El mes pasado, el equipo de Pere Romeu cerró una campaña histórica al golear 4-0 a Lyon en la final de la Champions League y completar un póker de títulos que quedará marcado a fuego. Pero, apenas terminó ese festejo, se anunciaron salidas importantes que sacuden el presente y el futuro inmediato de Barcelona: Alexia Putellas fue la gran protagonista de la noticia, porque su etapa de 14 años en el club de toda la vida llegó a su fin. A esa pérdida se suman dos nombres clave más: Ona Batlle y Mapi León, dos defensoras que emigran para buscar nuevos desafíos. Y aunque todavía no está confirmado, Salma Paralluelo —autora de dos goles en aquella final de la UWCL— también podría ser de las que deje la puerta entreabierta para una nueva etapa.

En Barcelona ya saben lo que es transitar cambios de este nivel. El verano anterior, con restricciones económicas condicionando el mercado, se habló mucho de las dudas sobre el techo de este grupo, sobre todo en Europa. Sin embargo, el equipo respondió con autoridad, frenó las críticas y se quedó con su cuarta Champions League femenina. Ahora el contexto es distinto, porque el calibre de las salidas es enorme: Putellas, León y Batlle son futbolistas del máximo nivel, con impacto real dentro y fuera de la cancha.

La gran pregunta, entonces, es qué significa este verano para el club y, al mismo tiempo, cómo puede repercutir en España, que ya mira el próximo Mundial —defender el título en Brasil en el año siguiente— con la idea de llegar en el mejor punto posible.

Para el campeón europeo, es un momento decisivo. Con Putellas, Barcelona pierde a una figura icónica y casi una referencia permanente del equipo: tanto por lo que transmite como por lo que hace en el césped. De hecho, por el nivel que mostró durante la temporada, existe la chance concreta de que sume un tercer Balón de Oro en los próximos meses. En el caso de Mapi León, la salida deja un hueco difícil de cubrir: se la considera, con argumentos, una de las mejores centrales del mundo. Y con Ona Batlle, el club también dice adiós a una lateral de clase mundial. En conjunto, los espacios que quedan no son solo de futbolistas; son de liderazgo, jerarquía y solvencia.

El Blaugrana suele resolver este tipo de escenarios con una mezcla de identidad y estructura. Ya sea apoyándose en La Masia, que produce jugadoras con una eficacia que no se ve en otros proyectos juveniles del fútbol femenino, o bien acertando en el mercado cuando toca reforzar, el club ha sabido rearmar planteles sin perder competitividad.

Este verano, además, tendrá un componente especial: por primera vez se mira con más atención cómo se dará la llegada de refuerzos desde afuera, después de las limitaciones económicas que estuvieron presentes durante el último año. En aquel entonces, el problema no era exclusivo del mundo femenino: en el sector masculino también hubo dificultades reales para moverse en el mercado. Y, por la forma en que las reglas de Fair Play Financiero se aplican en La Liga, esa realidad terminó arrastrando también al equipo femenino.

Ahora bien, hay un dato que cambia el tono de la conversación. Si el plantel masculino acaba de invertir una cifra muy alta —69 millones de libras, equivalentes a 93 millones de dólares— para contratar a Anthony Gordon, la señal hacia afuera es clara: el margen para gastar podría ser distinto. Aunque eso sea una buena noticia, la clave sigue siendo la misma: no alcanza con gastar, hay que gastar bien y apuntar a perfiles que eleven de verdad el nivel colectivo.

La responsabilidad no se limita a cubrir puestos. También aparece un desafío más sutil, pero igual de determinante: reemplazar el rol de Putellas como líder y mentora. Esa faceta, más allá de los títulos y los números, pesa mucho en la cultura del equipo.

Este año, Romeu tuvo que ajustar desde adentro y promovió a futbolistas jóvenes. El salto lo dieron Clara Serrajordi y Aicha Camara, un dúo adolescente que empezó a ocupar roles regulares en el primer equipo. Al mismo tiempo, otras como Martine Fenger, Carla Julia y Adriana Ranera tuvieron oportunidades para ganarse espacio. También hubo nombres como Sydney Schertenleib, Esmee Brugts, Vicky Lopez y Kika Nazareth: chicas jóvenes a las que les tocó sostener más carga de responsabilidad. En ese proceso, muchas sumaron para que el grupo diera el paso, pero Putellas, como capitana, fue de las referencias principales.

