Por ahora, aquel gol sigue siendo el punto más alto de la carrera de Jude Bellingham: al menos, en lo que respecta a su capacidad para llegar justo en el momento indicado y hacerse cargo.
Su ascenso hasta ese nivel fue vertiginoso. Pasó de verse con soltura como futbolista de 19 años en el Mundial de 2022, a convertirse en el motor de Borussia Dortmund, llevándolo hasta el umbral de un título de la Bundesliga que se les escapó apenas su figura comenzó a arrastrar una lesión. Luego, ya en el Bernabéu, firmó una primera temporada en el Real Madrid digna de premios individuales, con triunfos que llegaron en el cierre: en sus dos primeros Clásicos de La Liga con la camiseta blanca, marcó el gol ganador en el tramo final.
Sin embargo, desde entonces no logró repetir las mismas alturas. Las lesiones fueron un factor determinante, con el problema en el hombro como el caso más visible: terminó sometiéndose a una cirugía el verano pasado, luego de intentar sobrellevar el dolor. A eso se sumó el desplome futbolístico del Madrid, que terminó afectando el rendimiento y la valoración general de gran parte del plantel.
En la selección, mientras tanto, tampoco experimentó la progresión que Thomas Tuchel habría querido. Aun así, Bellingham llega al Mundial 2026 como la cara principal del equipo y como protagonista de un anuncio de adidas cargado de leyendas, acompañado por Timothee Chalamet.
Por todo esto, hoy existe una chance real de que Bellingham ni siquiera arranque como titular el día de estreno de Inglaterra ante Croacia, el miércoles 17 de junio.
La gran promesa que ilusionó a todos
No hay dudas de que el talento de Bellingham lo ubica entre los futbolistas más destacados del torneo. En sus etapas iniciales dentro de la cantera de Birmingham City ya se hablaba de un techo alto, y en Dortmund, con apenas un puñado de años, demostró que podía competir de igual a igual con la élite.
Después llegó una novela mediática de mercado de pases, con Real Madrid y Liverpool peleando por su incorporación. Finalmente, los Blancos fueron los que se impusieron. En el desenlace, la historia cuenta que Zinedine Zidane, figura del club, terminó de cerrar el acuerdo cuando invitó a Bellingham a presenciar la final de la Champions League de 2022 en París, un partido que el Madrid ganó 1-0 frente a Liverpool.
En Madrid, Bellingham se adaptó casi de inmediato al espíritu “galáctico” del club y logró, de manera muy eficiente, ocupar el espacio que dejó Karim Benzema cuando el equipo decidió no fichar un reemplazante para el delantero que había sido Balón de Oro.
En sus primeros diez partidos con la camiseta del conjunto español, convirtió diez goles. Así, igualó la cifra que Cristiano Ronaldo había marcado en su etapa inicial, cuando el portugués llegó a Madrid por primera vez en 2009. Además, ambos tantos del 2-1 sobre Barcelona lo convirtieron en el primer jugador del Real Madrid en debutar en La Liga, Champions League y Clásico con gol.
Incluso cuando sus cifras bajaron en la segunda parte de esa campaña, Bellingham igualmente fue un candidato con argumentos para quedarse con el premio a Jugador del Año de La Liga. El Madrid consiguió el doblete apoyándose en sus 23 goles y 13 asistencias. En ese momento, parecía que el cielo era el límite.
Caída de ritmo, cambios en el equipo y nuevos protagonistas
Las complicaciones físicas de Bellingham y la llegada de Kylian Mbappé, en cambio, hicieron que los momentos decisivos ya no lo tuvieran como protagonista tan seguido. La última temporada lo encontró con nueve goles en total en todas las competencias, sumando además seis asistencias.
En el Madrid, las decisiones de los dirigentes tampoco ayudaron del todo: se fueron sucediendo entrenadores, con la intención de exprimir el mejor rendimiento de Mbappé y de Vinicius Jr, mientras la estructura que había existido durante el debut de Bellingham se fue diluyendo con el correr de los cambios.
En la práctica, terminó siendo más un mediocampista para sostener y transportar el juego que un jugador que aparezca con frecuencia en zonas ofensivas. Esa falta de confianza en el último tramo también se reflejó en lo que hizo con Inglaterra. Desde el 10 de octubre de 2024 no volvió a convertir con la selección, aunque en ese lapso apenas jugó nueve partidos.
Desde que asumió el cargo, Tuchel dejó claro que la competencia por los puestos está abierta. Bellingham incluso se perdió algunas concentraciones por lesión, o por el hecho de llegar apenas recuperado. En ese contexto, Morgan Rogers aprovechó la oportunidad.
El mediocampista ofensivo de Aston Villa trasladó su gran nivel de club al plano internacional. De hecho, se mostró como una pieza creativa valiosa mientras Tuchel probaba variantes en la etapa clasificatoria. Aunque los goles no aparecieron de forma masiva, Rogers encaja más como un “10” puro que Bellingham, y Tuchel dejó en claro que esa oportunidad la ganó en el campo.
