El “Special One” volvió a exhibir su mejor versión en la noche más caliente de Lisboa: José Mourinho estuvo en modo clásico cuando Benfica se quedó con un triunfo agónico ante su rival de toda la vida, en un partido que se definió sobre el final. Con el silbato final de Joao Pinheiro confirmando el 2-1 para las Águilas, la atención se volcó hacia el banco, donde el DT se aprestaba a dejar otra escena para las cámaras.
En un gesto que ya empezó a circular por el mundo, Mourinho señaló con fuerza las iniciales que figuran en su indumentaria de entrenamiento y luego se tocó la cabeza. El mensaje fue directo para hinchas y prensa: el arquitecto táctico del resultado, con plena confianza, era él mismo. La celebración llegaba, además, en un contexto especial, tras un intenso derbi de Lisboa que había dejado huella.
El encuentro fue un verdadero sube y baja emocional hasta el último suspiro. Benfica golpeó primero: Andreas Schjelderup abrió el marcador para los visitantes. Pero la historia no terminó ahí. Rafa Silva apareció como el salvador definitivo y estampó el gol del triunfo en el minuto 93, un tanto que terminó por apagar la fiesta local y desatar la euforia en el equipo de Mourinho.
La reacción del entrenador dejó claro lo importante que era el resultado. Benfica sostuvo su racha invicta en la Liga Portugal durante toda la temporada y, con este triunfo, superó a Sporting en la tabla, trepando al segundo lugar. Al finalizar, Mourinho se mostró muy satisfecho con la capacidad del plantel para resistir y rematar el partido en el momento justo. “Obviamente estoy feliz. Creo que fue un juego fantástico. Para que los partidos sean fantásticos tienen que darse tres equipos grandes. Tal vez me equivoqué en uno o dos detalles, pero creo que el arbitraje fue de primer nivel. Benfica jugó un partido fantástico y Sporting se comportó como Sporting, con su estilo habitual. Un estadio hermoso: desde el banco comentaba todo lo que trajeron los hinchas del Sporting, y nuestros aficionados del Benfica también estuvieron a la altura. Pienso que fue un partido extraordinario, sin tarjetas rojas y con dos equipos que querían ganar. Si el empate hubiera sido un buen resultado para cualquiera de los dos, el partido se habría planteado de manera distinta desde lo táctico”, expresó.
Luego agregó, en la misma línea: “Estamos contentos por haber ganado; podríamos hablar de estar descontentos si Sporting hubiera ganado. Hicimos un partido extraordinario, seguimos adelante”.
En la conferencia también bajó un cambio con respecto a las chances de alcanzar a los líderes, Porto, que todavía conservan una ventaja de siete puntos y podrían volver a estirar la diferencia si este domingo le ganan a Tondela por la noche. “Seguimos dependiendo de lo que pase con los resultados de otros. Mi frustración con Casa Pia fue porque perdimos la situación de depender de nosotros mismos. Yo quería venir hoy, jugar para ganar y quedar segundo. Vinimos con la intención de ganar, ganamos, pero seguimos dependiendo de los resultados de Sporting, sin dejar de lado a FC Porto, que tiene una ventaja significativa”, sostuvo.
Benfica quedó a solo un punto de Sporting, aunque con un partido más disputado, y la pelea por la segunda plaza quedó abierta hasta el final. Los dirigidos por Mourinho cerrarán la temporada con compromisos ante Moreirense, Famalicao, Braga y Estoril Praia, con el objetivo de sostener el impulso tras un triunfo que se cocinó a puro nervio y terminó celebrándose en el último tramo.
