Mauricio Pochettino ya dejó más chico el grupo de jugadores de la selección masculina de Estados Unidos: de la lista original, redujo el plantel a 26 nombres. Tal como lo describió el DT, se trató de un trabajo meticuloso, sin margen para el “porque sí”. Elegir la nómina para un Mundial nunca es una decisión agradable y, en los últimos días de recorte, casi todo termina siendo una apuesta.
Pero, apenas se asiente esa primera etapa, aparecerá otra clase de decisiones. Pochettino tendrá que achicar esos 26 futbolistas a 11 para el arranque del torneo. Dentro del grupo que queda, hay titulares y suplentes, y por el momento el entrenador es el único que sabe con certeza cómo se verá el equipo de inicio.
Ahora bien, ese “mejor once” probablemente no sea idéntico rival tras rival. Estados Unidos se medirá con Paraguay, Australia y Turquía, y cada uno propone desafíos distintos. Por eso, aunque la rotación no debería ser tan necesaria como en otros Mundiales, por el formato ampliado y el calendario, la respuesta a cada partido podría cambiar por completo.
En ese contexto, la idea de este análisis es poner sobre la mesa un posible “Best XI” de Estados Unidos una vez confirmada la convocatoria del martes. Puede discutirse, pero hoy el que parece llevar ventaja es Freese.
La base de esa elección es que, desde que tomó el lugar de titular con más continuidad, no mostró grandes errores. El arquero de NYCFC no siempre ha sido el que, por sí solo, termina inclinando partidos fuera de un triunfo en definición por penales ante Costa Rica, pero tampoco suele ser el que le abre la puerta al rival. En el nivel internacional, tener un guardameta que no cometa fallos graves puede marcar diferencias enormes, y en este año con la selección, Freese no ha sido una excepción.
Igual, hay competencia. Matt Turner parece decidido a pelearla hasta el final, sobre todo a partir de su buen momento en la MLS. Habrá que ver qué decide Pochettino con ese puesto en el tramo que sigue.
En el lateral izquierdo, el escenario es mucho más claro: Dest no está acá, y el dueño del espacio dentro de este grupo es Robinson, pero con una salvedad. Robinson todavía no vuelve a la versión previa a la lesión, lo cual es una molestia porque antes era muy sólido tanto en ataque como en defensa. Aun así, incluso sin los números de asistencias más explosivos, sigue siendo un jugador confiable y estable. Cuando está en cancha, esa franja no suele generar inquietud.
“Father Time” no lo alcanza por ahora. Ream, más allá de las dudas razonables que puedan existir sobre su condición física, aporta lo que un equipo necesita: liderazgo constante y una capacidad de pase muy importante. Ese valor se vuelve todavía más relevante si se tiene en cuenta que el mediocampo de Estados Unidos carece de futbolistas que progresen con el balón con frecuencia. Además, dentro del sistema, Ream tiene cobertura como para evitar que el rival lo gane en una carrera. Por todo eso, tiene sentido incluirlo.
Para los hinchas, habrá que ponerle fe a lo que sea: desde la “suerte” clásica hasta amuletos de todo tipo. La selección lo va a necesitar con Richards. Su lesión reciente de tobillo es seria, y el motivo es claro: su importancia dentro del equipo. Puede argumentarse que ningún jugador es tan difícil de reemplazar como el futbolista de Crystal Palace, y Estados Unidos necesitará que esté lo más cerca posible del 100% para que el potencial del equipo se vea en plenitud este verano.
Con todo, aunque no llegue perfecto, Richards sigue siendo de los mejores. Por eso, el objetivo en estas semanas previas al debut será acercarlo a su mejor versión lo máximo posible.
En la zaga central, la pulseada está abierta. ¿Conviene Mark McKenzie, que mejoró de forma fuerte en Toulouse? ¿O es mejor apostar por Alex Freeman o por Joe Scally, que traen perfiles distintos y otra forma de aportar? Por ahora, Trusty parece la elección más segura: ¿por qué no respaldar a quien viene de levantar dos trofeos en las últimas dos semanas? Está con confianza, viene con el envión de su éxito en Celtic y con esta citación al Mundial. Además, en sus dos apariciones recientes con la selección, se mostró sólido, lo que le da argumentos al cuerpo técnico para darle un rol más grande.