“En vez de buscar a los mejores jugadores para ubicarlos en una posición y ponerlos en cancha, quizá sea mejor que todos estén en su mejor lugar y exista competencia. Hoy, la competencia es entre los dos”, sostuvo el entrenador en noviembre, en medio de la pelea por el puesto detrás de Harry Kane entre Rogers y Bellingham.
Rogers tendría méritos para quedarse con ese lugar por lo que produjo con Villa y también con la camiseta de Inglaterra durante el último año. Bellingham, en tanto, deberá convencer a Tuchel de que puede aportar todavía más si quiere imponerse en la disputa.
El foco también está en la actitud
El caso de Bellingham no quedó fortalecido por las dudas que giran alrededor de su actitud. Su estilo suele llevar un punto de osadía, y en algunos pasajes eso puede desbordarse, como ocurrió en la derrota 3-1 ante Senegal el pasado junio. Allí, la reacción airada del mediocampista por una decisión del VAR que terminó perjudicando a Inglaterra fue de las imágenes que más llamaron la atención.
Tuchel fue consultado por ese episodio en una entrevista posterior con TalkSport, en relación con aquel amistoso disputado en City Ground, y remarcó que las emociones pueden convertirse en una ventaja si se gestionan bien.
“Creo que él aporta un filo, algo que nos gusta y que hace falta si queremos lograr cosas grandes. Eso sí: hay que encauzarlo. El filo debe dirigirse al rival, hacia nuestro gol, y no tiene que usarse para intimidar a compañeros ni para volverse excesivamente agresivo con ellos o con los árbitros”, explicó.
En ese mismo contexto, Tuchel hizo un comentario que, por lo menos en términos de repercusión, se volvió de los más recordados de su paso, al hablar de lo que pensaba su madre sobre el “hombre” principal de Inglaterra.
“Veo que puede generar emociones mixtas. Lo noto con mis padres: con mi mamá, por ejemplo, a veces no logra ver al tipo agradable, bien educado y bien portado que yo veo… Si él sonríe, gana a todos, pero a veces aparece la bronca, el hambre y el fuego, y se expresa de una manera que puede llegar a ser un poco desagradable. Por ejemplo, para mi madre, cuando está frente al televisor, yo veo eso. Pero en general estamos muy felices de tenerlo: es un chico especial”, sostuvo.
Vuelve tarde, se enciende la lupa y aparece la polémica
Bellingham no regresó al grupo de Inglaterra hasta noviembre, ya que se estaba recuperando de la cirugía. Y desde el retorno, su vínculo con Tuchel quedó inmediatamente en el centro de las miradas.
En el primer partido de ese tramo de trabajo contra Serbia, quedó en el banco. Luego, en el choque frente a Albania, tres días después, volvió al once inicial. No obstante, cuando faltaban seis minutos para el final del último encuentro de esa fase clasificatoria, se lo vio haciendo un gesto de enojo al ser reemplazado.
Sobre lo ocurrido, Tuchel marcó la línea: “Esa es la decisión y él tiene que aceptarla. Su amigo está esperando en el costado, así que hay que aceptar la decisión, respetarla y seguir adelante”.
Mientras tanto, el ex delantero inglés Ian Wright defendió a Bellingham y dejó entrever que parte de las críticas hacia el volante tienen un trasfondo más oscuro. En sus palabras, “no creo que estén listos para una estrella negra que se mueve como Jude. No pueden tocarlo”. Luego agregó, al hablar de sectores de la prensa y del público: “Sale ahí, juega, hace lo que tiene que hacer. Les parece demasiado. A todos les encanta N’Golo Kanté: es un hombre negro humilde, se ocupa de lo suyo. Pero alguien como Jude asusta a cierta gente por su capacidad y por la inspiración que puede dar. Porque si sos abierto, negro, jugás a ese nivel y no te importa, eso asusta a algunos. Es agotador tener que hablar de estas cosas”.
El dilema para el debut en el Mundial
Más allá de todo, lo que queda claro es que Inglaterra mejora cuando Bellingham está en su mejor versión. El problema es que esas actuaciones, en el tramo reciente, se dieron con mucha menos frecuencia.
Así, Tuchel llega con un dilema rumbo al arranque del equipo en Dallas: ¿elige a uno de los mediocampistas más talentosos del mundo, con el riesgo de que las emociones lo desordenen, o apuesta por la opción que llega con mejor ritmo en competencia, Rogers, aun con la limitación de su menor experiencia en este tipo de torneos?
Tuchel intentó encenderle el fuego a Bellingham, pero el ruido alrededor del mensaje—y también algunas declaraciones torpes del propio entrenador—terminaron tapando análisis más serios sobre el nivel mostrado por el mediocampista. Este verano llevará el número 10, aunque no hay ninguna certeza de que lo vaya a usar como titular en el duelo ante Croacia con esa misma función.
De cualquier manera, Bellingham es fijo para la conversación en el Mundial: puede convertirse en protagonista por actuaciones que decidan partidos o, en su defecto, por episodios de malestar dentro del campo. Y el desenlace de esa moneda—hacia qué lado termine cayendo—podría definir el destino de Inglaterra en la competencia.
