sector visitante. Argumentó que la distancia hacía imposible reconocer lo que ocurría desde su lugar.
Lo llamativo es que, pese a su estilo y experiencia, Hodgson no consiguió ni una sola victoria de local con Watford. Se mantuvo hasta el verano, cuando la familia Pozzo lo dejó afuera tras una decisión que terminó de empujarlo hacia la jubilación, al menos en el papel… antes de volver a Palace para reencontrarse con viejos tiempos.
Chelsea, Rosenior: un contrato largo para un ciclo corto
En cierto sentido, la elección de Liam Rosenior para reemplazar a Enzo Maresca como entrenador principal de Chelsea tiene lógica dentro de un tablero desesperado. La molestia había crecido por la forma en que el italiano mostró insatisfacción pública por una supuesta falta de apoyo. Con un contexto así, los dueños de BlueCo buscaban un “hombre de la casa”, alguien con pocas probabilidades de alterar el funcionamiento. Por eso promovieron a Rosenior desde el Strasbourg, su estructura formativa.
El problema es que nadie fuera de Stamford Bridge imaginaba que un entrenador con tan poca experiencia previa —y que había sido despedido por Hull City— pudiera acercarse a completar el contrato de 6 años y medio que firmó con Chelsea el 6 de enero. Y aun así, Rosenior duró apenas tres meses y medio.
Con todo, su etapa arrancó relativamente bien. Incluso se llegó a sostener que la racha de cuatro victorias consecutivas en la Premier League se explicaba, en gran parte, porque Rosenior respetó con cercanía el plan de juego de Maresca. Pero cuando empezó a imponer su propia idea futbolística, el rendimiento se cayó rápido. De hecho, tras cinco derrotas seguidas sin convertir un solo gol —la peor racha de ese tipo para Chelsea desde 1912— quedó claro que el vestuario ya no estaba con él. Por eso, su salida tras tan poco tiempo no sorprendió.
Rosenior, además, dejó una imagen dura de digerir. En su último partido al mando sufrió una goleada 3-0 ante Brighton. Sonaron frases y gestos de un entrenador golpeado por lo que le tocó vivir, con la sensación de que el plantel lo traicionó. Pero también se percibió que, por su perfil y su trayectoria, el puesto ya era una apuesta grande desde el inicio. Esa lectura terminó cayendo más sobre BlueCo que sobre el ex lateral de Fulham.
Paul Jewell, Nathan Jones, Alan Shearer y el “efecto caída”
Paul Jewell es recordado como uno de los grandes “cumplidores” por haber excedido lo que se esperaba en varias etapas. Y, sin embargo, también será anotado como uno de los peores entrenadores de la Premier League. ¿Cómo se entiende esa contradicción? Mirando el caso puntual de Derby County en 2007-08.
Como entrenador novel, a mediados de los 30, Jewell llevó a Bradford City a primera división en 1998 y hasta consiguió mantenerlo en la categoría en la última fecha de su primera temporada en la Premier League. Luego regresaría al máximo nivel como DT de Wigan Athletic, en 2005, llevándolos a la mejor ubicación histórica del club en liga durante su primer año en esa categoría. Un año después evitó el descenso por poco y, finalmente, presentó la renuncia.
Pero en noviembre de 2007, ese Derby County (2007-08) lo llamó para salvarlo. Hasta ese momento había ganado apenas un partido de Premier League. Jewell sumó cero victorias adicionales a ese número: el equipo descendió con un total bajísimo de 11 puntos. Fue despedido en la mitad del siguiente torneo en Championship y, luego de dejar Pride Park, solo tomó un cargo más de entrenador: llevó a Ipswich entre 2011 y 2012.
Southampton y la etapa de Nathan Jones: una lista de frases y una caída concreta
Nathan Jones, ex entrenador de Southampton, aparece como un caso que dejó mucho contenido en poco tiempo. Su forma de comunicarse generó frases que parecían sacadas de un libro: se mencionó que su equipo cedió una ventaja de 1-0 ante Wolves con un jugador menos porque, según él, la presión de tener al hombre de más era demasiado. También se lo asoció con invocaciones a Dios y a Jesús en la esperanza de que sus ideas funcionaran. En la misma línea, afirmó que era de los mejores entrenadores de Europa cuando Southampton lo trajo desde Luton Town, y hasta dijo que disfrutaba el trabajo porque quedarse en casa “y casarse con una linda chica galesa” habría sido demasiado fácil.
