La Copa del Mundo es el escenario donde las figuras se anuncian al mundo, donde el azar y la grandeza se mezclan en una sola jugada y donde un detalle —un gol, una atajada, una expulsión— puede cambiarle la carrera a un futbolista para siempre. De cara a la edición de 2026 en Estados Unidos, Canadá y México, se reunieron y ordenaron cien momentos considerados los más icónicos de la historia del certamen.

Brasil, Argentina, Alemania y el inicio de las leyendas

En 1966, Pelé era, sin dudas, el mejor jugador del mundo. Ya había ganado dos Copas del Mundo (1958 y 1962), pero en Inglaterra el brasileño quedó expuesto a faltas durísimas. Primero lo lesionaron defensores de Bulgaria en el triunfo 2-0; después se perdió el segundo partido de fase de grupos de Brasil ante Hungría, que terminó con derrota.

Brasil necesitaba ganar sí o sí en el último juego del grupo contra Portugal, el equipo de Eusebio. Sin embargo, Pelé volvió a resentirse por una acción de Joao Morais. El árbitro no sancionó con roja al agresor y el delantero pasó el resto del partido con una cojera, sin que todavía existieran cambios en el reglamento. Brasil cayó 3-1 y el crack prometió no volver a jugar el torneo, aunque más tarde cambió de decisión.

Juegos que quedan grabados: magia colectiva, drama y locura

En 2006, el “tiki-taka” más puro del Mundial lo ofreció Argentina. Esteban Cambiasso cerró una de las jugadas colectivas más recordadas del certamen: Maxi Rodríguez recuperó en su propio campo e inició una secuencia de pases que mantuvo a la Albiceleste con la pelota durante alrededor de un minuto, moviéndola de lado a lado, hacia atrás y hacia adelante para abrir a Serbia y Montenegro.

El movimiento tuvo altibajos hasta que Javier Saviola y Juan Román Riquelme se intercambiaron “uno-dos”. Luego Riquelme se la dejó a Cambiasso, que a su vez habilitó a Hernán Crespo. El delantero resolvió con una devolución de taco y Cambiasso remató al rincón superior. Crespo lo definió como “el gol más hermoso”.

El tanto llegó tras 24 pases y quedó en el folclore mundialista, mientras Argentina goleó 6-0 y, por momentos, pareció candidata fuerte a quedarse con la Copa.

En el Mundial, Diego Maradona se volvió sinónimo de impacto global. Sus goles ante Inglaterra habían captado la atención en el cuarto de final argentino, pero el segundo tanto contra Bélgica en semifinales terminó de confirmar lo que muchos ya intuían: se estaba viendo la actuación individual más grande de la historia del torneo. Maradona tomó la pelota en el centro, eludió a tres defensores y, con un remate con efecto alto, dejó sin chances al arquero Jean-Marie Pfaff.

Fue su cuarto tanto en los encuentros de cuartos y semifinales y, como era lógico, no se quedó ahí su influencia.

En 2022, Bélgica necesitaba vencer a Croacia en su último partido de fase de grupos para seguir con vida, pero igualó 0-0 y quedó eliminada en primera ronda por primera vez desde 1998.

La noche en la que se perdió todo: Lukaku y el golpe final

Romelu Lukaku, máximo goleador histórico de los “Red Devils”, falló un hat-trick de chances clarísimas. Primero pegó en el palo con el arco prácticamente vacío y después, tras un centro de Yannick Carrasco, cabeceó por encima desde muy cerca. En el minuto 90, Thorgan Hazard mandó un pase perfecto a Lukaku, pero el delantero no llegó a esperarlo: la pelota terminó simplemente golpeándolo.

Al terminar, Lukaku explotó con bronca y golpeó un sector de la estructura técnica en medio de escenas caóticas y vergonzosas. Bélgica quedó afuera y la reputación del atacante se desplomó. Es discutible si alguna vez se recuperó de verdad.

