Después de que PSG conquistara su segundo título consecutivo de Champions League, las calles de Francia se transformaron en un escenario de tensión y choques. El Ministerio del Interior francés informó que, durante las primeras horas del domingo por la mañana, se concretaron 416 detenciones, de las cuales 280 tuvieron lugar en la propia ciudad de París. Mientras en el campo la final ante Arsenal quedaba marcada como una postal histórica, lo que ocurrió fuera del estadio dejó un panorama mucho más preocupante.
En la capital se desplegó un operativo con miles de efectivos para controlar las multitudes, pero la respuesta no fue la esperada. Hubo desórdenes en distintos barrios que terminaron afectando servicios clave de transporte: se interrumpieron recorridos de ómnibus y también el funcionamiento de trenes y del sistema ferroviario. Desde el Ministerio señalaron que se emplearon fuegos artificiales y bengalas contra las fuerzas de seguridad. Además, en redes sociales circularon imágenes que mostraban bicicletas eléctricas en llamas y locales atacados con vandalismo.
La magnitud de los incidentes dejó también consecuencias para los encargados del orden. El ministro del Interior, Laurent Nunez, salió al cruce de lo ocurrido y precisó que siete agentes sufrieron lesiones durante la noche. En ese sentido, calificó los disturbios como “absolutamente inaceptables”, al tiempo que contó que la policía tuvo que recurrir a gases lacrimógenos para dispersar a grupos de hinchas que se habían concentrado en el centro de la ciudad.
El clima violento no se limitó al tramo posterior al partido. Los cruces habían comenzado antes, en horas del día, en el Parc des Princes, donde los fanáticos se reunieron para seguir la final en pantallas gigantes. Según reportes oficiales, los daños incluyeron seis vehículos, dos comercios y también un refugio de colectivos, lo que reflejó el nivel de destrucción que dejó la jornada.
La repetición de episodios de este tipo reavivó el debate político dentro de Francia. El nuevo festejo llega después del título de 2025, cuando también hubo incidentes que terminaron con un desenlace fatal. En redes, la líder de la extrema derecha, Marine Le Pen, expresó su molestia a través de X, al afirmar: “Solo en Francia una victoria de un club de fútbol dispara disturbios. Solo en Francia todos sienten la obligación de encerrarse en casa la noche de una victoria para no tener que cruzarse con la violencia”.
Pese al caos vivido, los planes para el desfile oficial de la victoria se mantienen para este domingo por la tarde. La delegación de PSG está prevista para recorrer el Champ-de-Mars, ubicado junto a la emblemática Torre Eiffel, antes de ser recibida por el presidente francés, Emmanuel Macron. Para el evento se espera un despliegue de seguridad máximo, con el objetivo de evitar que se repitan escenas como las de la noche anterior, con fuego y gases lacrimógenos en el centro de la ciudad.
