Hansi Flick brindó una conferencia de prensa el martes, en la previa del duelo de La Liga de Barcelona ante Celta de Vigo. Será su primer contacto con los medios desde la eliminación en los cuartos de final de la Champions League a manos de Atlético de Madrid, un golpe que todavía pesa en lo anímico.
El entrenador alemán, de 61 años, tiene contrato vigente hasta junio de 2027 y aprovechó la ocasión para ordenar el panorama ante las versiones sobre su continuidad. Desde su llegada en 2024, Flick ya dejó una marca fuerte: en su primera temporada consiguió el triplete local y, además, en enero de 2026 revalidó la Supercopa de España.
En el plano doméstico, el Barça también pisa con autoridad. Marcha con nueve puntos de ventaja sobre Real Madrid y quedan apenas siete jornadas por delante, por lo que está cerca de repetir como campeón de La Liga. Aun así, el DT entiende que el margen no alcanza y que el cierre de temporada exige concentración.
Datos rápidos
- Conferencia: martes, previa del Barcelona vs Celta de Vigo por La Liga.
- Última aparición pública: tras la eliminación de la Champions League ante Atlético de Madrid en cuartos.
- Contrato: hasta junio de 2027.
- Proceso en el club: llegó en 2024 y ganó un triplete local en su debut.
- Título previo a la Liga: revalidó la Supercopa de España en enero de 2026.
- Situación en La Liga: nueve puntos arriba de Real Madrid con siete partidos por jugar.
Flick aseguró que, más allá de los objetivos continentales, la convivencia y la “armonía” del vestuario hacen de Barcelona un lugar ideal tanto para su familia como para cerrar el tramo final de su carrera profesional. En ese sentido, remarcó que quiere extender su estadía en el Camp Nou una vez que se cumplan las metas de esta temporada.
Consultado por la renovación y por su nivel de satisfacción en el club, el entrenador fue directo. “Mi plan es renovar. Voy a ser completamente honesto: esta será la última etapa de mi carrera. Me siento muy bien, pero ahora no es el momento de hablar de eso”, sostuvo.
Luego agregó que, si bien vivió etapas positivas con la selección nacional y con Bayern, en Barcelona siente que “todo alrededor” está en su mejor versión. “Mirándolo en conjunto, mi carrera y mi familia, estoy muy feliz. El ambiente en el vestuario es fantástico”, completó, poniendo el foco en la energía del grupo.
También se refirió a la Champions como un motor. “Es una motivación. Es el sueño del club y de los hinchas. Tenemos que estar juntos e intentarlo una y otra vez… y ojalá llegue muy pronto”, afirmó, dejando entrever que la ambición europea sigue intacta pese al golpe reciente.
Tras la eliminación temprana en Europa, Flick habló con franqueza sobre lo que significó quedar afuera. Aun así, destacó el orgullo por el esfuerzo del plantel y subrayó que las lecciones que deje esa experiencia deben servir para mejorar en lo inmediato y de cara al futuro.
“Cada temporada es un camino. Podés tener una derrota así… el equipo es joven. Fue dolorosa la eliminación en la Champions League, pero tenemos que dar lo mejor en los próximos partidos y también la próxima temporada. Esto tiene que motivarnos para mejorar”, remarcó.
En la misma línea, el técnico sostuvo que el Barça tiene una ventaja en La Liga, pero que no está resuelto. “Tenemos que mejorar. Estoy orgulloso de mi equipo. Ahora estamos enfocados en La Liga; tenemos una ventaja, pero no terminó. No va a ser fácil. Queremos jugar nuestro mejor fútbol y darlo todo”, continuó.
Finalmente, Flick insistió en el contraste entre orgullo y dolor: “Todos están orgullosos porque lo dieron todo, pero duele”. Con esa mezcla de autocrítica y confianza, el equipo apunta a reencarrilar el rumbo tras el impacto europeo.
Barcelona recibirá a Celta de Vigo el miércoles por la noche en el Camp Nou, con la intención de resguardar la diferencia significativa sobre Real Madrid. Flick y su equipo aparecen como grandes favoritos para defender el título, siempre que el plantel logre recuperarse rápido del “golpe” europeo.
En lo que sigue, el desafío para el DT será administrar a un plantel joven en una seguidilla exigente de partidos. La idea es sostener el dominio local y que la ventaja en la tabla no se diluya en el tramo final de la temporada.