La realidad, sin embargo, fue otra: solo una victoria en ocho partidos de liga. Southampton se hundió hasta el fondo de la tabla y terminó cerrando la campaña 2022-23 en ese lugar. En su último partido, los hinchas de Saints mostraron un P45 gigante como protesta. Días después, el verdadero llegó por correo.
Alan Shearer en Newcastle: una sola victoria y el descenso
También aparece Alan Shearer. Aun con toda la simpatía que genera en Newcastle, la decisión de ponerlo al frente de un equipo que luchaba por salir del fondo, en medio de un descenso que terminó siendo de los más sorprendentes, se pagó caro.
La dirigencia de Newcastle, con Mike Ashley a la cabeza, intentó levantar el ánimo en St James’ Park con un golpe de efecto en abril de 2009 y con solo ocho partidos por jugar. Ese año comenzó con Kevin Keegan, que se fue a principios de septiembre. Luego se sumó Joe Kinnear por un breve período, pero problemas de salud lo sacaron del medio. Chris Hughton, que más tarde tendría el trabajo en forma permanente, ingresó como interino en dos oportunidades, pero no fue considerado para el puesto definitivo y eso lo terminó mandando al Championship.
Con Shearer, Newcastle logró una sola victoria: un 1-0 ante Middlesbrough, rival directo en la lucha por la permanencia, que era dirigido por Gareth Southgate. Aun así, los Geordies descendieron en la última fecha tras una derrota 1-0 como visitante frente a Aston Villa. Para los hinchas, cuando se habla de la leyenda, ese capítulo se evita a propósito.
Felix Magath y el impacto fuera de la cancha
Felix Magath, creativo jugador que integró el equipo del Hamburgo que conquistó Europa a fines de los 70 y comienzos de los 80, luego pasó a ser un entrenador admirado en Alemania. Allí ganó títulos de Bundesliga con Bayern Munich y también con Wolfsburg. Cuando tomó el trabajo en Fulham, apenas habían pasado cinco años de ese último gran festejo con Edin Dzeko y compañía.
Magath logró ganar tres de sus 12 partidos en la Premier League, un registro que no es el peor para un equipo metido en problemas de descenso. El problema fue el impacto negativo que también generó fuera del campo, algo que terminó pesando más que el dato del resultado.
Brede Hangeland contó una anécdota que lo retrata: sostuvo que su entrenador le pedía que intentara “restregar” queso en el muslo para contrarrestar una lesión muscular. Más allá de lo absurdo, lo relevante es que se instaló una distancia futbolística con el plantel de Craven Cottage. Y cuando el certamen 2014-15 ya estaba empezado, con el equipo en el fondo de la Championship, Magath también quedó sin trabajo.
Tras irse de Fulham, asumió en Shandong Taishan, de China, en 2016, donde duró un año. Luego regresó a su país: en 2022 tomó a Hertha Berlin, pero el club solo sobrevivió al descenso gracias al margen que se alcanzó tras su paso. En concreto, el equipo se salvó pese a que su gestión abarcó nueve partidos.
Igor Tudor y Tottenham: 39 días, crisis total y salida sin puntos
El ingreso más reciente en esta lista es Igor Tudor. Fue el primer entrenador al que se le pidió simplemente intentar salvar a Tottenham del descenso para llevarlo de regreso a la Championship durante la temporada 2025-26, luego del despido de Thomas Frank. Sin embargo, en lugar de frenar la caída, aceleró el desplome en la tabla.
Tudor llegó como bombero, con la idea de que su perfil suele rendir mejor a corto plazo que en el largo. Pero hubo una condición clave: nunca había trabajado en Inglaterra antes, y subestimó el nivel de problemas que tenía Spurs. Recién después de su primer partido, la derrota 4-1 ante Arsenal en el derbi del norte de Londres, el croata de carácter duro entendió en qué situación se metía. Su evaluación fue directa: “Esta es una situación que nunca vi”.
Para ser justos, Tudor aterrizó en medio de una crisis de lesiones sin precedentes, a tal punto que para su primer encuentro solo contó con 13 futbolistas de campo disponibles del plantel senior. Esa situación se alivió recién al final de su ciclo, que duró 44 días. Pero durante ese lapso se menciona que desilusionó a gran parte del grupo que había quedado disponible, especialmente al arquero Antonin Kinsky, que fue reemplazado a los 17 minutos en el 5-2 de la Champions League ante Atlético Madrid.
