El ganador del Balón de Oro y doble ganador del FIFA World Player of the Year llegó a San Siro en 2008, luego de despedirse de una etapa inolvidable de cinco años en Barcelona. En el Camp Nou, Ronaldinho se fue dejando atrás su etapa azulgrana después de presenciar la irrupción del seleccionado argentino Lionel Messi en el fútbol de Primera, ya consolidado en el primer equipo.

En Italia, esa chispa de creador volvió a encenderse. Allí sumó un título de Serie A a un palmarés que ya incluía éxitos en La Liga, la Champions League y el Mundial. Más adelante, al regresar a su país, pudo saborear la gloria de la Copa Libertadores con Atlético Mineiro.

La trayectoria, y también la vida, de Ronaldinho es el eje de una serie documental de Netflix. El trabajo repasa el camino que lo llevó a lo más alto del fútbol, con una idea constante: siempre con una sonrisa y con el deseo de jugar.

Entre quienes pueden decir que tuvieron la suerte de compartir vestuario y cancha con Ronaldinho aparece el ex defensor de Arsenal, Senderos. De primera mano, fue testigo de cómo era como futbolista y también como persona.

Consultado por esa experiencia y por si el campeón del Mundial de 2002 mostraba una superioridad técnica frente a Messi, Senderos —en diálogo con Spreadex Sports— sostuvo: “Es complicado comparar con Messi o con cualquiera. Sin dudas, de los más talentosos que vi a lo largo de mi carrera, si no el más, tanto como compañero como cuando lo enfrentás”.

“Lo que hacía día a día en los entrenamientos era absolutamente increíble. Era un placer mirarlo y dentro de ese equipo había varios jugadores que rendían muchísimo. Te puedo decir que [Andrea] Pirlo también fue impresionante: te acomodaba la pelota donde quería, pero Ronaldinho era un artista. Qué gusto, qué placer verlo jugar”.

Además de Ronaldinho, Senderos tuvo la oportunidad de trabajar junto a Pirlo y Beckham, y también de compartir dinámicas con Paolo Maldini, Kaka, Alessandro Nesta, Andriy Shevchenko y Filippo Inzaghi. Al plantearle que entrenar en Milán debía ser algo especial, el defensor suizo agregó: “Sí, fue increíble”.

“Carlo Ancelotti fue un gran entrenador; y sigue siendo un gran entrenador. Logró exprimir lo mejor de estos jugadores, con personalidades enormes, y hacer que jueguen juntos, que tiren todos para el mismo lado. Eso es lo que terminó volviendo especial a ese equipo”.

“Recuerdo que el primer día llegué y algunos futbolistas estaban por irse. Uno se iba a Lazio, [Cristian] Brocchi; y después [Massimo] Oddo se iba a Bayern Munich. Ese día me acuerdo de que la gente lloraba, porque estaban perdiendo parte de su familia. Perder a dos jugadores que habían sido parte de este grupo”.

“Esos dos chicos se iban y eso me impactó. Pensé: estos jugadores no se van a clubes chicos. Van a seguir su carrera. El equipo estaba perdiendo parte de su familia y, aun así, me integraron fuerte al plantel y a ese grupo. Yo me sentí bien, con mucha fuerza hacia todos, porque se sentía como una familia”.

Ronaldinho, que explotó en escena europea con Paris Saint-Germain, pasó tres temporadas en Milan antes de volver a sus raíces en Sudamérica. Colgó los botines en 2015, aunque mantiene una presencia habitual en partidos de leyendas en distintas partes del mundo.

Se lo ubica en el escalón de los grandes de todos los tiempos, compartiendo ese lugar con Messi y Cristiano Ronaldo. En el fútbol global, se sigue reclamando ese tipo de futbolistas: de los que entretienen, levantan a la gente del asiento y deslumbran con jugadas capaces de dejar al público sin reacción, por la pura genialidad que aportan.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.