Hubo bastante movimiento en los banquillos durante la campaña más reciente: a lo largo del torneo fueron cesados 11 entrenadores. Nottingham Forest, además, atravesó por cuatro técnicos propios, mientras que Tottenham y Chelsea también debieron tomar decisiones drásticas en dos momentos distintos.

De cara al verano, también se anticipan más cambios. Ya confirmaron que se irán de sus clubes Pep Guardiola, Andoni Iraola y Oliver Glasner. En tanto, Marco Silva queda con contrato vencido en Fulham.

Antes de mirar hacia adelante, vale la pena hacer un último repaso del rendimiento de cada entrenador —tanto titulares como interinos— que dirigió al menos cinco partidos de Premier League en 2025-26, para definir nuestro Manager del Año.

Los técnicos que se fueron sin convencer

Igor Tudor llegó a Tottenham en febrero con un antecedente que en Italia lo mostraba como alguien capaz de salvar equipos que venían mal. Sin embargo, en el norte de Londres no logró torcer la historia: el equipo, con un rendimiento apagado, pareció acomodarse de inmediato en la zona de descenso y Tudor no dio señales claras de mejora.

El inicio fue golpe tras golpe: una caída 4-1 en el derby del norte de Londres lo dejó muy expuesto. En sus cinco encuentros de Premier League al frente, apenas sumó un punto. Luego llegaron otras derrotas fuertes en condición de local, primero ante Crystal Palace y después frente a Nottingham Forest, lo que dejó a la gente sin margen de esperanza. Finalmente, la dirigencia tomó la determinación tras un paso desordenado de 44 días.

Ange Postecoglou, que fue despedido por Spurs pese a haberles ganado la Europa League, no tardó en volver a trabajar: en septiembre tomó el mando de Nottingham Forest. No obstante, si el australiano pensaba que podía enderezar su imagen en el City Ground, en el Trent le fue prácticamente imposible.

Forest apenas consiguió un punto en cinco partidos de liga durante su etapa, que duró 39 días. Y fue removido menos de 20 minutos después de la derrota de octubre en casa contra Chelsea. Hacia dónde vaya en su próximo desafío será, en ese contexto, una de las grandes incógnitas.

En West Ham existía expectativa por Graham Potter para recuperar algo de su mejor versión tras un pasaje duro en Chelsea. En la segunda mitad de 2024-25 hubo señales de esperanza, pero el quiebre fue rápido: el rumbo se volvió peor y en poco tiempo.

Potter fue separado en septiembre luego de que los Hammers perdieran cuatro de sus primeros cinco juegos. En ese proceso encajaron 14 goles, con derrotas contundentes en el estadio propio ante rivales directos como Chelsea y Tottenham, y encima habían sido superados por Sunderland, recién ascendido, en la primera fecha. Así se instaló un ciclo frustrante para el London Stadium, aunque posteriormente Potter se desvinculó para enfocarse en dirigir a Suecia de cara al Mundial.

Liam Rosenior había hecho un buen trabajo en Strasbourg durante 18 meses, pero su “ascenso” al cargo máximo de BlueCo en enero dejó a muchos hinchas de Chelsea con sensaciones encontradas. Aun así, más allá de las críticas por su forma de expresarse, arrancó con fuerza: ganó los primeros cuatro partidos de Premier League que disputó con el equipo.

Pero la dinámica se rompió enseguida. Chelsea ganó solo uno de los nueve siguientes cotejos de liga bajo el mando del ex entrenador de Hull City. Rosenior terminó cesado en abril, después de una racha de cinco derrotas consecutivas en Premier League sin convertir, el peor tramo del club en 114 años, mientras las chances de clasificar a la Champions League se desvanecían.

