Gary Neville volvió a poner el foco en el “ciclo” de inestabilidad que vive Chelsea en la era BlueCo, y apuntó directamente a la conducción del club: tras la decisión de despedir a Liam Rosenior, sostuvo que los dueños quedaron en evidencia por su falta de rumbo. Para el exdefensor, desde el cambio de manos en 2022 el equipo alternó entrenadores como si fuera una puerta giratoria, hubo una rotación muy grande en el plantel y, aun así, los resultados en el campo siguen siendo erráticos.

La lectura de Neville: el problema nace arriba

En sus declaraciones, Neville dejó claro que el responsable del desorden institucional no está en el césped, sino en la cúpula. Aunque admitió que no le sorprendía la salida del entrenador, sí le llamó la atención el momento: imaginaba que el club esperaría hasta terminar la temporada, sobre todo considerando que Rosenior había recibido un contrato de seis años.

“No me sorprende que Liam deje el club. Lo que me sorprende es que sea hoy”, remarcó el exjugador. En esa línea, señaló que no interpreta el despido como un juicio sobre el entrenador en sí, sino como una consecuencia del funcionamiento general del proyecto. También reconoció que Rosenior llega a esa instancia después de perder muchos partidos en las últimas semanas, por lo que no ocultó que el técnico seguramente estará frustrado por el tramo previo.

Pero Neville fue todavía más contundente con el “deber de reflexión” que, a su entender, debería ocurrir en simultáneo en varias áreas: dueños, directivos deportivos y futbolistas. Según su visión, los hinchas están profundamente disgustados por cómo se desarrolló lo ocurrido y la responsabilidad recae en quienes tomaron decisiones en la última etapa.

“Toca que dueños, directores deportivos y jugadores se sienten y reflexionen muchísimo sobre lo que pasó en las últimas semanas”, sostuvo. Y agregó que, a su juicio, Chelsea se equivocó de forma grave. Allí ubicó un punto clave: el club tiene un grupo de futbolistas con talento y también directivos deportivos jóvenes, con una experiencia vinculada a Europa, pero le falta “algo” que solo se consigue con recorrido dentro del propio sistema.

Contratos largos, apuestas desordenadas y un plan que se volvió en contra

Uno de los ejes del análisis de Neville pasa por la política de extender contratos tanto para jugadores como para el cuerpo técnico. En el modelo actual, Chelsea ha buscado asegurar talentos con acuerdos de seis, siete y ocho años con el objetivo de ordenar costos en términos financieros. Sin embargo, el exfutbolista considera que ese esquema no terminó funcionando y, desde su perspectiva, el club se metió en una dinámica difícil de sostener cuando aparecen resultados irregulares.

“Los acuerdos de seis y ocho años… casi es de risa desde el arranque”, opinó Neville. Y amplió el argumento: tanto si se trata de un entrenador como de un jugador, entiende que los dueños no tienen claro el rumbo. “Han cometido errores enormes como propietarios”, reconoció, aunque dejó una idea central: en el fútbol, tarde o temprano, uno termina recibiendo lo que construyó con sus decisiones.

En esa misma línea, afirmó que no ve una coherencia en el funcionamiento. Para él, el problema no es solo deportivo, sino también de criterio: “No entiendo, de verdad. Te merecés lo que te toca en el fútbol”. Y remarcó que lo vivido no sería un reflejo del trabajo del entrenador, que, en su opinión, quizá no debería haber sido adelantado tan rápido dentro del rol.

Qué se viene para Chelsea: quinto DT fijo en cuatro años y un calendario que aprieta

El panorama que enfrenta Chelsea en este momento es exigente. El club está en la búsqueda de su quinto entrenador permanente en cuatro años, mientras el equipo se ubica fuera de las posiciones que le permitirían participar en competiciones europeas. En ese contexto, la necesidad de estabilizar el plantel no es un asunto menor: hay que reaccionar con velocidad antes de una seguidilla complicada de compromisos.

Entre los próximos rivales aparecen Liverpool y Nottingham Forest, dos partidos que, por el nivel de exigencia, pueden condicionar cualquier intento de reorganización futbolística. Neville, en el fondo, plantea que el club necesita más que un cambio de nombre en el banco: requiere un orden real en el proyecto para que el rendimiento deje de moverse de manera tan brusca.

Además, con la llegada del mercado de verano, la estrategia de refuerzos volverá a estar bajo una lupa permanente. Los hinchas en Stamford Bridge, según el propio tono del mensaje, se muestran cada vez más impacientes, y el próximo nombramiento se transformará en un punto de definición para los dueños: la promesa del “proyecto” a largo plazo deberá traducirse, por fin, en resultados en la cancha.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.