La derrota 2-0 de Real Madrid ante FC Barcelona el domingo dejó una confirmación dura: el equipo no logrará cerrar una campaña con un gran trofeo por segundo año consecutivo, algo que no sucedía desde la salida de Toni Kroos. En ese marco, el propio ex mediocampista habló con crudeza sobre un ciclo que se fue cargando de conflictos internos, filtraciones y hasta un episodio violento en el vestuario que terminó transformándose en el símbolo más claro del mal momento institucional.
El 2-0 ante Barça y el golpe anímico: “dos derrotas son inaceptables”
El traspié frente al conjunto catalán no es un dato más en el balance: para Kroos, fue el desenlace de una temporada que ya venía marcada por un clima negativo “de larga data”, tanto puertas adentro como fuera del club, “en todos los niveles”. En su podcast “Einfach mal Luppen”, junto a su hermano Felix, el alemán sostuvo que asimilar dos derrotas resulta “realmente difícil”, y remarcó que para Real “no es aceptable” que se repitan, porque esa es la identidad que, según él, el club proyecta y que “todos conocen”.
En lo deportivo, el partido se definió temprano. Marcus Rashford abrió el marcador con un gol a los 9 minutos y Ferran Torres estiró la ventaja a los 18, dejando el 2-0 cuando aún recién comenzaba el desarrollo. Kroos explicó que, con ese arranque, se esfumó incluso el último vestigio de esperanza: “Rara vez anoté tan pocas cosas”, dijo, y agregó que sintió “muy poca esperanza” y que, con franqueza, le dio alivio que el encuentro terminara. Luego, el segundo tiempo fue “bastante parejo”, pero el trámite ya se había apagado.
También puso el foco en la lectura del rival: “Quizás estaban motivados. No digo que no. Pero no alcanza—en muchos aspectos”. Aun así, reconoció que el Real Madrid ofreció “una actuación correcta” y que evitó “que lo arrollen”. Su cierre fue tajante en cuanto a lo que buscó Barça con el marcador a favor: la escuadra azulgrana se acomodó al 2-0, y hacia el minuto 60, según Kroos, “todos habrían aceptado que el árbitro finalice el partido”.
La temporada, el trasfondo y el vestuario: filtraciones, peleas y multas
Más allá del resultado, el ex volante explicó que la temporada estuvo atravesada por conflictos internos que “persiguieron” al club durante todo el año. En ese contexto, mencionó que asuntos del día a día del plantel terminan filtrándose de manera constante a los medios, y que las discusiones puertas adentro escalaron hasta un incidente de gran gravedad: un choque en el vestuario entre Aurélien Tchouaméni y Fede Valverde.
Ese episodio, además de marcar un punto bajo, dejó consecuencias concretas. Valverde terminó con una lesión en la cabeza y ambos futbolistas quedaron expuestos a multas elevadas. Kroos lo vinculó directamente con el momento más bajo de un año que venía complicado, como si el partido ante Barça fuera apenas el capítulo final de un problema más profundo: el desgaste interno.
En términos de funcionamiento, el diagnóstico de Kroos encaja con lo que él percibió como una atmósfera negativa acumulada: no se trató solo de resultados, sino de un contexto que, a su entender, terminó afectando al club “en cada nivel”, adentro y afuera.
Cambios en el banco y el “rumor” Kroos: Mourinho como candidato, Arbeloa en la mira
Con el telón de la campaña todavía abierto, la noticia se conecta con el futuro inmediato. En medio de un año movido, comenzaron a circular reportes que anticipan un nuevo cambio de entrenador. En ese escenario, Álvaro Arbeloa—que, según la información mencionada, viene atravesando dificultades para ganarse al plantel y para manejar un plantel cargado de figuras—sería el nombre que podría dejar su lugar, aun comparándose en el proceso con la situación previa de Xabi Alonso.
En esa línea, José Mourinho aparece como el principal candidato para reemplazarlo. Además, se indica que el presidente Florentino Pérez tendría la intención de respaldar al entrenador portugués para un nuevo ciclo, lo que ubicaría la decisión en una dirección clara si los reportes se confirman.
Por otro lado, también se mencionó la posibilidad de un retorno de Toni Kroos a la institución en un rol que se asemejaría al que tuvo Zinedine Zidane: primero como embajador del club y luego dando el salto a entrenador. Ese paralelismo sirve para enmarcar la idea de que Kroos no volvería necesariamente como futbolista, sino con una función de peso dentro de la estructura, siguiendo un camino que el propio club ya recorrió con otra figura.
