Espanyol llega al Camp Nou con una consigna bien clara en el aire, bajo el lema “Nada es imposible en el fútbol”, y hoy encara el Derby de la ciudad ante el eterno rival Barcelona. El equipo dirigido por Manolo González busca aprovechar una chance histórica: dar vuelta la página en el estadio más pesado para ellos, romper una sequía prolongada frente a los azulgranas y, sobre todo, acercarse a un objetivo vital como es asegurar la permanencia.
En la previa, el entrenador remarcó su confianza y dejó un mensaje directo: “Lo logramos contra los grandes y lo vamos a repetir”. Desde esa idea construyó toda su conferencia de prensa, con la intención de que el plantel no se achique ante el contexto del partido.
González habló con seguridad sobre el rendimiento de los locales, que vienen con un perfil sólido bajo la conducción de Hansi Flick. Aun así, insistió en que su equipo no se siente intimidado por la forma del Barcelona y sostuvo que cuenta con el “ADN” necesario para intentar trastocar el favoritismo del conjunto catalán.
“Ya demostramos esta temporada que podemos ganarle a cualquier rival. Le ganamos a Real Madrid y a Atlético Madrid, entonces, ¿por qué no hoy?”, subrayó el DT, marcando una línea: no se trata de una hazaña aislada, sino de una posibilidad nacida del trabajo previo y de resultados concretos.
En ese marco, también planteó que conseguir la victoria en el Camp Nou sería el momento más alto de su etapa como entrenador, no solo por lo que significa un clásico, sino porque le daría al “Alberico” una tranquilidad casi definitiva en La Liga. El partido, entonces, aparece como una bisagra: un triunfo que puede cambiar el rumbo de la temporada.
“Fue un mensaje inteligente”, se desprende del tono elegido por González, porque entendió el clima del entorno y, al mismo tiempo, evitó que la conversación pasara por otros temas. En una atmósfera cargada y con reclamos reiterados por parte del sector catalán en torno a decisiones arbitrales recientes, el DT respondió con diplomacia, desactivó la tensión y no quiso entrar en la discusión de “quejarse antes de que duela”.
“No nos quita el sueño lo que pase con el arbitraje. Mi atención está únicamente en mi equipo. No vamos a llorar antes de que nos hagan daño. Confiamos en la integridad del árbitro y esperamos que sea el fútbol el que hable”, sostuvo, dejando la pelota en la cancha y el foco en el plan deportivo.
Además, González fue detallando cómo imagina el desarrollo del juego: consideró clave ganar el “duelo de duelos” en el mediocampo, sostener la solidez defensiva durante los pasajes donde el Barcelona suele imponer el ritmo y, sobre todo, encontrar velocidad para lastimar en los momentos de contraataque.
Y cerró con una idea que resume la estrategia: “No podemos quedarnos solo atrás y defender contra el Barcelona. Si queremos salir con los tres puntos, tenemos que hacerles daño en la contra”.