En Tottenham, la llegada de Thomas Frank generó ilusión. El danés comenzó con una victoria en el Etihad Stadium, como continuidad de una actuación valiente ante Paris Saint-Germain en la UEFA Super Cup. Sin embargo, pronto quedó en evidencia que el equipo se había armado con bases frágiles. Lo que siguió fue un otoño endeble que derivó en un invierno extremadamente triste en el norte londinense.

Para cuando Frank finalmente fue despedido en febrero, Tottenham ya estaba en el 16° puesto, producto de apenas dos triunfos en 17 partidos de Premier League. Así, el ex de Brentford pudo convertirse en ídolo para algunos hinchas de Arsenal, pero para Spurs fue un desastre absoluto.

Scott Parker entró al campeonato con la reputación de poder promover equipos desde el Championship, pero no de mantenerlos a flote en la máxima categoría. Y en Burnley no cambió nada: fue otra campaña sin brillo.

Los Clarets lo dejaron ir una vez confirmada la caída a falta de cuatro partidos, pagando el costo de haber ganado solo uno de sus últimos 29 encuentros del torneo. Parker quizá pueda señalar problemas en el armado de la plantilla frente a otros equipos que también ascendieron, pero no mostró demasiada capacidad táctica para sacar al equipo del pozo cuando el deterioro ya era irreversible.

Comparado con lo que Manchester United enseñó durante la primera mitad del ciclo de Ruben Amorim, el rendimiento en Premier League mejoró de manera general en el tramo inicial de 2025-26. No obstante, si se mira lo que el equipo produjo luego de que él fuera despedido en enero, queda claro que el portugués estuvo muy por debajo de lo esperado en Old Trafford.

La insistencia con el esquema 3-4-3, colocando a Bruno Fernandes en un rol más profundo en el mediocampo y dejando poco espacio para Kobbie Mainoo, terminó siendo un problema central. El punto de quiebre se dio en discusiones con el director deportivo Jason Wilcox sobre el plan táctico y las decisiones del mercado en enero. En consecuencia, el entrenador fue separado tras empatar con Leeds, resultado que dejaba solo tres victorias en los últimos 11 partidos que dirigió.

Sean Dyche arrancó su carrera como futbolista en la cantera de Nottingham Forest, y al asumir en octubre se notaba la intención de devolverle tiempos felices al City Ground. Sin embargo, su etapa duró apenas cuatro meses, antes de transformarse en la víctima más reciente del “gatillo fácil” de Evangelos Marinakis.

Dyche sí pudo ganar seis de sus 18 partidos de Premier League. Pero el estilo pragmático no terminó de convencer a la hinchada. Además, una derrota ante Leeds previa a un empate sin goles frente a Wolves hizo pensar que Forest no saldría del peligro de descenso sin un cambio de técnico. Así, Dyche se fue, con el inevitable comentario de que seguro volverá más adelante, cuando algún club arranque mal y necesite un salvador.

Calum McFarlane tuvo un desafío casi imposible: pese a ser entrenador de juveniles, no contaba con una experiencia parecida a la que exige manejar un club del tamaño de Chelsea en sus dos etapas interinas. Y los resultados lo reflejaron: ganó solo uno de sus seis partidos de liga.

Eso sí, consiguió empates valiosos de visitante ante Manchester City y Liverpool. Pero las derrotas duras frente a Nottingham Forest y Sunderland durante su segundo ciclo dejaron claro que Chelsea quedaría afuera de la clasificación europea en su totalidad.

Roberto Edwards tampoco tuvo margen para evitar el descenso de Wolves cuando asumió en noviembre con el equipo último en la tabla y sin victorias en sus primeros 11 partidos. Y se confirmó: el ex técnico de Luton Town no logró sacar al equipo de Molineux del 20° puesto.

Hubo momentos alentadores, como triunfos en condición de local ante Aston Villa y Liverpool, y también un empate con Arsenal que llegó con dramatismo y prometía encender la chispa de una gran remontada. Sin embargo, el equipo terminó cayendo a Championship sin hacer demasiado ruido, tras otro tramo de ocho partidos sin ganar que cerró la campaña. Aun así, Edwards hizo lo suficiente como para ganarse el rol de liderar el intento de recuperación a la primera oportunidad.

