Los días en los que el magnate Ratcliffe caminaba con total tranquilidad por los pasillos de Old Trafford parecen haber quedado atrás. Aunque todavía llega a su acceso preferido cerca de la Stretford End en el marco de su servicio de autos habitual, el clima que rodea su llegada ya no es el mismo: pasó de una escena más relajada a una puesta en escena mucho más controlada y vigilada.

En las últimas semanas, las apariciones del presidente de INEOS en el Teatro de los Sueños encendieron la alarma sobre un operativo más estricto. Ratcliffe ahora es escoltado por el túnel y se desplaza por la zona de la Sir Bobby Charlton Stand solo después de que un responsable de seguridad encargado de abrir paso dé el visto bueno. El cambio es notable si se lo compara con lo que ocurría hace apenas un par de años: en aquel entonces, el hincha de toda la vida de United era habitual verlo posando para selfies con simpatizantes antes de ubicarse.

Uno de los motivos centrales de este aumento de custodia tiene que ver con la ubicación del ingreso que utiliza. El lugar por el que accede a su asiento está pegado a sectores donde se ubican socios de larga data, muchos de los cuales hoy muestran su molestia por la orientación que adoptaron las políticas de entradas con el nuevo esquema. La cercanía física, entonces, funciona como un factor de riesgo: cualquier tensión puede escalar rápido si se encuentran en el mismo circuito de circulación.

Esos aficionados, además, están en la mira de un reordenamiento para la próxima temporada. La idea es moverlos para dejar lugar a una ampliación de plateas y asientos de hospitalidad. La decisión de priorizar el ingreso corporativo por encima de los abonos tradicionales generó un foco de conflicto, y el personal de seguridad tiene claro que quiere evitar choques directos entre el copropietario y los hinchas afectados por estas mudanzas.

En Manchester United conocen el escenario que puede presentarse. Ratcliffe ya había recibido “problemas” importantes por parte de los simpatizantes durante una visita a Fulham la temporada pasada, cuando los fanáticos dejaron en claro su postura frente al aumento de precios de las entradas. La preocupación es que, si su accesibilidad se mantiene como en las primeras etapas de su llegada, en Old Trafford la respuesta de la gente termine siendo inevitable, con un reclamo similar y bien directo.

El grupo INEOS tiene como misión ordenar las finanzas del club, pero el enfoque más agresivo para generar ingresos no cayó bien en quienes concurren semana tras semana. Con la tensión acumulándose, se tomó la determinación de blindar a Ratcliffe para que no tenga que exponerse ante los sectores más combativos de la hinchada, que entienden que el “alma” de United se está cambiando por rentabilidad.

La frialdad no se explica solo por lo económico. También influyeron comentarios personales atribuidos a Ratcliffe: sus expresiones relacionadas con la inmigración generaron rechazo entre los hinchas del club y derivaron en protestas visibles dentro del estadio. En partidos recientes, incluso se vieron carteles desplegados con apoyo a jugadores “inmigrantes” como respuesta directa al mensaje que había instalado el copropietario.

En paralelo, los cánticos dirigidos contra Ratcliffe se volvieron más frecuentes y con un tono cada vez más filoso, marcando que el clima alrededor del nuevo ciclo en Old Trafford no se enfrió pese a los cambios operativos.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.