Durante años, ningún seleccionado sufrió tanto el proceso de clasificación mundialista como Nueva Zelanda en comparación con el resto de los equipos de su zona. El patrón se repetía: ganaban Oceanía, obtenían el repechaje y luego quedaban a las puertas.
En 2013, el rival fue México. La historia se apagó rápido tras una derrota por 5-1 en el Azteca. Más tarde, en 2017, el duelo con Perú arrancó con igualdad 0-0 en Wellington, pero terminó con un 2-0 adverso en Lima. Y en 2022, cuando Costa Rica marcó a los tres minutos, el plan ya no tuvo margen: no hubo reacción.
Aunque dominaban su confederación, el premio no llegaba. Y, pese a ser campeones de la región, muchas veces quedaban afuera del Mundial por el sistema que los obligaba a pelear por un lugar adicional.
El ciclo que conoce Darren Bazeley
- El entrenador fue asistente en los partidos de Nueva Zelanda ante Perú y Costa Rica.
- En esas eliminatorias, el equipo “compitió y estuvo cerca”, pero no logró el salto final.
- Con la expansión del Mundial a 48 equipos, el campeón de Oceanía accedió directo.
Pocas personas entienden ese recorrido con tanta claridad como Darren Bazeley. El propio técnico recordó que estuvo dentro del cuerpo técnico como asistente en los cruces ante Perú y Costa Rica. Allí, el equipo estuvo cerca, pero no alcanzó “el último obstáculo” y se quedó sin la clasificación.
Hoy, Bazeley ya no es asistente: es el director técnico. El puesto llega como resultado de una vida dedicada al crecimiento del fútbol en Nueva Zelanda. En las últimas dos décadas, un hombre nacido en Northampton, Inglaterra fue construyendo su camino en el país, hasta que el sueño finalmente se transformó en realidad: el seleccionado se clasificó al Mundial sin necesidad de repechaje.
Clasificación directa al Mundial 2026
- La FIFA amplió el Mundial a 48 selecciones.
- El campeón de Oceanía obtuvo un pase directo al torneo de 2026.
- Nueva Zelanda ganó 5 partidos de clasificación: 29 goles a favor y 1 en contra.
- En marzo de 2025, el equipo selló el pasaje: goleó a Nueva Caledonia con 3 goles en 19 minutos.
La clave fue la decisión de la FIFA de ampliar el Mundial a 48 equipos. Con ese cambio, el campeón de Oceanía dejó de depender del repechaje y pasó a avanzar directamente al torneo de 2026. Y como era de esperar, Nueva Zelanda volvió a responder en la cancha: en cinco partidos de clasificación convirtió 29 goles y recibió apenas uno.
La confirmación llegó en marzo de 2025. En esa fecha, el conjunto de los All Whites metió tres tantos en 19 minutos para vencer a Nueva Caledonia y asegurar su presencia en Norteamérica este verano.
Para Bazeley, la expansión fue una noticia positiva. “Cuando lo ampliaron, fue una gran señal”, señaló, aunque remarcó que aun con el nuevo formato el equipo igual tuvo que cumplir con la tarea en Oceanía. A su entender, el proceso les salió “bastante cómodo”: fueron de los primeros en clasificar y después pudieron aprovechar los 18 meses restantes para medirse con rivales de buen nivel y con posiciones altas en el ranking, en las ventanas internacionales.
El entrenador también valoró el impacto que puede tener en el crecimiento del fútbol global. “Es bueno para países como Nueva Zelanda: más naciones jugando un Mundial con una idea de juego mundial, más audiencia y, por lo tanto, más fútbol expandiéndose por el mundo. Eso, sin dudas, es positivo”, sostuvo.
La discusión sobre el Mundial ampliado
- Existen dudas sobre si los equipos más chicos podrán competir.
- También se teme por posibles goleadas “históricas”.
- Bazeley no ve esos problemas como una preocupación central.
- Su confianza pasa por el plantel y por lo que el equipo puede sostener.
De todas maneras, hay inquietudes alrededor del Mundial ampliado: ¿cómo compiten las selecciones más pequeñas? ¿La inclusión de 16 equipos terminará diluyendo el certamen o provocando goleadas difíciles de imaginar? Bazeley no comparte esas preocupaciones. Está convencido de que el equipo tiene lo necesario para afrontar el desafío.
El técnico considera que este Mundial puede cambiar el rumbo del fútbol neozelandés. Se trata de un país orgulloso, que muchas veces fue “dejado afuera” por el mapa global del deporte. El fútbol crece allí, pero además hay materia prima real. Y, según su lectura, podría venir un nuevo impulso gracias a los protagonistas que saldrán a la cancha este verano.
“¿Por qué Nueva Zelanda?”
