Tras nueve años inolvidables en Anfield, donde cosechó dos títulos de la Premier League, una Champions League, cuatro Botas de Oro y tres premios al Jugador del Año de la PFA, Mohamed Salah está listo para despedirse del Merseyside. El extremo, de 33 años, afronta el cierre de su etapa en el Liverpool con el estatus de leyenda vigente, aunque llega en un contexto complicado para el club.
La decisión ya está tomada: se rescindirá su contrato con un año de anticipación respecto del vencimiento previsto. De ese modo, Salah quedará habilitado para buscar un nuevo desafío, en medio de vínculos con clubes de Europa, además de opciones en la MLS y en la Saudi Pro League.
Salah se irá dejando más de 250 goles en el club, pero su última campaña estuvo lejos de ser la esperada. A finales de 2025, cuando el entrenador lo relegó al banco de suplentes, el delantero manifestó su enojo y responsabilizó al Liverpool y al cuerpo técnico por haberlo “dejado expuesto” dentro de un conflicto interno.
Luego, el futbolista amplió su postura en un comunicado publicado en redes sociales. Allí sostuvo que “he visto a este club pasar de los que dudaban a los que creen, y de los que creen a campeones. Hizo falta trabajo duro y siempre di todo lo que pude para ayudar al club a llegar hasta ahí. Nada me hace sentir más orgulloso que eso”.
En la misma publicación, agregó que “que nos desmoronemos ante otra derrota más esta temporada fue muy doloroso y no es lo que nuestros hinchas merecen. Quiero ver al Liverpool volver a ser ese equipo ofensivo de sonido pesado que les causa miedo a los rivales, y también que vuelva a ser un conjunto que gane trofeos”.
En paralelo, varios sectores salieron a cuestionar a Salah por hablar públicamente mientras mantiene un vínculo con el club. Sin embargo, su molestia encuentra sustento en el presente deportivo: el Liverpool dejó atrás la cima que lo llevó a ganar la Premier League y esta vez terminó quinto, luego de una etapa de verano de 2025 marcada por un gasto importante en el mercado de pases, con el que el club buscó reescribir el rumbo con una inversión elaborada.
Consultado sobre si el último estallido de Salah puede interpretarse como algo comprensible o, por el contrario, perjudicial, el exdelantero de Liverpool Jamie Carragher —en su rol de embajador del sitio de comparación de casinos Casino.org— opinó que hay un componente mixto: “Puede ser comprensible, sí, pero no estoy de acuerdo con lo que dijo. Sin embargo, no lo diría yo”.
En ese sentido, continuó: “Esa es la cuestión. No creo que haya sido una decisión sabia expresarlo, aunque seguramente tenga parte de razón. Pero claro, los hinchas del Liverpool quieren ver mejor fútbol. También quieren mejores resultados. Y, por supuesto, no desean ser un equipo que gana un partido y pierde el siguiente”.
Luego remarcó el matiz del debate: “No hubo nada de lo que dijo que fuera incorrecto; el problema fue que lo dijo. Ahí está la diferencia. Entiendo que lo que le pasa a Mo Salah es que casi nunca habla. Pero cuando lo hace, suelta bombas. Si hablara todo el tiempo, no sería una noticia tan grande. Pero cualquier cosa que vaya a decir es enorme, enorme. Y si además siempre va en una línea que critica al club o al entrenador, entonces se vuelve aún más explosivo”.
Finalmente, cerró su postura con una conclusión clara: “Coincido con el fondo de lo que plantea, pero no con la forma de expresarlo, porque ¿qué ayuda eso a alguien? No suma. No es útil”.
Otro referente del club, Jamie Carragher, también salió con dureza: calificó a Salah como “egoísta” y confesó que no le sorprende que el “Rey egipcio” haya descargado una “bomba” en su camino de salida de Anfield. Además, la conducta fue comparada con la de Cristiano Ronaldo, cuando el portugués forzó un adiós prematuro desde Manchester United en 2022.
En la misma línea, Owen compartió la idea de que este tipo de comentarios no aportan beneficios concretos, porque abren discusiones innecesarias en público. Aun así, admitió que Salah también dejó puntos que tienen validez y que, puertas adentro, en Liverpool todos reconocen que en el ciclo 2026-27 deberán elevarse los estándares colectivos para volver a competir con otra ambición.