Nuno Espirito Santo entraba al torneo con una confianza alta, impulsada por la clasificación europea de Nottingham Forest en la campaña anterior. Pero en el City Ground el clima se deterioró rápidamente: el portugués admitió que su relación con el dueño Marinakis se había desgastado, y fue despedido apenas tres partidos después de comenzar la temporada.

Le duró poco el desempleo. En septiembre tomó West Ham con la misión de alejarlo del descenso. El inicio fue flojo, aunque hacia el cierre de año encontró una fórmula ganadora que parecía acercar a los Irons a la salvación. Pero en mayo, dos derrotas desalentadoras ante Brentford y Newcastle volvieron a hundirlo todo.

Su equipo ganó en la última fecha a Leeds, el triunfo que necesitaba, pero los resultados del resto condenaron a West Ham a bajar. En ese escenario, el ex técnico de Tottenham casi seguro que se despedirá del club en los próximos días.

Un año atrás, en Newcastle muchos creían que Eddie Howe podía “caminar sobre el agua”. Habían terminado con una espera de 70 años sin títulos nacionales y habían regresado a los Magpies a la Champions League, así que en Tyne se hablaba de que nada podía salir mal.

Pero 2025-26 fue un golpe de realidad. Solo los tres equipos que descendieron perdieron más partidos de Premier League que Newcastle (17). Además, el equipo casi terminó metido en la pelea por la permanencia en las últimas semanas. Un 12° puesto quedó por debajo de lo esperado y parece que puede costarle la continuidad de algunos de los jugadores más valiosos en el próximo mercado de pases.

Cuando Liverpool gastó 450 millones de libras en refuerzos para mejorar un plantel campeón, era difícil imaginar que Arne Slot terminara la temporada discutiendo su puesto. Sin embargo, el entrenador holandés pareciera estar en esa situación durante meses.

Los Reds ganaron menos de la mitad de sus partidos en la defensa del título y, aunque sufrieron más que otros equipos con goles en el tramo final, también tuvieron la suerte de rescatar varios puntos en tiempo de descuento durante el año. El fútbol, de todas formas, costaba. Slot incluso tuvo roces con su figura Mohamed Salah, y el equipo terminó volviendo a Champions League recién por el 5° lugar.

Todo indica que Slot arrancará con la soga corta en Anfield en la próxima temporada, si es que no termina yéndose antes.

Reveses, rescates y giros inesperados

Vitor Pereira, como para hablar de “una temporada de dos mitades”, se había ganado el cariño de Wolves por haberlos salvado el torneo pasado con un estilo atractivo. Pero desde el arranque se dio vuelta: el 1° día con una goleada a manos de Manchester City fue el primero de 10 partidos sin ganar en Premier League bajo su dirección. Finalmente, lo echaron en noviembre.

Volvió al banco tres meses más tarde, cuando fue nombrado como el cuarto entrenador de Nottingham Forest de la campaña. Si bien perdió los dos primeros juegos de liga con el equipo, luego se hizo cargo de un ciclo invicto de ocho partidos que alejó a Forest de los puestos peligrosos.

Los triunfos de visitante ante Tottenham, Sunderland y Chelsea completaron el trabajo. Ahora el portugués deberá intentar que no se repita lo ocurrido en su etapa anterior en Wolves, pero esta vez en el City Ground.

Medir el trabajo de Enzo Maresca en Chelsea es complejo. Logró ganar la Conference League y, además, en un escenario inesperado, también se quedó con el Mundial de Clubes en su primer y único ciclo completo. En Premier League, el equipo llegó incluso hasta el 2° lugar, generando charlas sobre un asalto real al título en ambos torneos que comenzó en Stamford Bridge.

