El Chelsea confirmó la salida de Liam Rosenior tras una racha negativa en Premier League: cinco derrotas consecutivas y sin convertir goles. La decisión se dio en un contexto interno complicado, con jugadores de jerarquía que, de acuerdo con versiones, habrían perdido la confianza en el entrenador de 41 años.
En su etapa al frente del equipo, el club se fue alejando de los puestos de clasificación a la Champions: quedó siete puntos por debajo de esa zona. Para intentar ordenar el funcionamiento de inmediato, Calum McFarlane regresó para su segundo interinato de la temporada y así buscar estabilizar el plantel mientras la dirigencia inicia una búsqueda profunda para encontrar un reemplazo.
De un vistazo
- Se desvinculó a Liam Rosenior tras cinco derrotas seguidas en Premier League.
- El equipo no convirtió goles en esa secuencia de resultados.
- La confianza interna habría caído en parte de los jugadores de mayor peso.
- El Chelsea quedó siete puntos fuera de la zona de Champions al momento del cambio.
- Calum McFarlane volvió como interino por segunda vez en el año.
La conducción del club también dejó claro que los problemas no se explican únicamente por la elección de Rosenior. En un comunicado oficial, el Chelsea señaló que realizará un período de “autocrítica” para que el próximo nombramiento encaje con el modelo que buscan sostener a futuro.
El porqué del cambio y el objetivo inmediato
Desde el entorno del club se remarcó que hubo una pérdida de fe de varios futbolistas importantes hacia el entrenador, y que el recambio deberá pasar por un proceso amplio. La idea, además, es que el equipo cuente con un marco estable para llegar de la mejor manera posible al cierre del campeonato.
También se informó que el plantel y el cuerpo técnico fueron notificados antes de que se hiciera pública la decisión. La determinación la tomó el grupo directivo del Chelsea, con la intención de corregir el rumbo y capitalizar aprendizajes a partir de decisiones que no habrían sido acertadas, no solo en el nombramiento del DT, sino en distintas instancias a lo largo de la campaña.
En ese escenario, se espera que el club gestione la búsqueda con un ritmo que permita llegar a un entrenador permanente antes de que arranque el mercado de verano. El objetivo es evitar una nueva etapa de inestabilidad.
Posibles candidatos para el banco
Andoni Iraola aparece como uno de los nombres que ganaron fuerza luego de que confirmara su salida de Bournemouth. Aun así, en el radar seguirían otros técnicos como Edin Terzic y Eddie Howe, que según versiones también continúan en conversaciones internas.
Por el contrario, figuras como Julian Nagelsmann y Luis Enrique se ven como opciones poco probables. En el caso del alemán, se mencionó que ya había participado en un proceso previo que terminó con la llegada de Mauricio Pochettino, donde las fuentes del Chelsea sostuvieron que no era una alternativa que encajara con el modelo. Sobre Luis Enrique, se indicó que tiene encaminada una extensión de contrato en PSG y que además ya había tenido un contacto con Clearlake-Boehly en el pasado, por lo que no se espera que sea una candidatura disponible.
En cuanto al estado de la búsqueda, se aclaró que el Chelsea todavía no habló formalmente con candidatos para reemplazar a Liam Rosenior. Sin embargo, Iraola sería de los primeros a los que se buscaría acercarse en esta instancia.
El análisis de otras posibilidades incluye a Eddie Howe, Francesco Fariola, Filipe Luis y Edin Terzic, todos con simpatías dentro del club y que ya habían aparecido en discusiones anteriores ante vacantes. También se mencionó a Cesc Fàbregas, enfocado en clasificar a Como a competencias europeas, aunque con metas a largo plazo que lo acercarían a dirigir en Inglaterra.
Por último, Marco Silva todavía no habría extendido su vínculo con Fulham, mientras que Oliver Glasner figura como agente libre. Se señaló que ninguno de los dos había formado parte de procesos previos del Chelsea, aunque ahora podrían entrar en charlas para armar una lista de opciones.
El próximo desafío: FA Cup y Premier
McFarlane tendrá un arranque exigente: prepara al equipo para el partido del domingo por las semifinales de la FA Cup ante Leeds United, en Wembley. Más allá de la copa, el Chelsea deberá sostener el tramo final de Premier League con cinco compromisos restantes.
La obligación es doble: asegurar la clasificación a competencias europeas y, además, intentar recortar la distancia con Liverpool, que está quinto en la tabla. En este punto, el margen para equivocarse es mínimo, y la capacidad de la dirigencia para cerrar una contratación acertada será clave para evitar más turbulencias antes de la apertura del próximo mercado de pases.
