La nueva figura de la selección dejó una frase que marcó la previa del último ensayo grande antes de la cita mundialista: “Estoy acá para jugar; no me importa otra cosa”. Tras el contundente 4-0 (1-0) ante Finlandia, en el partido amistoso previo a la recta final, el futbolista también deslizó que está “a toda máquina”, destacando que después aparece lo diferencial: “y ahí entra un poco de habilidad”.
En el duelo contra los finlandeses, el joven tomó protagonismo desde el arranque. Primero ejecutó una habilitación rápida desde un córner para que Deniz Undav abriera la cuenta a los 34 minutos. Más tarde, ya en la segunda etapa, volvió a asistir: a los 57’ le sirvió otra pelota al delantero del Stuttgart para ampliar la ventaja. En esa misma línea, el entrenador de Alemania, Julian Nagelsmann, lo elogió por su versatilidad: “Es un jugador que puede rendir en varias posiciones y para nosotros va a ser muy valioso”.
El domingo, en el partido disputado en Mainz, el protagonista volvió a ganarse un lugar desde el inicio: arrancó por la banda derecha y conformó un frente ofensivo bien filoso junto a Jamal Musiala, compañero en Bayern Múnich, y Florian Wirtz, de Liverpool. Joshua Kimmich, capitán del equipo, puso el foco en el momento personal del jugador: “A esa edad tenés una actitud despreocupada. Tiene que disfrutar esta etapa, salir y pasársela bien”. Y agregó una consigna clara de cara a lo futbolístico: “Necesita creer en sí mismo, agarrar la pelota, animarse y probar yendo al gol”.
Karl, que hasta el momento ya sumó dos apariciones en el primer equipo entrando desde el banco, contó cómo vivió la jornada antes del pitazo inicial. Admitió que sintió “escalofríos durante el calentamiento” y remarcó lo emocional de todo el contexto: el himno nacional y “mi asistencia fueron algo especial para mí”. Cerró con un mensaje de gratitud: “Estoy muy contento y feliz por la confianza que el cuerpo técnico depositó en mí”.
