Josep Maria Bartomeu, expresidente de Barcelona, brindó una entrevista en la que se refirió a las gestiones del club para intentar lograr la llegada de Kylian Mbappé. El foco del relato se ubica en el período posterior a una salida que sacudió al mundo del fútbol: la de Neymar desde el Camp Nou hacia el PSG.
En ese contexto, Bartomeu reconoció que la partida del brasileño tomó por sorpresa a la institución. “La salida de Neymar fue un impacto para el club; no queríamos que se fuera”, sostuvo, dejando en claro que en Barcelona no estaba contemplada una despedida de ese calibre.
Con la necesidad de recomponer el plantel, el tablero de prioridades se movió hacia los nombres más prometedores del mercado. Allí, Mbappé —por entonces en Mónaco— apareció como una de las opciones principales que el club empezó a evaluar.
Más allá de que el francés terminó finalmente vistiendo la camiseta del Paris Saint-Germain, Bartomeu contó que en Barcelona se consideró, en primera instancia, la posibilidad de incorporarlo a Cataluña. En ese tramo, según su explicación, el club impulsó gestiones en paralelo: por Mbappé y también por Ousmane Dembélé. Sin embargo, el factor decisivo terminó siendo la preferencia de quienes conducían el proyecto desde el banco.
La decisión técnica y el giro del mercado
- Tras la salida de Neymar, Barcelona comenzó a buscar un reemplazo de cara a la nueva temporada.
- El club elevó una oferta por Mbappé y, al mismo tiempo, otra por Dembélé.
- En el cuerpo técnico, la inclinación fue por Dembélé, más que por el futbolista de Mónaco.
- Con ese aval del departamento técnico, Barcelona terminó avanzando por Dembélé y no por Mbappé.
- La operación por el francés se cerró en torno a 105 millones de euros, más complementos, con Borussia Dortmund.
El expresidente también explicó que, aun existiendo interés formal por Mbappé, las condiciones económicas que planteaba el club francés eran prácticamente imposibles de sortear. En su relato, el PSG fue el único que pudo cumplir con la cifra solicitada, mientras que para Barcelona el precio funcionó como una barrera que no estaba en discusión.
Al describir cómo se dieron las conversaciones, Bartomeu remarcó la lógica de negociación: “No era una propuesta en el sentido estricto. Te decían: vale 180 millones. Si querés a Mbappé, son 180 millones, y París lo pagó”.
De esta manera, la brecha financiera y la convicción del área técnica sobre el perfil de Dembélé fueron determinantes. Con ese panorama, Barcelona dejó de lado la búsqueda del futuro referente que después terminaría consolidándose también en el Real Madrid, y orientó su plan hacia el delantero francés que se ajustaba mejor a lo que pedía el cuerpo técnico.
La filosofía de reclutamiento de Bartomeu
Además de los movimientos de mercado, Bartomeu aprovechó para poner en palabras su forma de entender el reclutamiento durante su presidencia. Señaló que, en general, no solía interferir en decisiones deportivas, y que una etapa de críticas se convirtió en un punto de inflexión en su administración.
En ese marco, recordó el episodio ligado a Luis Suárez, que llegó a Barcelona procedente de Liverpool pese a la controversia que lo rodeaba. Según su relato, el uruguayo terminó siendo clave: ganó la Champions League y sumó cuatro títulos de La Liga con la camiseta azulgrana.
“La única decisión que tomé como presidente o como administrador, y que defendí con firmeza, fue la contratación de Suárez. Recibí críticas muy fuertes de todos los medios, así que aprendí la lección: el presidente o los administradores no pueden meterse en asuntos deportivos. Tenemos que confiar en el cuerpo técnico, en los directores deportivos y en los entrenadores; ellos son quienes deciden las incorporaciones”, concluyó Bartomeu.
