El Real Madrid empató 1-1 con Girona el viernes, en el Santiago Bernabéu, en un partido que quedó marcado más por el arbitraje y una jugada polémica sobre el final que por lo estrictamente futbolístico. El conjunto local dejó escapar la chance de quedarse con los tres puntos tras una acción discutida en el tramo decisivo.
El partido
- En el minuto 88, Kylian Mbappé cayó dentro del área después de un choque con Vitor Reis: recibió un golpe en la cara y de inmediato reclamó penal.
- El árbitro Javier Alberola Rojas, tras la acción, indicó que siguiera el juego al considerar que la falta no ameritaba sanción desde el punto penal.
- Más tarde, las repeticiones televisivas mostraron contacto claro sobre la cara del delantero francés cuando avanzaba hacia el arco, lo que encendió el debate posterior al encuentro.
- Mbappé tuvo que ser atendido en el campo por un sangrado nasal.
La controversia y el posible impacto del video
En el entorno del Real Madrid sostienen que la polémica se habría agravado por cómo se emitió la secuencia: afirman que las primeras imágenes no reflejaron con suficiente claridad la magnitud del sangrado. Para muchos, esa omisión pudo haber influido tanto en la valoración inicial de la jugada como en la eventual revisión por el Video Assistant Referee (VAR), si es que correspondía intervenir.
La revisión del CTA
En El Chiringuito, el periodista Juanfe Sanz informó que la Comisión Técnica de Árbitros (CTA) revisará el episodio. En ese marco, explicó que “el caso se incorporará al período de análisis del martes”: la CTA se reúne el lunes y, por el momento, no estaría tomada ninguna resolución conjunta.
Luego, Sanz dejó su lectura sobre el desenlace del análisis: aunque no habría certeza absoluta, aseguró que tiene la sensación de que concluirán que fue penal y que, en ese escenario, el VAR no debería intervenir.
El problema con los ángulos disponibles
El periodista también remarcó un punto clave vinculado a la logística del material: considera que, durante el partido, el equipo del VAR no contó con acceso a varios ángulos de cámara. En su relato, “solo una cámara” mostró con claridad el sangrado, por lo que—según su visión—la sala de revisión quedó “algo a ciegas” respecto de un detalle importante que, de haber estado mejor documentado, habría habilitado un control más profundo.
Comunicación y desenlace posible
Para cerrar, Sanz subrayó que una comunicación más nítida en el campo pudo haber sido determinante. Si el árbitro hubiera alertado al equipo de video sobre el sangrado y el tratamiento que recibió el futbolista, la revisión podría haberse enfocado en esa jugada puntual y, además, expandido el rastreo a todas las tomas disponibles.
