Williamson viene arrastrando complicaciones físicas durante toda la temporada. El problema comenzó cuando se recuperaba de una lesión en la rodilla sufrida en el tramo final del ciclo que terminó con Inglaterra ganando el Eurocopa, por lo que su debut con Arsenal en este curso se demoró hasta mediados de diciembre. Luego, en enero, apareció una molestia en la pantorrilla que la dejó fuera de las canchas por otro mes y, cuando empezaba a recuperar ritmo, volvió a frenarse por un problema en el tendón de la corva. Así, ya pasaron más de cuatro semanas desde su último partido, tanto con club como con selección.
Aun con ese panorama, Wiegman decidió convocar a la capitana para el campamento de este mes. La razón es que Williamson había retornado a los entrenamientos con Arsenal, aunque todavía no había reaparecido en un partido oficial. De todos modos, no pudo entrar en la lista para el compromiso del martes ante España en Wembley: la zaguera observó el encuentro desde afuera mientras su equipo se imponía a las campeonas del mundo por 1-0, en un juego clave de este ciclo de Eliminatorias para la Copa del Mundo.
Antes del partido, Wiegman explicó el motivo de la ausencia con un mensaje claro: “Va en la dirección correcta, pero fue un poco demasiado pronto. No queremos correr un riesgo grande con ella”. Y, de cara al desarrollo del encuentro, agregó en la previa que no le parecía inteligente que la defensora diese el salto a “el nivel más alto” en este punto. Luego, en declaraciones posteriores, dejó una puerta abierta: consideró que Williamson está “en muy buen camino” y que confía en contar con ella el sábado.
El viernes, ya con la previa del duelo en Islandia, la entrenadora confirmó que la futbolista está “apta”, aunque evitó asegurar si tendrá minutos. “Entrenará y la decisión final, como siempre, la tomamos luego de la sesión”, señaló. La buena noticia para el cuerpo técnico es que Williamson continúa en la concentración y formando parte del plantel, lo que sugiere que podría estar en condiciones para pelear un lugar en la convocatoria del sábado en Reikiavik.
El caso de Keira Barry, en cambio, es distinto. La delantera de 20 años tuvo que bajarse de la lista el viernes. Barry había tenido un arranque excelente en Estados Unidos: dejó Manchester United para sumarse a Bay FC en febrero y ese salto le permitió entrar por primera vez en el seleccionado mayor inglés, como reemplazo de la lesionada Freya Godfrey, jugadora de London City Lionesses. Sin embargo, en la conferencia de prensa del viernes, Wiegman confirmó que Barry regresó a su club por un problema en el tobillo.
La situación de Williamson no importa solo para Inglaterra. En Arsenal también esperan con atención su evolución, porque se vienen partidos grandes, con una semifinal de Champions League de ida y vuelta ante Lyon dentro de su defensa del título europeo. Además, el calendario en la Women’s Super League acumula pendientes, lo que obliga a las Gunners a jugar prácticamente cada tres días hasta el final de la temporada. Recuperar a Williamson sería doblemente valioso: por su nivel para los objetivos en la Champions y en la liga local, pero también por el aspecto numérico. De hecho, la DT Renee Slegers busca que el equipo llegue fresco a las últimas semanas del tramo decisivo del año.
Desde el punto de vista de la selección, la lectura también es positiva. Wiegman se mostró conforme con la nueva dupla de centrales que armó durante el partido contra España: Lotte Wubben-Moy y Esme Morgan respondieron con solidez y lograron mantener el arco en cero ante las campeonas del mundo. Ese respaldo a la pareja, con una actuación tan sólida, ayuda de cara al choque en Islandia: reduce la urgencia de forzar el regreso de Williamson y permite que la recuperación se maneje de la mejor manera posible.
Las Lionesses intentarán llevar esa confianza del 1-0 ante España al partido del sábado frente a Islandia, en un contexto donde las campeonas de Europa buscan sostenerse en la cima del grupo de Eliminatorias. Solo los primeros del grupo clasifican automáticamente al torneo del próximo verano, de modo que la victoria ante Islandia cobra aún más peso. Y hay un factor adicional: el siguiente partido de Inglaterra será en junio, visitando a España, por lo que sumar en Reikiavik se vuelve determinante.