- Bazeley afirma que su visión está puesta en el momento que se viene.
- Busca también retribuir al país con el que se conectó hace años.
- Remarca que la clasificación era algo que no imaginaba para su carrera.
Hay una pregunta que se repite mucho alrededor de Bazeley: ¿por qué Nueva Zelanda? Ahora, dice, puede responderla con más claridad. Para él, la respuesta está en la oportunidad que aparece por delante y en el hambre del equipo por aprovecharla. También ve en esto una forma de devolverle algo a la nación con la que se enamoró mucho tiempo atrás.
“Ir a Mundiales y a Juegos Olímpicos no era algo que yo pensara que iba a pasar”, expresó. En su visión, el camino que recorrió durante años lo dejó justo en la antesala de un Mundial de selecciones absolutas.
En 2005, Bazeley tomó una decisión. Tras una trayectoria de 16 años jugando en las divisiones más altas del fútbol inglés, armó su vida para un último desafío en Nueva Zelanda. Su esposa lo acompañó y también sus dos hijas pequeñas. Con la carrera como jugador entrando en el tramo final, eligió cruzar el mundo para vivir una aventura futbolera que, en ese momento, parecía la última.
Ahora, con 21 años transcurridos, el entrenador no puede evitar sonreír cuando le recuerdan aquella etapa. Contó que surgió la chance de sumarse a un nuevo club dentro de una liga que empezaba a formarse, y que fue “emocionante” por lo poco habitual que es que aparezcan oportunidades así. En ese entonces, tenía una familia joven: dos nenas de cinco y siete años, y el cambio de Inglaterra a Nueva Zelanda era enorme, por la distancia y por todo lo que implicaba.
“Toda nuestra familia estaba en Inglaterra, pero aun así vinimos”, agregó. “Aprovechamos la oportunidad y terminamos enamorándonos del país. Mi esposa también. Mis hijas disfrutaron crecer allí. Armamos nuestra vida. Fue muy afortunado poder seguir ligado al fútbol en Nueva Zelanda. Es un gran lugar para vivir y estamos muy contentos con cómo vivimos. Las oportunidades que me tocaron han sido increíbles”.
Bazeley se retiró en 2008. Desde entonces, dedicó su vida a edificar el deporte en el país. En los últimos 17 años dirigió a las selecciones Sub-17, Sub-20 y Sub-23. Además, trabajó como asistente del combinado mayor dos veces, y también se desempeñó como director técnico de la estructura nacional. Bajo su conducción, Nueva Zelanda llegó a múltiples Mundiales juveniles y también estuvo en Juegos Olímpicos.
En 2023 llegó el reconocimiento grande: el trabajo como entrenador principal de la selección mayor. El objetivo fue claro: devolver a Nueva Zelanda al Mundial. En ese peso, Bazeley se identifica más que cualquiera, porque conoció en carne propia el dolor de los intentos anteriores por alcanzar la gloria mundial.
El recuerdo del Mundial de 2010
- Nueva Zelanda disputó el Mundial dos veces.
- La última participación fue en los últimos 44 años y el hito sigue siendo el de 2010.
- En Sudáfrica, quedó eliminada en fase de grupos, pero sin perder ningún partido.
- Empates ante Italia, Paraguay y Eslovaquia.
Nueva Zelanda jugó el Mundial apenas dos veces. Solo una de esas apariciones ocurrió en el período de los últimos 44 años. Ese recorrido de 2010 todavía se vive como una hazaña. En el verano de Sudáfrica, los All Whites se despidieron en la fase de grupos, pero lo hicieron con un rasgo particular: fueron el único equipo que no perdió en todo el torneo. Los empates ante Italia, Paraguay y Eslovaquia dejaron orgullo en el país y, al mismo tiempo, encendieron un fuego.
“Fue un gran motor para el país, para que los futbolistas más jóvenes empezaran a jugar”, explicó Bazeley. “Hay jugadores del plantel actual que recuerdan ese momento: la clasificación contra Bahréin para ese Mundial. El sorteo que puso a la selección frente a Italia fue el instante que realmente los inspiró a ser los mejores futbolistas que podían ser. Eso es, justamente, lo que tenemos por delante”.
También destacó la realidad deportiva local: “Tenemos muy buenos deportes aquí. Los All Blacks, en rugby, son de nivel mundial, pero el fútbol es el deporte de mayor participación. Crece cada año”.
Ese crecimiento llegó en sintonía con un Mundial con otra cara. Para el país, además, llega en el momento oportuno: los chicos que miraban aquel empate con Italia hoy ya son internacionales del seleccionado mayor, y pueden vivir su propio instante.
Un equipo pequeño, pero con cohesión
- Bazeley admite que Nueva Zelanda no es una potencia.