En la práctica, el compañero de Chris Richards podría ser algo situacional. Sin embargo, en la mayoría de los escenarios, Trusty se ve como la opción más conveniente.
“Está de vuelta”, está apto y, cuando eso ocurre, cambia el partido. Destaca también como recurso clave para Estados Unidos por lo que ofrece desde la banda: no encaja en la idea tradicional de lateral o wing back, sino que suma una presencia diferente. Puede encarar y desbordar por afuera, pero también se mete hacia adentro para abrir espacios y permitir que los de arriba encuentren zonas para lastimar. Defensivamente no es el mejor del mundo, claro, aunque el planteo ayuda a reducir la exposición y a quitarle importancia a esas preocupaciones.
Con ese marco, Dest puede hacer lo que mejor sabe: influir en el juego desde el contacto con la pelota, generando impacto real en cada avance.
En el centro del campo, la apuesta de Estados Unidos es por Adams, y la construcción del plantel lo deja en claro. La expectativa es que el futbolista de Bournemouth sea una pieza fija, porque el Mundial depende de que el equipo sostenga esa base.
Adams, además, es un jugador ideal para edificar alrededor. Su presencia en el mediocampo es difícil de igualar y su intensidad marca el tono para los que juegan cerca. No es casualidad que haya sido el capitán más joven de la selección en un Mundial, en 2022.
Por eso, Estados Unidos lo va a necesitar mucho este verano, y también se entiende que el equipo haya evitado la oportunidad de armar un plan alternativo con tanta profundidad.
El propio Pochettino avisó que podría tomar caminos diferentes en ese rol. Podría optar por Cristian Roldan o Sebastian Berhalter, ambos mediocampistas centrales con ideas definidas. También podría bajar a Malik Tillman o incluso meter a Gio Reyna más cerca de la zona de creación. Pero existe una alternativa “lógica” para el DT: ubicar a McKennie en ese sector y maximizar la cantidad de talento en cancha.
Ahora bien, discutir si es el mejor uso del talento de McKennie está permitido, sobre todo por cómo se lo vio más arriba del campo, con un perfil más ofensivo. Lo que no se discute es su calidad, y por eso la clave es encajarlo en el rompecabezas y armar alrededor de él lo que sea más conveniente. Además, su química con Adams suma: por años compartiendo dinámicas, sus perfiles siguen encajando.
Con o sin “sequía” de gol, Pulisic arranca. Y para que Estados Unidos llegue adonde tiene que llegar, necesitará que esté en su mejor nivel.
No es el único referente del equipo, pero sí está entre los principales. Eso implica que se espera que dé un paso adelante en el torneo. Puede que no sea siempre el que marque o asista, pero sí será el que obligue a los rivales a mirarlo dos veces: la pregunta es si puede usar esa atención extra para abrir el juego, tanto para sí mismo como para los demás.
Su objetivo será llegar como la cara visible del equipo, con esa responsabilidad tomada de cara al verano.
En la búsqueda por maximizar el talento, la idea es ubicar a los jugadores en lugares donde puedan incidir de verdad. En ese sentido, aparecen dos nombres por encima del resto: Tillman o Tim Weah. La definición depende de cómo Pochettino quiera atacar.
Si necesita velocidad por afuera para incomodar a los rivales, Weah tiene argumentos. Si busca un jugador creativo capaz de manejarse en espacios reducidos o de abrir zonas con un pase preciso, Tillman se adapta mejor. ¿Y el gol? En realidad, cualquiera puede aportar: ambos han demostrado capacidad para marcar.
Por ahora, Tillman parece llevar ventaja de salida, aunque la lógica deja la puerta abierta para elegir a cualquiera de los dos.
En la punta, no hay forma de ignorar el presente de Balogun. Ricardo Pepi y Haji Wright también tienen motivos reales para estar, pero Balogun hizo lo necesario para ganarse esta oportunidad. Cerró la temporada con Monaco mostrando el mejor fútbol de su carrera, y su repertorio —como finalizador y como jugador que corre y ataca espacios— lo vuelve un activo muy valioso para el equipo. Puede lastimar de diferentes maneras y, además, encaja de forma natural con las piezas que lo rodean.
Pepi y Wright, igualmente, merecen consideración seria. Para un conjunto de Estados Unidos que en el último Mundial sufrió en esa posición, tener variedad arriba no es un problema menor: es una ventaja competitiva que puede marcar la diferencia partido a partido.
