Gianni Infantino volvió a encender la polémica por los precios de las entradas para el Mundial 2026 con un comentario que mezcló ironía y respuesta a la creciente bronca de los hinchas. En medio de la molestia por los costos que implica viajar para ver la Copa del Mundo en Estados Unidos, México y Canadá, el presidente de la FIFA deslizó que, si alguien estuviera dispuesto a pagar 2 millones de dólares por una entrada para la final, él mismo se encargaría de acercarle comida. El foco de la discusión se agravó después de que trascendieran publicaciones en plataformas de reventa con valores extremos, en especial en el partido decisivo en New Jersey, donde algunas ofertas habrían rondado los 2,3 millones de dólares por asiento.
Las declaraciones de Infantino y el “tope” de la ironía
Infantino se refirió a los reportes sobre reventas que llegaron a niveles inusuales y decidió relativizar el impacto de esas cifras. Sus palabras llegaron en el marco de una conferencia, donde intentó bajar la tensión sobre el tema de la accesibilidad para los fanáticos del fútbol. Allí, la respuesta incluyó un chiste: si efectivamente alguien abonara 2 millones de dólares por una entrada, él “llevaría personalmente” un hot dog y una Coca-Cola para garantizar que quien compre pueda vivir “una gran experiencia”.
En la misma línea, remarcó que que aparezcan entradas en reventa a un valor tan alto no equivale automáticamente a que el precio original haya sido el mismo, y tampoco garantiza que exista alguien que efectivamente las compre. “Si algunas personas ofrecen entradas para la final en el mercado de reventa por 2 millones, primero, eso no significa que el valor original de la entrada haya sido 2 millones; y segundo, tampoco quiere decir que alguien vaya a comprar esas entradas”, sostuvo.
El argumento sobre el funcionamiento del mercado en Estados Unidos
Además, Infantino defendió el esquema de precios en general y señaló que la lógica de la reventa en Estados Unidos no es idéntica a la de muchos otros países. Argumentó que, en el mercado estadounidense, también está permitido revender: por eso, si alguien pone un ticket a un precio muy bajo, existe la posibilidad de que luego sea revendida a valores mucho más altos. En otras palabras, dijo que el precio final que se ve en plataformas de reventa puede estar influido por esa dinámica de re-circulación de entradas.
Para reforzar la comparación, agregó que, aunque haya quienes sostengan que los precios de la FIFA son elevados, las ventas en el mercado secundario estarían ocurriendo por montos todavía superiores a los originales. En ese contexto, afirmó que los precios en reventa superarían el doble del valor inicial. Y sumó un dato puntual: “el 25% de los boletos de la fase de grupos se pueden conseguir por menos de 300 dólares”.
Cómo sigue la discusión rumbo al Mundial 2026
El debate por el costo de las entradas se intensifica a medida que se acerca el Mundial 2026. Con la competencia cada vez más cerca, la atención seguirá puesta en cómo evoluciona la demanda tanto en los canales oficiales como en el circuito de reventa. En ese marco, se indicó que la FIFA continúa trabajando para promover alternativas de menor costo para que los hinchas puedan acceder al torneo.