Sin embargo, en ambas ocasiones el impulso se apagó. En 2024-25 pudo recomponerse para terminar 5°, pero esta vez lo despidieron el 1° de enero tras una racha de apenas un triunfo en siete partidos de liga. En medio de ese contexto surgieron versiones de un quiebre con la conducción de Chelsea, vinculado a conversaciones con Manchester City para eventualmente reemplazar a Pep Guardiola.

Con la forma en que el equipo se desarmó después de la salida del italiano, parecía que él sostenía algo. Habrá que esperar para ver mejor sus credenciales cuando tome el mando en City en las próximas semanas.

Oliver Glasner dejará Crystal Palace este verano, como el entrenador más exitoso en la historia del club. Incluso podría agrandar su legado si el miércoles levanta el trofeo de Conference League. Con todo, visto solo desde la Premier League, su campaña en Selhurst Park fue floja.

Los ganadores de la FA Cup el año pasado se suponía que iban a estar en la discusión por cupos europeos. No obstante, las ventas de Eberechi Eze y Marc Guehi pusieron un techo a las ambiciones. Glasner lo dejó claro cuando el segundo se fue a Manchester City en enero, y apareció preocupación por su actitud y por la idea de que no cargaría con la consecuencia de un posible descenso, lo que podía derivar en una segunda parte de temporada peligrosa. No pasó.

Aun así, el 15° puesto de Palace es el peor de la década. Cuánto debería cargar Glasner con esa situación queda sujeto a debate.

David Moyes terminará la temporada pensando en lo que pudo haber sido con Everton. Los Toffees salieron del parate internacional de marzo con chances reales de entrar a Europa. Incluso la Champions League parecía al alcance, luego de un proceso complejo de adaptación a Hill Dickinson Stadium que, con el tiempo, volvió a enderezarse.

Pero Everton terminó conspirando contra sí mismo con una racha de siete partidos sin ganar. En ese tramo dejó escapar ventajas en cuatro ocasiones y, además, perdió puntos en tiempo de descuento del segundo tiempo en tres partidos. El resultado fue un decepcionante 13° lugar. Moyes tendrá trabajo por delante para convencer a una cantidad creciente de críticos dentro del propio ambiente de Everton.

Tras cuatro temporadas consecutivas desde su regreso a Premier League, Fulham volvió a asentarse en una zona cómoda de mitad de tabla. Cerró en el 11° lugar gracias a un triunfo en la última fecha ante Newcastle. Si ese partido final termina siendo el último de Marco Silva en el club está por verse: el portugués todavía no confirmó un nuevo vínculo en Craven Cottage, mientras su contrato actual vence en junio.

Silva puede conformarse con otra tarea bien cumplida, aunque le dolerá haber quedado a solo un punto de clasificar a Europa, pese a las oportunidades que se le presentaron al final de la temporada. Un ejemplo claro fue haber dejado dos puntos en Wolves en la penúltima fecha.

Roberto De Zerbi se hizo cargo de Tottenham con siete partidos como horizonte y con un objetivo claro: evitar el descenso. El italiano lo consiguió: ganó tres encuentros, con el triunfo decisivo en la última fecha ante Everton, y perdió solo dos veces, mientras Spurs superó a West Ham para quedarse con el ansiado 17° lugar en Premier League.

El fútbol típico, con fluidez, de De Zerbi quedó en segundo plano para que Tottenham cumpliera la meta. De cara al futuro, el ex Brighton tendrá una pretemporada completa para plasmar su sello, con la confianza regresando a este rincón del norte londinense, luego de dos años marcados por la miseria en el plano doméstico.

Fabian Hurzeler estuvo bajo presión en los primeros días de febrero, cuando Brighton se acercaba al borde del descenso con un tramo de 13 partidos de Premier League en el que solo ganó uno. Pero el entrenador más joven de la división logró levantar al grupo a tiempo: luego llegó una secuencia de siete triunfos en 10 juegos, lo que le permitió a The Seagulls conseguir la clasificación europea, pese a caer en sus dos últimos partidos.