Se creyó que un último intento, un empate con gol en Liverpool, podía ser el encendido que necesitaba Tottenham para empezar una campaña de supervivencia. Pero terminó siendo su penúltimo partido en la Premier League: una semana más tarde, cayó 3-0 de local ante Nottingham Forest, rival directo en la lucha por el descenso. En ese escenario, además, tragedia personal: el padre de Tudor falleció durante el encuentro. A partir de ahí, ambas partes acordaron separarse de manera mutua, con la salvedad de que no ganaron ninguno de los cinco partidos de Premier League que Tudor dirigió. El ciclo terminó con un acuerdo sin brillo.
Ange Postecoglou en Nottingham Forest: éxito continental, desastre en liga y despido rápido
Ange Postecoglou seguramente quedará marcado para el público inglés por una combinación poco común: ganar la Europa League y, aun así, terminar 17° con Tottenham en la misma temporada. Pero quienes dudaban y dudan del australiano apuntan más a su etapa en Nottingham Forest.
Postecoglou, en ese contexto, parecía casi destinado a fallar, aunque eso también reflejaba los problemas más amplios del club. En 2025-26, Nuno Espirito Santo fue despedido de manera abrupta apenas tres encuentros después del inicio del torneo, pese a haber conseguido llevar al equipo a clasificación europea. En ese momento, Nuno afirmó públicamente que su relación con el polémico dueño Evangelos Marinakis se había roto. También circularon reportes de que ese quiebre se explicó por la llegada de Edu Gaspar desde Arsenal como director global de fútbol.
Marinakis habilitó el camino para el arribo de Postecoglou en el verano, otorgándole un reconocimiento en Grecia al ex entrenador de Spurs. Pero tomar la decisión apenas después de que el mercado de pases cerrara, y cambiar de un estilo a otro de forma tan brusca, sonó a un movimiento de quien no terminaba de entender el momento del equipo. Sin pretemporada y con jugadores y parte del entorno resistiendo la salida de Nuno, Postecoglou no pudo aprovechar el “rebote” típico del cambio de entrenador: perdió cuatro de sus cinco partidos en Premier League. En la Europa League sumó un punto en sus dos encuentros y, en el Carabao Cup, dejó escapar una ventaja de 2-1 sobre Swansea en tiempo de descuento.
Como cierre, la salida de Postecoglou se confirmó 18 minutos después del final del 3-0 de Forest ante Chelsea. Hubo reportes que indicaban que, apenas terminó el partido, vio al plantel en el vestuario y luego fue escoltado fuera del estadio, para después retirarse en su auto. Un final poco digno para un ciclo de apenas 39 días.
Jose Mourinho, Frank de Boer y el récord más duro
Si Jose Mourinho considera que usted es el peor entrenador de la historia de la Premier League, la frase puede sonar exagerada… pero en este caso se entiende la comparación. De hecho, el texto deja una disculpa para Frank de Boer y para quienes intenten justificar su paso.
Crystal Palace recurrió al DT holandés con la idea de evolucionar: pasar de un equipo que siempre batallaba para salvarse a uno que se viera mejor futbolísticamente. El argumento que funcionó como gancho fue el éxito previo de De Boer y su estilo demostrativo en Ajax. Además, su incapacidad para “activar” a Inter en 2016 hizo que su cotización bajara lo suficiente para que lo tuvieran en cuenta para el puesto en Selhurst Park.
Durante el verano de 2017, los hinchas se ilusionaron con lo que De Boer buscaba construir. Se implementó un 3-4-3 con la instrucción de conservar la posesión. Sin embargo, en el arranque de la temporada el golpe fue inmediato: un 3-0 en casa ante Huddersfield Town, recién ascendido. Ahí el club entró en pánico. La presión se instaló al instante: su equipo perdió los siguientes tres partidos de liga sin marcar goles. Para Steve Parish, presidente del club, la prueba se terminó en septiembre. De Boer quedó afuera y asumió Hodgson.
Hasta hoy, De Boer conserva dos marcas extremas en Premier League: es el único entrenador permanente que perdió absolutamente todos los partidos del campeonato en los que dirigió y, además, no logró que su equipo convirtiera un solo gol en ese tramo.
