Rojo volvió a quedar en el centro de un nuevo escándalo disciplinario. En el marco del partido de liga del domingo, en un cruce cargado de tensión, el defensor de 36 años fue visto cuando golpeó en la cara a Lucas Martínez Quarta, jugador de River Plate. La acción fue tan clara que el cuerpo arbitral no tuvo alternativa: le mostró la tarjeta roja directa. El encuentro, que terminó con victoria de River Plate por 2-0, se encendió aún más por la reacción del futbolista. En lugar de retirarse en silencio, el ex internacional argentino desató un reclamo furioso. El informe del partido consignó que encaró al árbitro y lo insultó, antes de dirigirse al vestuario.
Tras la revisión correspondiente, las autoridades confirmaron una sanción de cuatro partidos para Rojo. La decisión pega fuerte en Racing Club, ya que el club se apoyó mucho en su experiencia desde su llegada, como jugador libre, procedente de Boca Juniors, en agosto de 2025. Sin embargo, su historial disciplinario se transformó en una preocupación constante. Desde que arribó a su actual equipo, ya recibió dos expulsiones en apenas 15 apariciones. Y lo más llamativo es que esta nueva roja lo deja con 13 tarjetas rojas a lo largo de toda su carrera profesional oficial.
Antes de su etapa en Argentina, Rojo había sido vendido al Manchester United en 2014, por un monto de 20 millones de euros. En Inglaterra disputó 122 partidos, con dos goles y cuatro asistencias. Durante su tiempo en Old Trafford conquistó la FA Cup, la League Cup y la Europa League. Un dato particular es que, pese a su fama de temperamental y a la acumulación de 13 rojas en su trayectoria, nunca fue expulsado mientras defendió los colores de los ingleses. Finalmente, el lateral/defensor dejó el club en forma definitiva y regresó a Boca Juniors en febrero de 2021, por 6 millones de euros.
Con la carrera entrando en sus capítulos finales y con el vínculo que tiene con Racing Club previsto para vencer en junio, todavía no está claro cuánta cuerda le queda a nivel de máximo rendimiento en el fútbol de primera división. Esta última explosión, sumada a la extensión de la sanción, abre un interrogante directo sobre si algún club volverá a apostar por él.