Faltas, polémicas y golpes que marcaron épocas

Rivaldo sacudió el Mundial de 2002 ante Turquía con una actuación polémica. Brasil ganaba 2-1 en el tramo final gracias a un penal controvertido convertido por Rivaldo, pero el partido terminó escalando en incidentes. Hakan Unsal pateó la pelota contra la pierna de Rivaldo desde cerca, junto a la bandera de córner. El brasileño cayó al instante, se agarró la cara y se revolcó en el piso; el árbitro Kim Young-joo expulsó al defensor turco.

FIFA multó a Rivaldo con 4.500 libras por “actuación” (teatro), aunque el delantero insistió en que no había hecho nada malo.

“Me alegró ver la roja. Los jugadores creativos tienen que poder expresarse para que el fútbol siga siendo un juego hermoso. Hay demasiada falta y violencia. No importa dónde me haya pegado. Solo importaba la intención”, sostuvo luego.

En 2022, Alemania volvió a quedar eliminada en fase de grupos de forma humillante por segunda Copa consecutiva. Tras la derrota sorpresiva ante Japón en el debut, el equipo de Hansi Flick rescató un empate con España que lo dejó con chances de avanzar en la última fecha.

En una noche con partidos cruzados, los cuatro equipos del Grupo E estuvieron en la pelea por momentos. España jugó contra Japón y Alemania contra Costa Rica. La “Die Mannschaft” terminó ganando 4-2, pese a ir abajo a mediados del segundo tiempo. Aun así, necesitó que España le diera una mano para clasificar a la eliminación directa.

La Roja se puso en ventaja, pero Japón remontó en el complemento y ganó 2-1 en un contexto polémico. Antes del gol de la victoria —cuando Kaoru Mitoma envió para que Ao Tanaka definiera— la pelota parecía haber cruzado la línea de fondo, pero VAR no encontró evidencia clara para anular el tanto. Luis Enrique denunció que hubo algo “raro” con la decisión. Para España fue una ventaja deportiva, aunque los grandes perjudicados fueron Alemania, que se despidió rumbo de regreso.

Violencia y decisiones en el límite: 1962, 1978 y 1986

El Mundial de 1978 arrancó con una enorme polémica en el partido inaugural entre Brasil y Suecia. Con el marcador 1-1 entrando en el tiempo de descuento, Brasil ganó un córner. Nelinho colocó la pelota para el remate, pero el asistente polaco Alojzy Jargu le pidió moverla hacia el sector que correspondía. El centro terminó entrando y Zico cabeceó para darle el triunfo a Brasil.

El problema fue que el árbitro galés Clive Thomas había silbado apenas antes de que el balón cruzara la línea, por lo cual el gol fue anulado y Brasil se quedó sin victoria.

La decisión generó eco mundial. Más tarde, Thomas sostuvo: “Zico llegó tarde. Quizá solo cuatro décimos de segundo tarde, pero tarde igual”.

En 1978, Alemania Occidental fue sorprendida por Austria en Córdoba. Austria ya estaba eliminada cuando enfrentó al campeón, pero igual armó el batacazo. Karl-Heinz Rummenigge adelantó a Alemania, aunque Berti Vogts terminó habilitando a Austria con un gol en contra. Luego Hans Krankl marcó una ventaja con un voleo espectacular y Bernd Holtzenbein igualó rápido. Alemania necesitaba ganar para clasificar y, con el partido abierto, Austria castigó de contra con Krankl, que clavó el gol que quedó en la historia. Fue el primer triunfo de Austria sobre Alemania Occidental desde 1931, evitó que el equipo alemán llegara al partido por el tercer puesto y sigue siendo uno de los éxitos más celebrados de Austria.

El récord de roja más rápida en la historia del Mundial llegó en 1986: a los 56 segundos, Uruguay castigó con Jose Batista. El francés Joel Quiniou lo sancionó en ese instante. Batista fue a buscar una pelota suelta tras un saque de banda, se lanzó sobre el mediocampista escocés Gordon Strachan, falló en el balón y terminó entrando con fuerza por detrás. Sus compañeros rodearon al árbitro para reclamar que no fue como se interpretó, pero la decisión no cambió.

Uruguay igual se clasificó a la eliminación directa con un 0-0, aunque no frenó una embestida verbal posterior. Ernie Walker, secretario de la asociación escocesa de fútbol, describió a Uruguay como “la escoria del fútbol mundial”.

