Comida, fútbol y samba. ¿Se puede pedir algo mejor? A menos de diez días del inicio del Mundial, en Nueva York ya se siente el clima del torneo: en los cinco distritos aparecen guiños constantes a la cita que arranca en 2026 FIFA World Cup, con sabores que van desde platos preparados en restaurantes familiares del South Bronx —donde se reparten enchiladas mientras se mira a México— hasta locales brasileños que ofrecen coxinha y pão de queijo, todo al ritmo de la samba.
Ahí está, justamente, la diferencia de la ciudad: pocas plazas del mundo combinan de manera tan natural culturas, cocinas y comunidades futboleras. Y en Estados Unidos, Nueva York está especialmente bien parada para celebrar un torneo construido alrededor del fútbol global. La comida cambia según el barrio y según el país, pero la experiencia se repite: amigos, familias y hinchas que se juntan para ver un partido, compartir una mesa y estirar la expectativa antes del pitazo inicial.
El Mundial se prueba antes de la cancha
En esta primera entrega de una serie de cuatro partes, se recorren platos distintivos de selecciones de los Grupos A, B y C que se pueden conseguir en la ciudad, con lugares donde los fanáticos ya pueden “tantear” el torneo antes de que empiece a jugarse de verdad.
De México a Sudáfrica: empanadas, sliders y biltong
En el Xochimilco Family Restaurant, en el South Bronx, las empanadas son un imán, pero no el único. El local, colorido y con mucho movimiento, se transforma en punto de encuentro para ver partidos grandes y también duelos más locales: allí se reúnen para alentar, seguir el fútbol, comer tacos, sumar platos de enchiladas y pasar tiempo con la familia.
En Kaia Wine Bar, del Upper East Side, los sabores que más llaman la atención entre opciones de Sudáfrica incluyen los viskoekie sliders, una torta de pescado rebozada con una capa crujiente servida con aioli tibio, y la hamburguesa de cordero hecha en casa, que se volvió de las más pedidas. Para quienes siguen a Sudáfrica (o simplemente quieren conocer su cocina), el biltong —carne curada y secada al aire— sigue siendo un snack muy elegido por hinchas que van y vienen durante el día de partido.
KRUSH, en Koreatown, es un bar deportivo con perfil bien marcado: ofrece pollo frito coreano con toques inspirados en el kimchi y, además, transmite encuentros en pantallas durante toda la jornada. Para los seguidores de la República de Corea, una fórmula muy popular para la previa y el partido es pollo frito con una cerveza bien fría.
Checos y canadienses: cerveza, schnitzel y poutine
En Bohemian Hall & Beer Garden, en Astoria (Queens), la propuesta es un destino para cervezas tradicionales checas y eslovacas de barril. El menú acompaña con platos clásicos de Europa Central: schnitzel de cerdo, bratwurst y otras opciones típicas. El lugar, además, tiene reputación por pasar partidos de fútbol en sus televisores, y una de las elecciones más habituales para disfrutar mientras se mira a Chequia en el Mundial es la klobása.
Para Canadá, la elección parece clara: Alphonso Davies, figura del seleccionado canadiense, sostuvo que su plato canadiense favorito es la poutine. Así, la apuesta para el día de partido es esa. Otras alternativas muy elegidas para la previa en la ciudad se encuentran en The Canuck, en el vecindario de Chelsea: allí la poutine se sirve con varias versiones, entre ellas la clásica, la de chopped cheese, la de hongos y la que incluye ribeye cortado y afeitado.
Bosnia, Qatar y el toque de Medio Oriente
El plato más identificado de Bosnia y Herzegovina es el ćevapi. Suele presentarse como salchichas de carne a la parrilla dentro de pan plano, con frecuencia acompañadas por cebolla y kajmak, una crema láctea de textura suave. Para muchos hinchas, los partidos se disfrutan mejor con el ćevapi en la mano, ya sea en el estadio o en un sitio local como Sarajevo Grill, también en Astoria.
