El clima en el Estadio Olímpico de Berlín para la final de la Copa DFB tenía algo de montaje. Sin embargo, lo simbólico terminó volviéndose literal: Max Eberl se ubicó justo frente a Uli Hoeneß. El presidente del Bayern ya no miraba “por encima del hombro” en sentido figurado; desde la tribuna, lo hacía de frente y en persona.
La coincidencia incómoda: entrevista y lluvia de dudas antes del partido
Exactamente cinco horas antes del pitazo inicial de la final, Der Spiegel publicó una entrevista extensa a Hoeneß. Allí, el dirigente de 74 años habló con su habitual franqueza sobre distintos temas: Thomas Tuchel, la AfD, su sueño de una “línea ideal” para la selección alemana en el Mundial, su etapa en prisión y varios asuntos más.
En ese mismo diálogo, Hoeneß llegó a sembrar “dudas” sobre el trabajo del director deportivo, cargo al que Eberl fue designado a inicios de 2024. El contrato del ejecutivo se extiende hasta 2027, pero según el propio Hoeneß, las chances de una renovación se ubicarían en una relación de “60 a 40”.
La fecha, además, no podía ser peor para el clima interno del Bayern. Era el día de la final de la Copa DFB: el primer gran partido de esa índole para el club bávaro desde 2020. También era el momento en el que el equipo intentaba coronar su mejor temporada de los últimos seis años, con una plantilla armada en gran medida por Eberl y un entrenador reclutado en gran parte por él. Y, justo en esa jornada, la máxima figura del club puso públicamente en tela de juicio a su director deportivo.
Eberl habló en la previa: “60 a 40”, pero sin escalar el conflicto
La movida de Hoeneß, en el plano personal, impactó con fuerza. Al instalar dudas en público, obligó a que Eberl compartiera el foco de atención en lugar de disfrutar plenamente el 3-0 sobre VfB Stuttgart, resultado con el que el Bayern se llevó el trofeo y completó el “doblete” con la temporada.
Al ingresar a la zona mixta, Eberl anticipó la primera pregunta con un mensaje claro y con un tono de ironía: “60 a 40”. Después, brindó una entrevista con seguridad y naturalidad. Su alegría por el título y por el cierre de temporada fue visible, aunque mezclada con una decepción por los comentarios de Hoeneß. En esa misma línea, dejó en evidencia su desconcierto sobre el momento elegido por el presidente, pero evitó cualquier escalada.
Reconocer el cuestionamiento, pero marcar límites
En su discurso, Eberl también subrayó que las dudas que plantearon Hoeneß y el consejo de supervisión —afín al presidente y, en última instancia, responsable del futuro del director deportivo— son “legítimas”. La razón que dejó entrever es que el desempeño de Eberl al frente del área deportiva del Bayern sí puede ser objeto de análisis.
El balance del trabajo de Eberl en el mercado: aciertos, decisiones y consecuencias
En el plano deportivo, Eberl no llegó solo: trabajó junto al resto del equipo de gestión liderado por Christoph Freund y Jan-Christian Dreesen. Entre las decisiones que terminaron dando resultado, se destaca la llegada de Vincent Kompany, una firma que fue considerada como un acierto.
Sin embargo, Hoeneß explicó después —en la entrevista de Der Spiegel— que el director deportivo primero intentó retener a Thomas Tuchel y sumar a otros técnicos antes de cerrar el ciclo con Kompany. Ya iniciado el curso, Eberl terminó extendiendo en silencio el contrato de Kompany y así frenó cualquier avance desde Manchester City.
Altas, salidas y el costo de algunas decisiones
- Nicolas Jackson, delantero cedido, no respondió como se esperaba y terminó siendo una apuesta fallida, con especial impacto por el paquete total cercano a los 25 millones de euros.
- Hoeneß ya había limitado públicamente las alternativas para Eberl al descartar incorporaciones a préstamo, aunque el movimiento por Joao Palhinha —innecesario y sobrevaluado— venía encaminado antes de que Eberl se sumara formalmente al club.
- Con el liderazgo de Eberl, el Bayern logró dos fichajes que se destacaron: Michael Olise y Luis Díaz.
- En el caso de Díaz, el acuerdo se cerró recién cuando se cayeron los objetivos principales del club.
- También se sumaron Jonathan Tah y Tom Bischof como futbolistas libres.
- Jonas Urbig, considerado a futuro el relevo de Manuel Neuer, fue contratado por 7 millones de euros.
- Se dieron salidas con traspasos aceptables: Mathys Tel, Paul Wanner y Adam Aznou.
Pero no todo fue positivo. Las extensiones costosas para Alphonso Davies y Jamal Musiala terminaron tensando aún más una estructura salarial que ya venía abultada. Por eso, no sorprende que tanto Dayot Upamecano como, más recientemente, Konrad Laimer hayan tomado esos acuerdos como referencia para negociar sus propios contratos, generando un ciclo caro dentro del plantel.
Además, para complicar el panorama, Davies y Musiala —justamente los jugadores por los que se pagó un costo mayor en renovaciones— sufrieron lesiones poco después de firmar, y todavía no pudieron volver al nivel previo.
Comunicación y manejo de negociaciones: críticas y señales de mejora
Según el retrato que dejó la interna del club, la comunicación pública de Eberl suele carecer de autoridad. En negociaciones de contrato, comentarios poco oportunos lo han dejado repetidamente en desventaja. El punto más claro de esa falta de timing se vio en la salida poco elegante del emblema Thomas Müller, ocurrida un año atrás. También se volvió a notar cuando el Bayern intentó sin éxito el verano pasado por Florian Wirtz y Nick Woltemade, manejando mal el proceso y, en cierto modo, repitiendo errores similares a los atribuidos a Hoeneß.
En las últimas semanas, no obstante, el director deportivo mostró señales de mejora.
La mirada final: lo que dejó la temporada y el debate por el futuro
Al final, lo que más pesa es lo que pasa sobre el césped. En esta campaña, el Bayern fue tan exitoso como entretenido, algo que no se repetía con esa regularidad en años. Se consagró campeón de copa, también ganó la liga y acumuló varios récords.
En Champions League, el recorrido terminó cortándose en semifinales con una eliminación dramática. Aun así, el club logró ganarse el favor de buena parte del público europeo. Con Harry Kane y Michael Olise como dos posibles candidatos al Balón de Oro, ambos ya están instalados en Múnich y el equipo se sostiene en esa base.
En ese sentido, el éxito se presenta como un esfuerzo colectivo, aunque Eberl haya tenido un rol relevante en la construcción del plantel.
Por supuesto, hay argumentos válidos en contra de Max Eberl. En este momento, sin embargo, los aspectos positivos superan a los negativos, tal como dejó entrever el propio Hoeneß con su frase de “60 a 40”, aunque también con un reclamo implícito por el mal momento en que eligió decirlo. El próximo verano abrirá el espacio de discusión sobre el futuro del director deportivo, pero por ahora el deseo de todos es que el día de final transcurra sin ruido distractor.