La final de 1982 también tuvo su cuota de polémica. En el duelo contra Argentina, Pedro Monzón se convirtió en el primer jugador expulsado en una final mundialista tras lanzarse con una entrada fuerte sobre Jürgen Klinsmann. El delantero alemán quedó rodando con gesto de dolor. Con el alargue cerca, el partido se definió desde el punto penal cuando Rudi Voller cayó por una falta de Roberto Sensini. Andreas Brehme convirtió el penal y le dio a Alemania Occidental un tercer Mundial, desatando la revancha frente a Argentina, que terminó con nueve hombres por la expulsión tardía de Gustavo Dezotti.

Estados Unidos, Inglaterra y el “momento que enciende generaciones”

Tim Howard se volvió el héroe de Estados Unidos en su eliminación ante Bélgica en el Mundial de 2014. En la derrota 2-1, el arquero hizo 16 atajadas, la cifra más alta para cualquier guardameta desde que existen registros en Copas del Mundo. La actuación fue tan grande que horas después hasta editaron su perfil en Wikipedia para que figurara como “Secretario de Defensa”. Mientras tanto, el presidente Barack Obama lo llamó personalmente para felicitarlo.

Estados Unidos quedó afuera frente a la superioridad de Romelu Lukaku y Kevin De Bruyne, pero la resistencia de Howard lo convirtió en figura nacional.

Donovan y el gol que cambió el fútbol en USA

Landon Donovan escribió una página histórica con su gol en tiempo de descuento ante Argelia. Estados Unidos entró al último partido de la fase de grupos en 2010 sabiendo que necesitaba ganar para avanzar. Tras 90 minutos de frustración —un gol de Clint Dempsey anulado, oportunidades claras que no entraron y una desesperación creciente— parecía que el sueño se apaga. Pero Howard cambió el guion: contuvo y lanzó la pelota hacia adelante, iniciando la contra que lo transformó todo.

Donovan llevó la jugada, siguió corriendo cuando el centro de Jozy Altidore dejó a Dempsey en posición y, cuando el arquero Rais M’Bolhi falló en el despeje, Donovan llegó para empujar la pelota a la red. Con la famosa frase de Ian Darke —“Go, go, USA!”— el gol se volvió inmediato ícono. El festejo fue descontrolado en la esquina. En casa, se desataron watch parties por todo el país y el momento se volvió de los primeros “virales” del fútbol estadounidense.

Polémicas y gestos: Zidane, Maradona y el costado oscuro del Mundial

El Mundial suele ser fútbol, pero también es tensión. En 2006, Zinédine Zidane mostró su genio y su locura en el mismo plano: fue expulsado en el alargue del 1-1 ante Italia en Berlín, y el partido se definió por penales. Fabio Grosso tomó el rol decisivo y convirtió el disparo ganador. Remató al rincón con frialdad, y después se quebró en emoción con sus compañeros. El lateral, poco conocido, había hecho dos goles que quedaron entre los más importantes de la historia futbolística italiana. Italia fue campeona del mundo por primera vez desde 1982.

Zidane también dejó otra imagen imborrable: caminando cabizbajo junto al trofeo. En la final de 2006 contra Materazzi, en el alargue, el francés giró sin dudar y lo golpeó con la cabeza en el pecho. Materazzi, que había empatado el penal de Zidane en el tiempo regular, afirmó que Zidane le ofreció su camiseta al final y que él respondió que prefería “la de su hermana”. Para Italia, el juego siguió y terminó con la victoria en penales; Francia quedó destruida por esa locura que dejó a su estrella fuera.

Maradona también tuvo sus sombras. En el Mundial de 1986, su “Mano de Dios” contra Inglaterra fue apenas el comienzo. Argentina, con la selección todavía marcada por la guerra de Malvinas cuatro años antes, empujó un gol en el segundo tiempo con una acción que engañó al árbitro Ali Bin Nasser. La definición de Maradona —“un poco con la cabeza y un poco con la mano de Dios”— quedó inmortalizada.

La bronca inglesa fue lógica, aunque el rival terminaría ganando el torneo.

