Arne Slot dejó entrever un claro gesto de fastidio cuando se instaló la idea de que la cultura de élite de Liverpool podría estar en riesgo. La chispa del debate llegó con comentarios de Mohamed Salah, quien sostuvo que los futbolistas jóvenes deben sostener estándares muy altos —por ejemplo, arrancar el día con tareas tempranas en el gimnasio— para que el club siga siendo competitivo incluso después de su salida. En ese contexto, el entrenador neerlandés marcó distancia con cualquier lectura que sugiera una pérdida de exigencia.
De todos modos, Slot se mostró firme en su postura: considera que las bases en Anfield están tan sólidas como siempre. “¿Virgil [van Dijk] dice lo mismo que lo que está planteando Mo? Porque lo que Mo está diciendo es que los estándares son realmente importantes para un club de fútbol”, explicó el DT.
Y fue más allá al dejar en claro que no comparte la preocupación instalada. “¡No puedo estar más de acuerdo con él! No escuché que diga que los estándares no están bien ahora. ¿Vos lo escuchaste? Yo, sinceramente, no estoy preocupado. Digamos que no. No me preocupa que la próxima temporada los estándares sean más bajos que esta, ni que la anterior, ni la de antes. No. No me preocupa en absoluto”, remarcó.
En la previa del partido contra Chelsea, Slot se mostró particularmente tenso durante una conferencia de prensa previa, a medida que las preguntas se enfocaban en el perfil de liderazgo que podrían aportar sus incorporaciones más recientes. En ese ida y vuelta, admitió que no podía responder de la manera exacta que se le pedía, pero sí reiteró su idea central sobre la exigencia.
“Me gustaría poder decir lo que siento en este momento, pero no puedo. Entonces, ¿cómo voy a contestar esa pregunta? Como dije, estoy completamente de acuerdo con él (Salah) en que estos estándares son clave. Creo que ahora mismo están bien ubicados. Además, tiene sentido que los futbolistas más jóvenes —no necesariamente los nuevos, también puede ser el chico de siete años que viene de la Academia— suelen tomar como referencia a jugadores como Mo y otros, para entender y para saber qué hace falta para jugar cada tres días a este nivel”, sostuvo.
Slot también buscó desarmar la teoría de que el tono y la mentalidad de un grande de la Premier League solo pueden imponerlos los futbolistas más experimentados. Para sostener su punto, señaló que la profesionalidad no está atada únicamente a la edad y que se puede ver en distintos ejemplos tanto en Europa como dentro de su propio plantel.
“Por cierto, no sé a qué hora entrenan en el gimnasio. Pero sí sé que en la cancha marcan el estándar correcto”, lanzó, buscando poner el foco en lo que ocurre dentro del campo de juego.
Luego sumó un argumento puntual desde la trayectoria de Salah. “Y esto es lo que hizo Mo cuando tenía 26. No creo que se trate de que solo puedan fijar estándares los que tienen 32 o 33 años. Lo vivieron, lo experimentaron y saben qué hace falta para jugar a este nivel. Pero, vamos… no estamos hablando de Florian Wirtz o Hugo Ekitike o Alexander Isak, y de todos esos jugadores que firmamos. No son chicos: son profesionales serios, que ya entienden qué hace falta para competir en la Premier League y en la Champions League en este nivel”, agregó.
En paralelo, mientras Virgil van Dijk había señalado recientemente que habría “trabajo por hacer” puertas adentro, Slot entendió que la responsabilidad de sostener la excelencia no empieza en el vestuario de abajo hacia arriba, sino desde la cima. En su defensa, remarcó que aunque la presencia de jugadores con más recorrido ayuda, el cuerpo técnico es quien termina de definir el ambiente. Con esa lectura, insistió en que la mentalidad ganadora de Liverpool no está rota, pese a la complejidad de la campaña.
“¿Los estándares vienen del entrenador? Cien por ciento: él es muy importante. Los jugadores pueden colaborar con eso, pero también es el manager quien establece estándares”, concluyó. Y cerró el tema con una frase directa para los periodistas, marcando dónde se ve realmente esa exigencia: “Los estándares no solo importan en el gimnasio. También se ven en la cancha. ¿Ok? ¿Me entendés? Sin que yo tenga que decir nada más”.
