Kylian Mbappé atraviesa un bache goleador en el Real Madrid desde que, a comienzos de diciembre, sufrió una distensión en la rodilla. La lesión, que lo dejó condicionado, impactó de lleno en su producción y en el funcionamiento ofensivo del equipo.
En ese intervalo, Vinícius Júnior tomó la posta del ataque y le devolvió velocidad y seguridad a una formación que, por momentos, había parecido desorientada. Con el brasileño como eje, el equipo empezó a recuperar sensaciones y a sostener el ritmo competitivo.
Desde entonces, Los Blancos encadenaron su mejor fútbol de la temporada: eliminaron a Manchester City en la Champions League y, al mismo tiempo, permanecieron metidos en la pelea por el título de La Liga con Barcelona.
Mbappé: siete partidos afuera y el cambio en el ataque
Mbappé se ausentó en siete encuentros desde el inicio de 2026, pagando el costo físico de la distensión de rodilla. En su ausencia, la responsabilidad por los goles quedó más concentrada en Vinícius y el equipo encontró una continuidad que antes no aparecía con tanta claridad.
De acuerdo con lo que se viene señalando desde España, Vinícius “reencuentra” su mejor versión mientras Mbappé está afuera. En esa misma línea, se remarca que el brasileño volvió a sentirse imprescindible, del modo en que el Madrid lo necesitaba antes de la llegada del francés.
El respaldo de Arbeloa y el impacto goleador de Vinícius
Con el acompañamiento total del entrenador Álvaro Arbeloa, el delantero se convirtió en el máximo anotador del Real Madrid desde el arranque de 2026. En ese tramo, llegó a 12 goles, dos más que Mbappé, pese a haber disputado 770 minutos adicionales menos que el francés en el mismo período.
Más allá del número de tantos —que funciona como señal clara de que el jugador retomó su mejor nivel— el Madrid también ajustó el “timing” entre líneas. Cerró espacios, volvió a compactarse y recuperó el estilo de juego que lo caracterizó la temporada pasada.
La respuesta de la gente acompañó: el público disfrutó el rendimiento del equipo en una función en la que no estuvieron Mbappé ni Bellingham dentro del campo.
El regreso no trajo el impulso esperado
Sin embargo, ese clima de optimismo duró poco. La vuelta de Mbappé no terminó de mejorar el funcionamiento ni del equipo ni de Vinícius, y el valor del aporte de Bellingham sigue sin quedar del todo definido, considerando además que Arda Güler viene mostrando un nivel destacado en un rol similar.
En el entorno, ahora se instaló una duda concreta: si la participación de Mbappé altera el equilibrio colectivo. Incluso se plantea que su manera de moverse y tomar protagonismo puede desordenar el sistema que el Madrid intentó sostener.
Tal como lo plantea Sport, “la gran pregunta es si Mbappé termina desajustando el balance del Real Madrid por una tendencia más individualista, centrada solo en marcar goles, mientras deja de lado tareas colectivas”.
Menos ida y vuelta: el problema táctico
El propio Mbappé reconoce que acompaña el retroceso con menos frecuencia que sus compañeros. Esa conducta, según el planteo táctico del cuerpo técnico, termina debilitando el sistema que Arbeloa intenta construir y sostener desde la primera línea de presión.
Además, la evidencia apunta a que, cuando Mbappé está en cancha, no logra complementarse con el estilo de Vinícius. El brasileño admite que no alcanzaron la conexión ideal entre ambos, aunque la relación personal fuera del campo se mantiene fuerte.
En términos de lectura de juego, Mbappé suele ubicarse en la misma zona, no llega a interpretar con precisión los movimientos de Vinícius en los cambios de ritmo y, en lugar de abrir el campo para que el compañero gane espacios, termina “apretándolo” y reduciendo opciones.
Vinícius, por su parte, también tiene dificultades para encontrar carreras sin pelota hacia zonas de ventaja. Aun así, el brasileño sí le dio a Mbappé cinco asistencias clave, mientras que el francés no le devolvió el favor una sola vez.