En 1994, Maradona tuvo un tramo inolvidable que incluyó el festejo más descontrolado: tras un gol ante Grecia, corrió hacia una cámara lateral y gritó al lente con una expresión histérica. A la vez, en el postpartido dio positivo por efedrina, lo que lo dejó suspendido el resto del torneo.

En Uruguay, Luis Suárez también se hizo noticia por su costado más oscuro. En el Mundial de 2010, durante el cuarto de final contra Ghana, usó los brazos para despejar un remate en la línea de gol en el alargue. Luego fue expulsado y Uruguay terminó ganando la serie por penales, dejando fuera al último representante africano. Suárez después afirmó: “Hice la atajada del torneo”.

Rachas, récords y goles que se volvieron sinónimo de época

Just Fontaine marcó un hito en 1958: el francés rompió el techo al anotar 13 goles en seis partidos. En el debut, hizo un hat-trick en el 7-3 sobre Paraguay y sumó dos en la derrota 3-2 ante Yugoslavia. Después convirtió contra Escocia, repetió con doblete ante Irlanda del Norte en cuartos y también marcó ante Brasil, aunque Francia cayó 5-2. Cerró el Mundial con cuatro goles en el partido por el tercer puesto ante Alemania Occidental, asegurando el récord de la Bota de Oro.

En 2014, James Rodríguez se instaló como figura mundial. Antes del torneo casi no se conocía su nombre, pero en el transcurso de cuatro semanas se ganó el premio: convirtió el Gol del Torneo, ganó la Bota de Oro y se transformó en uno de los futbolistas más buscados del planeta. En el cruce de octavos ante Uruguay, controló con el pecho, giró y remató de volea al arco, entrando por arriba del travesaño. El gol fue de tal nivel que incluso recibió aplausos de la tribuna rival.

En Brasil, James anotó seis en cinco partidos; Colombia avanzó hasta cuartos, donde cayó ante los anfitriones. Pocos días después, Real Madrid lo compró por 63 millones de libras.

En 2018, Kylian Mbappé encendió el Mundial y Francia volvió a festejar. Con apenas 19 años, se mostró como la próxima gran estrella: marcó ante Perú en fase de grupos, anotó dos y además convirtió un penal para eliminar a Argentina en octavos. En la final ante Croacia, participó con el cuarto tanto en el 4-2 y se convirtió en el segundo más joven en convertir en una final mundialista, solo detrás de Pelé.

La generación de España en 2010

España 2010 fue de esas ediciones que escriben historia: una camada excepcional conquistó su primer Mundial masculino y hasta ese momento el único. El gol decisivo llegó con Andrés Iniesta en el tiempo suplementario de la final ante Holanda. El mediocampista azulgrana recibió un pase de Cesc Fábregas y definió con una volea que pasó por encima de Maarten Stekelenburg, desatando la fiesta en Sudáfrica.

El partido ya venía con expulsión: John Heitinga vio la segunda amarilla. Holanda no pudo empatar en los minutos finales.

Momentos extremos: guerras, política y el fútbol como espejo

El Mundial de 1998 tuvo un peso político enorme en el cruce entre Estados Unidos e Irán. No se habían enfrentado desde la Revolución Islámica de 1979 y las relaciones diplomáticas eran tensas. Sin embargo, días antes del partido, los iraníes entregaron a sus rivales flores blancas como gesto de buena voluntad. Igual, Irán ganó 2-1 con goles de Hamid Estili y Mehdi Mahdavikia, provocando celebraciones alocadas en el Medio Oriente. Ambos terminaron eliminados en fase de grupos, pero el partido quedó como uno de los eventos deportivos más cargados políticamente de la era moderna.

En 2014, Tim Krul tuvo su propia jugada de ajedrez. El técnico neerlandés Louis van Gaal planeó todo: Krul entró en el último minuto del alargue ante Costa Rica para prepararse específicamente para una definición por penales. A segundos del cierre, el arquero suplente se metió en el partido con un riesgo enorme. Ahí detuvo penales de Bryan Ruiz y Michael Umana, clasificando a Holanda. El gesto abrió un debate global sobre la psicología de los penales y si los arqueros de repuesto pueden prepararse con una lógica tan específica.