Es el segundo cierre consecutivo en 8° lugar para Hurzeler desde que arribó al Amex Stadium. Eso hace que, aunque jugar Conference League pueda ser una distracción en el próximo año, exista confianza en que él y su cuerpo técnico pueden dar el salto en 2026-27.

El tiempo de Daniel Farke en Norwich City dejó una lección: no supo adaptarse a la vida en Premier League. Por eso, después del ascenso desde Championship, Leeds consideró reemplazar al alemán en los días siguientes. Y parecía que esa decisión de “lealtad” iba a cobrarse caro, porque el equipo cayó a la zona de descenso en noviembre, en medio de un calendario exigente.

De acuerdo con el contexto, Farke parecía un hombre con los días contados. Pero un cambio táctico en el descanso, pasando a una línea de tres defensores para enfrentar a Manchester City, lo cambió todo. Aunque Leeds terminó perdiendo en el Etihad, Farke vio la luz y mantuvo el sistema en adelante.

¿El resultado? Leeds perdió solo cinco de los 25 partidos restantes, y aseguró la permanencia con tres jornadas por jugar, en una racha de ocho sin perder que incluyó el primer triunfo de liga en Old Trafford ante Manchester United desde 1981, justamente en la cancha del rival que más se odia.

Michael Carrick tal vez no fue la primera opción para tomar el mando de Manchester United tras el despido de Amorim en enero, pero su trabajo como interino fue casi perfecto. Desde que volvió a Old Trafford, arrancó con victorias sobre Manchester City y Arsenal, y luego sumó triunfos ante Liverpool, Chelsea y Aston Villa para cerrar con claridad en el 3° puesto.

Para corregir lo que había salido mal en la etapa de Amorim, Carrick acomodó a Fernandes un poco más adelante y reubicó a Mainoo en el once. En esos 17 partidos, United sumó más puntos que cualquier otro equipo de Premier League (39). Ahora viene el desafío: el nuevo entrenador permanente deberá repetir la fórmula, mientras administra los compromisos de Champions League de la próxima temporada.

Manchester City no fue, precisamente, un equipo “de postal” en su mejor versión: perdió puntos en 15 partidos distintos. Aun así, Pep Guardiola le sacó mucho rendimiento a un plantel en transición, en lo que terminó siendo su último ciclo en el Etihad. Integró a nuevas incorporaciones como Rayan Cherki, Gigi Donnarumma, Antoine Semenyo y Marc Guehi, mientras promesas como Jeremy Doku, Nico O’Reilly y Abdukodir Khusanov mostraron avances concretos.

Con lo dramático que fue el bajón del ciclo anterior, que Guardiola lograra mantener a Arsenal tan cerca durante tanto tiempo merece reconocimiento. Se despide dejando una base sólida sobre la cual Enzo Maresca puede construir una era exitosa.

Brentford llegaba a la nueva temporada con pronóstico de descenso, con Keith Andrews como técnico debutante en el rol de reemplazar a Thomas Frank, mientras lidiaba con la venta del capitán Christian Norgaard y de los delanteros Bryan Mbeumo y Yoane Wissa, que en la campaña previa habían convertido 39 goles entre ambos.

Pero al ver al equipo, era difícil creer lo que decían los pronósticos. Andrews llevó a las Abejas a terminar 9° y alcanzó el mejor rendimiento que habían logrado bajo Frank. La única frustración fue no haber podido meterse en Europa por primera vez en la historia del club, porque terminó afuera por diferencia de gol. Un tramo de apenas dos triunfos en los últimos 13 partidos fue decisivo.