Brugts, recientemente, dejó una explicación muy concreta sobre el impacto de la 32 años: la describió como una jugadora que siempre intenta ayudar a las demás para que saquen lo mejor de sí mismas. Además, remarcó que, cuando se habla de futbolistas con experiencia que asumen el liderazgo, Putellas es el ejemplo más claro. Y añadió que jugar al lado de ella le baja la ansiedad y le da confianza para rendir mejor y convertir esa exigencia en un partido sólido.

Entonces, además de completar el rompecabezas táctico para cubrir la salida de una lateral derecha, una central y una mediocampista, Barcelona deberá encontrar nuevas voces que tomen la posta. Por suerte, aparecen varias candidatas para esa tarea: Patri Guijarro, Aitana Bonmatí e Irene Paredes, entre otras.

Y hay otro punto que tranquiliza: Barcelona ya vivió procesos de este tipo antes. Perder a Mariona Caldentey, Lucy Bronze, Keira Walsh y Sandra Panos, incluso durante la temporada 2024-25, no impidió que el equipo siguiera compitiendo al máximo. De hecho, este año respondió con contundencia frente a los que dudaban, y por eso nadie imagina una caída repentina.

El equipo sigue siendo de elite. Mantiene un sistema formativo con una capacidad única y, además, conserva experiencia ganadora suficiente como para sostenerse en momentos de presión. Puede haber obstáculos y algún bache en el camino, pero la lectura general es que Barcelona no debería deshilacharse.

Ahora bien, ¿qué pasa con España? En el horizonte aparecen cambios relevantes en la selección. Se espera que León viaje hacia London City Lionesses, el club que participa en la Women’s Super League y que terminó sexto en su primera temporada en la máxima categoría del fútbol inglés. En esa misma línea, Putellas podría seguirla. Batlle, por su parte, tendría como próximo destino Arsenal, que derrotó a Barcelona en la final de Champions League 2024-25.

En el caso de Batlle, es probable que el cambio no modifique tanto su dinámica. Fue titular clave en Barcelona, un equipo que pelea en cuatro frentes, y en Arsenal lo más lógico es que también ocupe un rol importante. La diferencia es que Arsenal tendrá competencia en tres frentes por una modificación en las reglas de la League Cup: esos equipos que estén disputando la Champions League quedan excluidos de ese certamen. Aun así, con una Women’s Super League percibida como más fuerte que Liga F, el equilibrio en minutos y exigencia podría terminar siendo similar.

Para León —y para Putellas si finalmente se suma a London City Lionesses— el panorama podría ser bastante distinto. El club no participará en la Champions League, lo que implica una carga de partidos menor que la de Barcelona. Eso significa, claro, que no estarán en el menú los duelos grandes ante rivales de altísimo nivel que suelen repetirse en Europa. Sin embargo, la WSL sigue siendo un campeonato superior a Liga F, y tanto León como —quizás— Putellas igual enfrentarían exigencias constantes al medirse con clubes como Arsenal, Chelsea, Manchester City y Manchester United.

En definitiva, menos minutos y una menor sobrecarga para dos futbolistas de perfil muy importante, ambas ya en la treintena, que continuarían a un nivel elevado en el ámbito local mientras España se prepara para llegar al Mundial de 2027. Ese escenario, en términos generales, podría terminar siendo positivo para la selección.

Y si los lugares que deja Putellas, León y Batlle se llenan con más jugadoras formadas en casa —de La Masia—, el impacto sería aún mejor. Un ejemplo es Serrajordi, que integra el plantel y que además está convocada para el duelo del viernes entre España e Inglaterra. Desde su debut con la selección mayor en octubre, su crecimiento fue en aumento y su rendimiento fue ganando peso con el correr de los partidos.

Además de las 11 futbolistas que hoy integran la convocatoria española y que juegan en Barcelona, también están Jana Fernandez y Lucia Corrales: ambas surgieron del sistema del club pero fueron vendidas el último verano cuando la situación económica obligó a tomar decisiones. Ese desarrollo de talento joven en Cataluña no es un detalle menor: ya está dando dividendos concretos para el equipo nacional.

Así, el verano se perfila como uno de los más interesantes en el mercado —con foco especial en Barcelona— porque la salida de figuras redefine el mapa. Mientras el club tendrá que ordenar la transición, para España el panorama, con la vista puesta en la defensa del título mundial en 2027, parece inclinarse hacia aspectos positivos de cara al futuro.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.