Benjamin Pavard había generado sorpresa el verano pasado cuando anunció que dejaba Inter para sumarse a Olympique de Marsella en calidad de préstamo. El cambio, con un lugar en la pelea por títulos y con aspiraciones en la Champions League de un lado, por un club más ligado a glorias pasadas del otro, no terminaba de encajar para muchos.
El propio defensor explicó los motivos que lo llevaron a elegir a Marsella. Medhi Benatia, director deportivo, lo contactó y Pavard contó que se entusiasmó al enterarse del interés del club: quería integrarse a un proyecto ambicioso, con Champions League, y también disfrutaba la idea de jugar en el Stade Vélodrome con esa intensidad que, como futbolista, “tenés que vivir”.
En ese sentido, aseguró que no podía desestimar el retorno a su país por medio de OM. “Las instalaciones son fantásticas y la gente siempre está”, sostuvo. Además, remarcó que volvió a Francia porque se fue cuando era muy joven, y que la institución hizo esfuerzos para que se sienta cómodo: dijo sentirse “honrado” por vestir la camiseta del club y lo definió como “muy grande”.
De un vistazo
- Pavard llegó a Olympique de Marsella en préstamo desde Inter durante el último verano.
- Arrancó muy fuerte: lideró Ligue 1 con seis victorias en los primeros ocho partidos y una racha de cinco triunfos seguidos.
- En la fecha 5, OM venció 1-0 a PSG.
- Nueve meses después está 6° en Ligue 1 y se apaga la ilusión europea.
- En los últimos cinco partidos, Marsella solo ganó una vez.
- Su préstamo vence en el verano y la extensión no aparece clara.
- La opción de compra ronda los 15 millones de euros y el club la considera cara.
- En total jugó 36 partidos: un gol y tres asistencias.
- Inter lo tiene hasta 2028, pero no habría una segunda chance tras el préstamo.
- Se menciona interés de Dortmund si se destraban temas salariales.
El comienzo de la etapa en Marsella fue realmente sólido. Al inicio de la campaña, Pavard se ubicó en lo más alto de Ligue 1 con Les Olympiens tras cosechar seis triunfos en los primeros ocho encuentros, incluyendo una cadena de cinco victorias consecutivas. En la quinta fecha, incluso, el equipo dejó afuera a PSG en un partido cerrado, con un 1-0 de mucha lucha.
Con Roberto De Zerbi como entrenador en aquel tramo, OM mostró un fútbol ofensivo y atractivo. En ese escenario, el préstamo de Pavard parecía estar rindiendo: su incorporación ayudaba a sostener el plan y a darle estructura al fondo.
Se frenó el impulso
Sin embargo, esa dinámica no se sostuvo. Nueve meses después de su desembarco mediático, el central ocupa el sexto lugar con Marsella en Ligue 1 y el horizonte europeo se fue apagando. Con apenas un triunfo en los últimos cinco partidos, los números juegan en contra, y a todo eso se suma el contexto: De Zerbi, que había llegado con expectativas, ya no está en el cargo, y el club convive con protestas de hinchas, el mal uso de pirotecnia y la renuncia de Benatia.
La situación también le pesa a Pavard. Su regreso a Francia no cumplió del todo lo que se esperaba y, además, el préstamo está previsto para vencer en el verano sin señales claras de una extensión. Distintos reportes indican que en OM ven la opción de compra de 15 millones de euros como un monto demasiado alto; si el equipo no logra asegurarse un lugar en Europa, la posibilidad de una transferencia definitiva se ve poco probable.
Intermitencia en lo defensivo
En lo futbolístico, Pavard tampoco logró brindar de manera constante la seguridad defensiva que el club esperaba. Jugó 36 partidos en total entre todas las competiciones, convirtió un gol y aportó tres asistencias, pero no terminó de tener un impacto decisivo que marque una diferencia sostenida. Aparecieron señales conocidas: cuando brillaba, después venían fallos incomprensibles y actuaciones con nerviosismo.
Ese patrón, que empaña su evaluación general, parece haber convencido a la dirigencia de OM de enviarlo de regreso a Milán después de junio.
Inter hasta 2028 y salida casi segura
Más allá de todo, lo más probable es que Pavard no se quede quieto. Aunque tiene contrato con el Inter del norte italiano hasta 2028, no tendría una segunda chance en el club tras el préstamo en Marsella. Su salida sorpresiva del último verano habría generado un pequeño revuelo, ya que se mencionó que el movimiento no habría respondido únicamente a motivos deportivos.
En esa línea, se sostuvo en medios italianos que Pavard no estaba conforme con situaciones fuera de la cancha y decidió abrir un nuevo capítulo en OM.
Los hinchas del Bayern, por otra parte, reconocerán el guion: Pavard ya había esgrimido razones similares para irse de Múnich en 2023. En aquel momento, la jerarquía del Bayern valoraba su polivalencia —podía ubicarse tanto de zaguero central como de lateral derecho en una defensa de cuatro— y lo pensaba como un jugador ideal para sostener el plantel. Pero Pavard pidió un foco más claro: quería jugar exclusivamente en el corazón de la defensa, un pedido que el club terminó rechazando.
En una entrevista para UEFA, más adelante lo explicó de manera directa: afirmó que el rol en la defensa central era el que mejor le quedaba y que por eso había dejado Bayern. Contó que pasó cuatro años “fantásticos” en Múnich, pero que sabía que en Inter iba a sentirse mejor porque jugaría en la zona trasera dentro de una línea de tres.
Próximo destino en el mercado
Ahora, Pavard encara un nuevo comienzo. Con 30 años, está en plena etapa de rendimiento para un defensor y, en su mejor versión, sigue siendo un recurso valioso para grandes clubes europeos. Dado que en Inter sus oportunidades serían limitadas, su precio de salida podría ser razonable, lo que lo volvería una opción interesante en la próxima ventana de transferencias.
En ese panorama, se lo vincula con Borussia Dortmund. En el club alemán ya estarían siguiendo su situación y, con Niklas Süle encaminado a irse y Nico Schlotterbeck con chances de salir tras el Mundial, necesitarían refuerzos en el eje. La condición sería que Pavard acepte una negociación salarial que encaje; si lo hace, Dortmund podría convertir la operación en atractiva.
Además, se plantea que el cambio también le permitiría ubicarse en el rol que él prefiere dentro del 3-5-2 que propone Niko Kovač, un punto que podría inclinar la balanza frente a otras alternativas.