El Mundial también tiene mitos, historias raras y anécdotas memorables

Hay momentos surrealistas que se quedaron para siempre. En la ceremonia inicial del Mundial de 1994, Oprah Winfrey cayó desde una plataforma e impactó su tobillo tras presentar a la cantante Diana Ross. Ross, por su parte, se sumó a una instancia en formato de penal escenificado, pero erró el remate por completo. El gol se “partió” en el aire como si hubiera explotado, sumando un toque cómico a la noche inaugural.

En 1966, el trofeo Jules Rimet fue exhibido en Westminster y, en el segundo día de muestra, fue robado. La policía recibió una nota de rescate pidiendo 15.000 libras. Días más tarde, Dave Corbett caminaba con su perro Pickles cuando el animal olfateó el trofeo debajo de un árbol. Corbett contó que vio un paquete muy bien atado con cuerda y envuelto en un diario; al abrirlo encontró el escudo y las palabras “Brazil, West Germany and Uruguay”. Hasta hubo premio al perro y Pickles llegó a aparecer en una película de Eric Sykes.

En 1982, Paolo Rossi también se transformó en mito. No estaba destinado a estar en el plantel: había recibido una sanción de dos años por arreglos de partidos, y Enzo Bearzot fue cuestionado por incluirlo. Todo cambió cuando Italia enfrentó a Brasil: el equipo brasileño venía eléctrico y ya había vencido a Argentina en el inicio del segundo grupo. Para avanzar, a Brasil le alcanzaba un empate frente a Italia. Pero Rossi apareció.

El entonces delantero de Juventus abrió el marcador a los cinco minutos con un cabezazo preciso. Luego Socrates empató, aunque Rossi volvió a romper: aprovechó un error en defensa, anotó su segundo y dejó a Brasil fuera. Falcao igualó otra vez, pero Rossi no se rindió. Con Brasil atacando, cerró una contra con precisión quirúrgica. Italia avanzó, Brasil se despidió y Rossi “renació” en escena internacional, para después terminar coronándose con la Bota de Oro del torneo.

El Mundial tiene goles, pero también “golpes” en el relato. En 2010, la final entre España y Holanda fue sucia de manera inesperada: Howard Webb mostró 14 amarillas, el récord para una final mundialista. Aun así, el árbitro solo le sacó tarjeta a Nigel de Jong por la jugada polémica ante Xabi Alonso en el minuto 28. Después, justo cuando el español cabeceaba, de Jong impactó con el pie directo al pecho de Alonso. Hubo indignación de La Roja, y aunque Holanda no se quedó con diez demasiado temprano, lo resolvió igual en el alargue con el gol de Iniesta.

Un resumen de escenas que definen a la Copa

  • Pelé sufrió lesiones en 1966, volvió para el último grupo ante Portugal y aun así Brasil cayó 3-1; el delantero prometió no jugar más, aunque después cambió.
  • Argentina armó una secuencia de 24 pases en 2006 y Cambiasso definió la jugada para un 6-0 inolvidable.
  • Maradona dejó una actuación de época en semifinales: el 10 contra Bélgica consolidó la idea de grandeza individual.
  • Bélgica se despidió en 2022 tras empatar 0-0 con Croacia y Lukaku falló chances clave.
  • Rivaldo se ganó una multa por actuación en 2002 ante Turquía, pero defendió que la intención era lo importante.
  • Alemania volvió a quedar eliminada en fase de grupos en 2022; España y Japón definieron el 2-1 con polémica por una posible salida.
  • El Mundial de 2010 incluyó un momento histórico para un arquero: Tim Krul cambió el destino de Holanda en penales.
  • En 2006, Zidane pasó de la genialidad al escándalo en la final con Materazzi y el partido se definió por penales.

Esta lista de instantes —en muchos casos, extremos— muestra por qué la Copa del Mundo se vive como un universo propio: no solo por el fútbol, sino por las historias que nacen alrededor de cada balón, cada decisión arbitral y cada emoción que termina convirtiéndose en leyenda.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.