Cuando Aston Villa arrancó el campeonato sin ganar y sin marcar en sus primeros cinco partidos, aparecieron dudas reales sobre si Unai Emery ya había llevado al club hasta donde podía. La falta de actividad en el mercado de pases del verano dejaba la sensación de estancamiento en Villa Park.

Las preocupaciones no tenían demasiado sentido. Emery volvió a demostrar por qué se lo considera uno de los entrenadores más destacados de Europa. Hubo un giro enorme en los resultados, y Villa se metió en la pelea por el título alrededor de la vuelta del año. Después, el invierno no acompañó con la misma fuerza y el equipo se fue apagando, aunque logró recuperarse para cerrar 4° y volver a la Champions League.

Sumado a otro logro en la Europa League, Emery sigue demostrando que los que dudaron de él se equivocaron una y otra vez.

Es cierto: Sunderland invirtió fuerte para un recién ascendido y gran parte de los refuerzos ya venían probados. Aun así, la mayoría de los observadores los ubicaba con destino al descenso en su primera temporada en la máxima categoría desde 2017. Que ni siquiera se hayan asomado a la parte baja fue una gran marca de Regis Le Bris.

Pero cerrar la temporada en 7° y con la clasificación a la Europa League conseguida supera cualquier expectativa razonable para quienes miraban desde lejos en Wearside.

El equipo de Le Bris no mostró miedo al regresar al gran escenario. La salvación se veía prácticamente asegurada para la mitad del año. Hubo resultados flojos en el arranque de la primavera y comenzaron a circular reportes de que el francés podría ser reemplazado al final del verano. Sin embargo, respondió con contundencia: victorias sobre Everton y Chelsea para cerrar la campaña y desatar escenas intensas en el Stadium of Light.

Además, vencieron a Newcastle de local y de visitante. Qué temporada en Wearside.

Campañas definidas en la cima y en la reconstrucción

Tras tres subcampeonatos consecutivos y cinco temporadas sin levantar un trofeo, Arsenal y Mikel Arteta finalmente lo lograron: consiguieron el título de Premier League, merecido. Arteta se fue alejando de un estilo más parecido al de Guardiola que caracterizó a sus primeros años en el Emirates, y se gana crédito por anticipar el cambio de la liga hacia un juego más físico y con más protagonismo de los tiros de pelota parada, construyendo un equipo capaz de aguantar el ritmo durante todo el campeonato.

Por supuesto, hubo tropiezos en el camino. Pero Arsenal fue el equipo dominante del torneo. Teniendo en cuenta el punto de partida cuando Arteta se hizo cargo, su recorrido es notable y las felicitaciones que hoy recibe le corresponden.

Bournemouth llegó al certamen con bajas importantes: había perdido al arquero y prácticamente tres cuartas partes de su línea defensiva inicial. Luego, en enero, además, vendió a su mejor jugador ofensivo, Antoine Semenyo. Si algún DT más chico hubiera necesitado justificativos, tal vez los habría usado. Pero Andoni Iraola no es un entrenador común.

Iraola reconstruyó rápido la defensa y sumó calidad en otras zonas. De ese modo, el equipo llegó a estar tan alto como 2° después de perder solo uno de sus primeros nueve partidos. Ese arranque brillante pareció desvanecerse cuando llegó una racha de 11 partidos sin ganar y Bournemouth volvió a quedar al límite de la pelea por el descenso.

Con Semenyo a punto de salir, algunos en Vitality Stadium pensaron lo peor. Pero no: el extremo, rumbo a Manchester City, anotó el gol decisivo en tiempo de descuento ante Tottenham en su último partido, y ese tanto impulsó lo que terminó siendo un invicto de 18 encuentros que se extendió hasta el final. Con ese tramo, aseguraron el 6° puesto y la clasificación a Europa por primera vez en la historia del club.

En resumen, nadie hizo mejor trabajo de entrenador que Iraola en la Premier League 2025-26. Marco Rose tendrá que esforzarse para seguirle el ritmo…

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.