Con una inversión importante en las últimas ventanas de mercado, Manchester United todavía está lejos de pelear de forma real por el título de la Premier League. Esa lectura llevó a Paul Scholes a reclamar un cambio de rumbo en la política de incorporaciones, con una idea central: si el club quiere sumar figuras de peso, primero deberá desprenderse de jugadores ya instalados en el plantel. El ex mediocampista, ganador de once ligas inglesas, sostiene que las reglas de Profit and Sustainability Regulations (PSR) obligan a vender para poder realizar movimientos grandes, y la crítica aparece en un momento especialmente sensible, porque el equipo presenta un registro defensivo peor que el de otros diez clubes de la máxima categoría en esta temporada.
Scholes fue directamente al grano al poner en duda el nivel de la defensa actual. En su visión, varios de los centrales y laterales de alto perfil no estarían mostrando la consistencia necesaria como para sostener un proyecto que apunte a ganar la liga y, además, competir al máximo en la Champions League. En ese marco, el análisis no se quedó en conceptos generales y bajó a nombres concretos.
En el podcast The Good, The Bad and The Football, el ex jugador también se refirió a Yoro. “Creo que le costó, me parece que hay algo ahí, necesita un poco de tiempo, pero si hoy tuviera que decidir, probablemente lo vendería”, señaló. La misma línea de dureza apareció con Noussair Mazraoui, a quien describió como un futbolista que no termina de encajar en el esquema: “Venderlo. No sé bien dónde encaja. Lo vi como un central por derecha, pero ya no juegan con tres centrales… y creo que probablemente ya es momento de dejarlo ir”.
Luego, Scholes tocó otro tema sensible: Luke Shaw. Recordó su mejor versión cuando estaba encadenando partidos con regularidad y remarcó que, en ese punto, no consideraba que hubiera mejor lateral izquierdo del mundo, ni siquiera solo de Europa. Pero el presente le cambia el veredicto: “Si me preguntas ahora… lo vendería. No juega suficientes partidos”.
Patrick Dorgu, incorporado con la intención de encajar en la estructura táctica de Ruben Amorim, también quedó en la mira. Scholes argumentó que el club lo trajo como wing-back, pero que en esa función no tuvo continuidad: “Lo trajeron como wing-back y en realidad no lo han usado tanto ahí. Probablemente lo venda. No estoy seguro de qué posición ocupa. Otra vez: si lo mantenés, termina siendo un jugador de recambio”.
Más allá de los contratos, el análisis alcanzó a Harry Maguire. A pesar de que el defensor inglés firmó una renovación, Scholes igualmente cuestionó su rol dentro de un proyecto de élite. Aunque reconoció su recuperación y su impacto: “Ha sido muy bueno y se volvió a encender, me alegra muchísimo lo que logró”, el ex volante matizó el argumento pensando en el objetivo mayor del club: “Pero si hablamos de un Manchester United que quiere ganar la liga y la Champions… no sé si Maguire encajaría, salvo que tengas a alguien como Rio [Ferdinand] al lado; ahí quizá sí, pero no veo otra”.
En ese mismo eje, Scholes comparó a Maguire con su socio defensivo en el equipo, el neerlandés Matthijs de Ligt. Su conclusión fue clara: “Si hay que elegir entre uno de cuatro, tal vez lo tomaría, pero yo tendría a De Ligt como uno de esos cuatro. Son bastante parecidos, pero De Ligt es un poco más joven y más rápido, así que probablemente vaya por De Ligt”.
Después, el foco se trasladó al mediocampo y a la falta de minutos de ciertos futbolistas. Scholes se refirió a Mason Mount con una postura similar a la del resto de los casos: “Probablemente lo venda y me gusta, es un gran jugador. Pero no va a jugar por delante de Bruno Fernandes. No sé qué otro puesto podría ocupar y, otra vez, no tiene la cantidad de partidos que necesita”.
Cerrando su evaluación, el ex número 8 mostró la misma contundencia al hablar del futuro de Manuel Ugarte: “Creo que se va”. Y esa decisión también alcanzó al delantero neerlandés Joshua Zirkzee, al que describió como parte de una depuración necesaria para liberar espacio y reacomodar la estructura del plantel.
En este punto, la dirigencia de Manchester United tendrá que definir si respalda la plantilla que actualmente trabaja con Carrick o si termina aplicando el criterio que propone Scholes, habilitando una salida grande de jugadores para equilibrar las cuentas. El club enfrenta un delicado equilibrio entre sostener profundidad de plantel y cumplir, de cara a la próxima temporada, con las nuevas exigencias del Squad Cost Ratio (SCR). Con Casemiro ya señalado como una salida probable, la presión sobre el board aumenta: deberá conseguir ventas de alto valor para recién ahí poder moverse con soltura en el mercado y apuntar a refuerzos en el mediocampo y la defensa.