- El país tiene alrededor de cinco millones de habitantes.
- Estimó que monitorean a cerca de 60 jugadores.
- La fortaleza principal es la cohesión: muchos crecieron juntos y jugaron en categorías.
Sin embargo, aun con orgullo por el proyecto, Bazeley también habla de la realidad: Nueva Zelanda no es una potencia. Y no es Inglaterra, desde donde viene el entrenador. “Somos un país chico”, resumió. “Tenemos solo cinco millones de habitantes. No hay tantos jugadores profesionales repartidos por el mundo. Creo que seguimos a unos 60”.
Entonces, ¿por qué confía en poder competir con rivales como Bélgica, Egipto e Irán este verano? Para él, el punto decisivo es la familiaridad. No solo conoce a los futbolistas: los viene siguiendo desde que eran adolescentes.
“Lo que tenemos es una cohesión muy fuerte”, afirmó. “Muchos de nuestros jugadores crecieron juntos. Muchos también jugaron fútbol de club juntos, fútbol escolar juntos, Sub-17 y Sub-20. Esa conexión la construyeron mucho en conjunto”. Sumó que hay futbolistas con experiencia acumulada en torneos grandes: algunos jugaron en tres Mundiales juveniles, otros estuvieron en dos Juegos Olímpicos y varios acumulan entre 30 y 40 partidos internacionales. “Es un equipo bastante joven, pero con una experiencia internacional de edades formativas bastante buena”, completó.
Cuando se combina esa cercanía con perfiles como Chris Wood, Kostas Barbarouses y Michael Boxall, aparece un plantel que no se amedrenta. Bazeley apuesta a que la brecha de talento no sea demasiado grande y que cualquier diferencia se pueda compensar con química. “No tenemos muchos jugadores en la Premier League, ni en la Serie A o la Ligue 1, pero sí tenemos cohesión y una cultura sólida en la que nos apoyamos todos los días”, dijo.
En su lectura, hay jóvenes con proyección que quizás todavía no son tan conocidos fuera del país. Mencionó casos como Joe Bell jugando en Noruega, Callum McCowatt en Dinamarca y a Eli Just en Escocia, destacando su presente en Motherwell. También remarcó que tienen futbolistas en el Championship.
“Cuando enfrentamos a equipos de arriba, con jugadores de Premier League, puede que miren a nuestros chicos y piensen que juegan en una liga menor”, explicó. “Pero son jóvenes que están construyendo su carrera. Y al ponerlos juntos, con las relaciones y el historial que tienen entre sí, el resultado es un equipo más fuerte”. Citó ejemplos de ese perfil: Liberato Cacace en Wrexham, Marko Stamenic en Swansea y Tyler Bindon en Sheffield United.
Preparación y último amistoso antes del torneo
- Desde comienzos de septiembre enfrentaron a Australia, Polonia, Noruega, Colombia, Ecuador, Finlandia y Chile.
- En los primeros ocho partidos, perdieron todos menos uno (empate con Noruega).
- En marzo, cerraron la preparación con un 4-1 a Chile en Auckland.
- El 7 de junio jugarán amistoso ante Inglaterra en Tampa.
- Ocho días después, debutan en el Mundial ante Irán en el SoFi Stadium.
Durante el último año, Bazeley fue exigiendo a su equipo. Desde el arranque de septiembre, Nueva Zelanda jugó contra Australia, Polonia, Noruega, Colombia, Ecuador, Finlandia y Chile. En los primeros ocho encuentros, el balance fue duro: cayeron en todos salvo en uno, un empate ante Noruega. Pero en marzo se abrió la puerta: golearon a Chile por 4-1 en Auckland para cerrar la preparación con una buena sensación.
Aún resta un amistoso más, y para Bazeley tendrá un valor especial. El 7 de junio, a ocho días de que los All Whites debutan en el torneo ante Irán en el SoFi Stadium, Nueva Zelanda se medirá con Inglaterra en Tampa. Será, en cierto sentido, el cruce entre el país de origen del técnico y el adoptado: un partido que, sin dudas, puede ser significativo.
Igualmente, el entrenador intenta no ponerse demasiado en ese momento. Prefiere mirar el panorama completo: qué puede lograr Nueva Zelanda este verano, en la cancha y también fuera de ella; cuántos puede inspirar el equipo; y cuál es el paso siguiente dentro de este camino.
“No sé si todavía se termina de sentir”, comentó Bazeley. “Probablemente lo entendamos cuando subamos al avión y lleguemos al Mundial de verdad”.
En definitiva, Nueva Zelanda va al Mundial. Y Bazeley también. El recorrido continúa, y con el historial de estos últimos dos decenios, resulta difícil anticipar hasta dónde puede llevar el próximo capítulo.