En Qatar, el shawarma de pollo aparece como una de las comidas más populares para las jornadas de partido. Es reconfortante, llena y, sobre todo, es práctica: se come bien en movimiento. Por eso encaja perfecto para fanáticos que van a una watch party, para quienes se juntan en un restaurante o para los que planean bancar una maratón larga de partidos del Mundial.
En Nueva York, quienes busquen un bocado con el mismo espíritu pueden acercarse a locales de cocina de Medio Oriente como Au Za’atar, que tiene sedes en East Village y Midtown. Aunque no sea un restaurante “qatarí” específicamente, ofrece shawarma, carnes a la parrilla y platos para compartir: lo que se necesita para entrar en el ritmo de ver el torneo.
Suiza, Brasil y el sabor que entra por los altavoces
La fondue puede ser lo más famoso de Suiza, pero cuando llega la hora del partido, muchos hinchas eligen bratwurst como opción más común. En Nueva York hay relativamente pocos restaurantes suizos, aunque lugares como Mont Blanc 52, histórico en pleno Theater District, mantienen la idea de la casa con platos tradicionales, incluyendo las salchichas suizas a la parrilla.
Si uno cruza hacia Long Island City y entra en Beija Flor, es fácil olvidarse de que se está cerca del East River y no en Brasil. El local llena el ambiente con samba y, además, mostrará en pantallas grandes el debut de Brasil en el Mundial ante Marruecos. El equipo de trabajo está integrado en gran parte por personas que hablan portugués, y el menú tiene una selección generosa de caipirinhas, pão de queijo y mandioca frita. Y aunque la feijoada suele considerarse el plato nacional brasileño, la coxinha sigue siendo de las más elegidas para los días de fútbol.
Marruecos, Haití y el picante de la previa
Merguez and Frites es un restaurante de África del Norte en Astoria (Nueva York), conocido por su propuesta marroquí: entre favoritos locales se destacan el sándwich de kofta y una bandeja de kibda. Para quienes llegan con hambre y para hinchas que quieren una experiencia completa, mirar fútbol mientras disfrutan una porción de chickpea pie es una alternativa fácil para acomodarse desde el arranque.
Para este Mundial, también quienes quieran comer como “local” deberían intentar tagine: un guiso contundente cocinado a fuego lento que se mantiene como uno de los platos más representativos de Marruecos.
En Haití, fritay —un conjunto de frituras que puede incluir griot, plátanos y otras opciones— es una elección típica para juntarse alrededor del fútbol. Nueva York tiene una comunidad haitiana grande, y entre los mejores lugares para disfrutar comida haitiana mientras se mira un partido aparecen Djon Djon en Brooklyn, Rebel Restaurant & Bar en Lower East Side y Golden Blue Bar & Restaurant, conocido por transmitir muchos de los encuentros más importantes del torneo.
Escocia: football pie y el Bovril para el frío
Si bien el haggis es el plato nacional de Escocia, el día de partido muchas veces pide algo más simple: más cálido y fácil de comer en las tribunas. El Scotch pie, que suele ser llamado “football pie”, es un básico para los hinchas. Y en paralelo, Bovril —una bebida caliente y salada a base de carne— forma parte desde hace tiempo de la experiencia del fútbol en días fríos.
En Nueva York, los fanáticos escoceses pueden llevarse un pedacito de casa en sitios con enfoque escocés como Caledonia, que cuenta con sedes en el Upper East Side y en el Upper West Side, además de una gran selección de whiskies. Otra opción es St. Andrews, un pub con temática escocesa cerca de Broadway. Las tartas y el Bovril pueden ser más difíciles de encontrar que el whisky, pero para quienes quieren reunirse alrededor de los partidos de Escocia con un clima bien propio del país, esos lugares son los que terminan sosteniendo la escena gastronómica del Mundial en la ciudad.
