El Mundial todavía está a meses de distancia, pero la irrupción cultural del fútbol en Estados Unidos ya está en marcha.
Este verano, esa tendencia llega a Hollister. La marca, propiedad de Abercrombie & Fitch Co. y más asociada al denim, el fleece, el swimwear y la moda casual inspirada en California, se unió con Kappa para lanzar una colección con guiños futboleros. La propuesta se apoya en camisetas, campera tipo track, shorts y una estética de “día de partido” que no exige ser hincha de toda la vida para encajar.
A simple vista, Hollister y la Copa Mundial Masculina de la FIFA no parecen una combinación obvia. Pero justamente ahí está el punto. En Estados Unidos, el fútbol dejó de venderse únicamente en estadios, bares de hinchas y con camisetas de réplica. Ahora también aparece en la moda, en la música, en las reuniones para ver partidos, en los viajes y en la cultura juvenil. Y con ese impulso, marcas ajenas al circuito tradicional del fútbol avanzan rápido para quedarse con una porción de ese momento.
La pregunta no es si Hollister “se volvió” de golpe una marca de fútbol. La cuestión real es lo que revela sobre la creciente atracción cultural del deporte: que un sello como Hollister vea un espacio donde meterse dice mucho del alcance que está tomando la pelota.
En diálogo con GOAL, Corey Robinson, vicepresidente de producto (chief product officer) en Abercrombie & Fitch Co., explicó por qué Hollister eligió este momento para presentar su colaboración con Kappa, cómo la marca está pensando el crecimiento del fútbol en el país y por qué el Mundial se transforma cada vez más en una oportunidad de estilo de vida, no solo en un evento deportivo.
La colección, contó Robinson, surgió a partir de los propios clientes de Hollister y del interés creciente que mostraron por el fútbol y por todo el universo que lo rodea. Kappa, agregó, fue un socio natural por su trayectoria en la intersección entre el fútbol, la indumentaria deportiva y el estilo.
“Hollister viene combinando deporte y moda a través del fútbol universitario, la F1 y el fútbol, entre otras disciplinas”, sostuvo Robinson. “Esta alianza abrió la posibilidad de armar un cápsula que toma como base la herencia europea de sportswear de Kappa y la identidad enfocada en la moda de Hollister, para que las prendas se sientan auténticas para el juego, pero también resulten totalmente relevantes para el uso diario”.
Los atletas siempre influyeron en la moda, pero en los últimos años los “looks” de corte más ajustado, las salidas para ver partidos desde sectores preferenciales y la llegada en día de encuentro se volvieron parte del espectáculo. En torno al torneo de fútbol más grande del planeta, eso genera una ventana no solo para que jugadores y entrenadores hagan declaraciones, sino también para que los hinchas y espectadores ocasionales se vistan para la ocasión.
Ahí es donde Hollister y Kappa ven su lugar. La colección no está pensada tanto como indumentaria clásica para fanáticos, sino como un reflejo del estilo de vida que rodea al deporte: reuniones para ver partidos, días de juego, viajes y todo lo que acompaña a un verano futbolero.
“Hollister quiere mostrarse como una marca que entiende de verdad la cultura que gira alrededor del deporte, pero sobre todo busca vestir a nuestros clientes de una manera que eleve su experiencia durante el Mundial”, remarcó Robinson en diálogo con GOAL.
Kappa aporta credibilidad inmediata en ese terreno, sumando décadas de herencia en fútbol y sportswear a una marca que es más conocida por prendas cotidianas de estilo de vida. Juntos, la idea de la colaboración es que se sienta menos como un disfraz para fanáticos del fútbol y más como algo que la gente usaría, simplemente, mientras vive el momento.
“Estamos apostando a ver el fútbol como estilo de vida, no solo como un deporte, y buscamos ser una marca que ayude a la Generación Z a aprovechar al máximo los días de partido, las reuniones para ver partidos, los viajes y todo lo que ocurre alrededor de este instante cultural”, sostuvo Robinson. “Se trata de conectar con la emoción global de distintos torneos de un modo que siga siendo muy Hollister: fácil, divertido y pensado para la vida real”.
“Las marcas de moda están tratando cada vez más estos eventos deportivos globales e icónicos como un escenario cultural tanto como un evento deportivo”, agregó Robinson. “Se ve más presencia de colaboraciones y colecciones limitadas que hablan de la identidad del hincha, tanto como del rendimiento en el campo”.
Ahí encaja la colección. Usar la camiseta de tu jugador favorito mientras lo ves competir sigue significando algo: forma parte de la experiencia completa de ser fan. Pero también hay hinchas que desean expresarse de otra manera, especialmente cerca de un torneo del tamaño del Mundial.
El apoyo puede implicar comprar entradas, madrugar para los partidos, organizar reuniones para verlos o viajar a los estadios. Sin embargo, la moda se suma como otra vía para sentirse más cerca del momento, del equipo y de la cultura alrededor de ese deporte. Ese es el espacio al que apuntan Hollister y Kappa: prendas que se conecten con el fútbol sin quedar restringidas al estadio.
“Para nosotros, el lugar interesante es donde las referencias futboleras auténticas se encuentran con la ropa de todos los días, para que una camiseta, una campera tipo track o un par de shorts pasen del estadio a la calle”, explicó Robinson.
Sea cual sea el perfil del que compra—alguien totalmente metido en la Copa Mundial Masculina de la FIFA o alguien que solo quiere llevar una camiseta en un color divertido—Hollister busca ocupar ese espacio. La colección no intenta exigirle a cada comprador que se convierta en hincha “full” del fútbol de un día para otro. La apuesta es que el entorno del juego—reuniones para ver partidos, viajes, outfits y momentos sociales—enganche por sí solo.
“La colección está pensada para que resulte creíble para quienes ya aman el fútbol, con guiños claros a la cultura del deporte y a la herencia de Kappa, pero también está diseñada para que cualquier cliente de Hollister pueda usarla simplemente porque le gusta el calce, el color o la vibra”, señaló Robinson.
Ese podría ser el indicio más claro de hacia dónde se dirige el fútbol de cara al Mundial. El deporte ya no tiene por qué encerrarse en la indumentaria tradicional de los fanáticos. Puede vivir en una camiseta, en una campera track, en un par de shorts o incluso en un “jort” de verano más suelto. Y para marcas como Hollister, esa podría ser la oportunidad completa.
