En el fútbol, el éxito sobre el césped suele construirse con trabajo repetido hasta el cansancio, pero Julián Álvarez dejó una confesión que pinta de cuerpo entero el trasfondo de su semana. De cara al duelo de máxima exigencia de la Champions League para el Atlético, el delantero reconoció que su preparación no salió como esperaba: aunque en el partido apareció un fragmento de talento para terminar de sellar el 2-0, admitió que en los entrenamientos su puntería había estado muy lejos de lo ideal.
La escena decisiva llegó antes del descanso. Álvarez colocó una pelota con una rosca exquisita, mandándola al ángulo superior para quebrar la resistencia rival en el momento justo. Ese tanto tuvo además un componente clave: el rumbo del partido se modificó tras la expulsión de Pau Cubarsí, defensor del Barcelona, quien vio la roja por una falta sobre Giuliano Simeone, y el Atlético aprovechó el cambio de dinámica para estirar la ventaja.
Una vez finalizado el encuentro, el ex Manchester City explicó el contraste entre lo que venía trabajando y lo que terminó saliendo en la cancha. “Ayer practicamos tiros libres. Saqué varios, capaz cinco o seis, y no entró ninguna. Hoy era el día. Justo en el momento clave, así que estoy muy contento”, resumió el atacante.
Más allá de la belleza del remate, el gol tuvo un peso enorme en lo simbólico para el club. Con esa definición, Álvarez quedó consolidado en los registros históricos del Atlético y llegó a la cifra de nueve tantos: es el máximo de un futbolista del conjunto rojiblanco en una sola campaña de Champions League.
Ahora, Los Rojiblancos bajarán la intensidad del gran escenario continental para enfocarse en La Liga. El próximo compromiso será ante Sevilla, en el campeonato local. En la tabla, el Atlético ocupa el cuarto lugar con 57 puntos tras 30 partidos, a una unidad de Villarreal, que se encuentra tercero. Luego, el equipo conducido por Diego Simeone tendrá por delante el cruce ante Barcelona en el partido de vuelta, nuevamente en el Wanda Metropolitano.
