Con el pase de £35 millones a Tottenham, Conor Gallagher transitó un período movido, de esos que cortan la adaptación y te dejan sin continuidad. El mediocampista, que llegó al Tottenham Hotspur Stadium tras su salida de Chelsea, no encontró estabilidad: primero porque el plan inicial cambió rápido y, después, porque los minutos se fueron volviendo cada vez más escasos. Ese contexto terminó pasando factura en lo futbolístico y también en lo anímico, hasta que un nuevo entrenador volvió a encenderle la confianza.

Un arranque con cambios de DT y pocos minutos

Gallagher fue incorporado con la idea de Thomas Frank como punto de partida, pero su paso con el danés fue breve y con poca participación: apenas llegó a cinco apariciones antes de que Frank fuera despedido. Luego, con la llegada de Igor Tudor, la situación no mejoró en términos de continuidad: el nuevo entrenador le recortó todavía más el protagonismo y el volante apenas sumó seis encuentros durante un ciclo corto y sin demasiados resultados futbolísticos.

El impacto psicológico de quedar afuera

En ese tramo, el propio Gallagher describió con crudeza el aislamiento que le tocó vivir. En medio de las interrupciones constantes y las decisiones que lo dejaban sin lugar, el mediocampista contó que la falta de contacto y de respaldo del entorno terminó afectándolo en lo emocional. En diálogo con Sky Sports, dejó frases puntuales sobre ese momento: “No he podido hablar con nadie en los últimos meses. Obviamente, para mí y para el equipo fue muy duro y estuve tan enfocado en mejorar para ayudar al equipo lo más que pude. Tenía poca confianza, el último entrenador no me estaba usando, y los hinchas no pensaban que yo fuera bueno”.

El jugador, sin embargo, remarcó que pudo trabajar la parte mental para intentar revertir la percepción. “Lo manejé mentalmente bastante bien. Sabía que podía volver y mostrarle a los hinchas de lo que soy capaz. Ojalá sea solo el comienzo, porque me queda muchísimo por dar y tengo ganas de construir una conexión todavía mejor con nuestra gente”.

De Zerbi le cambió el rol y lo puso como titular

El giro llegó con De Zerbi, que transformó por completo las chances del futbolista. La señal más clara fue la confianza total: el DT lo incluyó como titular en todos los partidos desde que comenzó su etapa. Además, en los últimos cinco juegos lo utilizó en un rol más ofensivo, como No.10, permitiéndole estar cerca de las jugadas de decisión.

Cómo influyó el contexto del plantel

En ese esquema, Gallagher también tuvo que compensar el terreno que dejaron bajas por lesión. El entrenador lo ajustó para sostener la creación aun cuando el equipo tuvo un déficit ofensivo vinculado a la ausencia de James Maddison y Xavi Simons. En ese marco, el mediocampista consiguió un impacto clave.

  • Gallagher fue utilizado en un No.10 ofensivo en los últimos cinco partidos.
  • El plan buscó compensar la falta de creatividad por lesiones de Maddison y Xavi Simons.
  • El entrenador lo mantiene con confianza plena, arrancando en cada partido de su ciclo.

Momento de cierre de temporada y el verano por delante

En la recta final, Gallagher llega con un antecedente reciente importante: convirtió el gol decisivo en el triunfo sobre Aston Villa. Con ese impulso, encarará el verano con la posibilidad de recargar energías, especialmente porque no fue convocado en la lista de Inglaterra para la Copa del Mundo.

  • Marcó el gol que terminó siendo el definitorio contra Aston Villa.
  • En verano tendrá margen para recuperarse y retomar el ritmo.
  • No fue elegido para el equipo de Inglaterra en la Copa del Mundo.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.