Vincent Kompany, pese a cerrar la noche con una sensación de alivio por la remontada de FC Bayern en París, no pudo evitar que algunos momentos puntuales del arbitraje le generaran bronca. En más de una oportunidad durante el desarrollo del partido, el DT dejó en claro su desacuerdo con dos decisiones que, a su entender, terminaron costándole caro a su equipo.

La jugada del 2-1 de PSG y la explicación de Kompany

En el minuto 33, Joao Neves aprovechó un centro de esquina y cabeceó para poner a PSG arriba por 2-1. La jugada venía con contexto: antes de ese envío, Desire Doue armó una acción llena de amagues y remató con peligro, un tiro que se fue apenas cerca del arco de Múnich. Cuando apareció el gol, en primera instancia el árbitro suizo Sandro Schärer interpretó que Jonathan Tah había desviado la pelota. Sin embargo, las repeticiones mostraron otra cosa.

Luego, Kompany reconoció que el análisis en cancha es complejo. Remarcó que la trayectoria del balón —por su rareza y por cómo se comportó en el aire— vuelve difícil tomar decisiones en vivo, y todavía más complicado identificarlo incluso al revisar en cámara lenta. En esa misma línea, señaló un problema posterior defensivo: Jamal Musiala no pudo seguir a Joao Neves, quien cabeceó la segunda pelota de la serie de córners y dejó a París 2-1, poniendo en evidencia una fragilidad que Bayern viene mostrando en este tipo de situaciones.

El penal antes del descanso: el cruce de Dembélé y Davies

Con el partido vibrando y con el 4-5 que Bayern consiguió en Múnich manteniendo abiertas sus chances finales, la frustración de Kompany pareció desbordarse en otro episodio cercano al cierre del primer tiempo. Ousmane Dembélé metió un centro que golpeó el brazo de Alphonso Davies, que había quedado con los brazos por delante en una posición algo extendida. El lateral canadiense, además, venía con una referencia previa: en momentos anteriores se lo había visto con las manos tomadas detrás de la espalda.

Tras un reclamo intenso por parte de los futbolistas de PSG, el VAR entró en escena y Schärer fue enviado al monitor. A partir de esa revisión, el árbitro sancionó penal, algo que generó el disgusto de Kompany y también de Christoph Kramer, ex internacional. En la ejecución, Dembélé decidió hacerse cargo del remate desde los doce pasos y lo transformó, para que su equipo se fuera al descanso arriba 3-2.

Qué dijo Kompany y la mirada desde el reglamento

El DT belga se mostró contundente con su postura. “El penal no es penal, en mi opinión. La pelota va del cuerpo a la mano”, expresó Kompany en diálogo con CBS Sports. Argumentó que el centro de Dembélé primero impactó en la cadera del canadiense y recién después se desvió hacia el brazo de Davies. Y cerró su idea con una lectura basada en las imágenes: “Por lo que vi en el material, el balón pega primero en el cuerpo y luego en el brazo; si eso es así, no debería ser penal”.

Sin embargo, el caso no se trató únicamente de esa secuencia. En términos estrictamente reglamentarios, la decisión de Schärer fue considerada correcta. En esa línea, el especialista arbitral Lutz Wagner, en Prime Video, subrayó que el contacto con la cadera “no tuvo influencia determinante” en la resolución. Para Wagner, la clave estuvo en la extensión del brazo: “El brazo izquierdo se abre y agranda el área defensiva. Desde mi punto de vista, es claramente un mano sancionable porque se amplía la superficie corporal. Con estas imágenes, es una decisión acertada”.

Ese criterio coincide con lo que establecen las reglas: cuando otra parte del cuerpo desvía la trayectoria, esa desviación debe modificar de manera relevante la dirección del balón. En este caso, según ese análisis, no ocurrió tal cambio: el centro de Dembélé habría impactado en el brazo extendido de Davies de todas formas.

Tras mirar la jugada en el monitor del VAR, Schärer concluyó que Davies había abierto el brazo “de manera antinatural” y que ese detalle resultaba decisivo. La lógica es clara: aun si la pelota cambia de rumbo por una deflexión, si el jugador realiza un movimiento antinatural con el brazo para bloquear un remate o un pase, entra en la categoría de mano sancionable.

En el mismo sentido, se resaltó la regla que aplica cuando el balón rebota: “Si la pelota rebota en la cabeza, el pie o cualquier otra parte del cuerpo de un jugador, y luego toca el brazo o la mano del mismo futbolista o de un compañero cercano, se sanciona como mano si ese jugador ya había abierto el brazo de forma antinatural antes (por ejemplo, para bloquear un remate a puerta)”.

Referee Schärer y Wagner coincidieron en esa lectura: la acción de Davies encajaba en el supuesto de mano sancionable, por lo que el penal quedó sostenido según el reglamento.

La contra: Gräfe puso en duda la “antinaturalidad”

No todos pensaron igual. Manuel Gräfe, ex árbitro y actual responsable del organismo arbitral alemán, marcó su desacuerdo con la idea de “antinaturalidad” en la posición del brazo de Davies.

En su análisis en X, Gräfe sostuvo que el brazo no se había abierto de forma artificial antes del centro: “El brazo se movió apenas con el paso, incluso antes de que se ejecutara el envío, pero seguía estando en una posición bastante natural. Cuando el centro llegó, su brazo estaba en una postura igualmente natural, relativamente cerca del cuerpo y, crucialmente, la pelota había rebotado previamente en la cadera. Entonces, el único argumento para el penal es el movimiento previo del brazo hacia afuera, pero ese movimiento ocurrió incluso antes de que el centro se golpeara”.

El golpe anímico y la respuesta de PSG

Con todo, la bronca de Kompany por las dos decisiones probablemente se fue diluyendo con el correr del partido. PSG llegó a dominar por momentos y llegó a colocarse 5-2 de forma transitoria, pero Bayern no se resignó: mostró carácter para sostener la eliminatoria y achicar la distancia. En el tramo final, el equipo descontó con goles de Dayot Upamecano y Luis Diaz.

El mensaje de Kompany a la gente de Bayern antes de la vuelta

El desenlace dejó a Bayern con un panorama más manejable de cara al partido de vuelta, aunque en un momento pareció que la tarea era más cuesta arriba de lo que finalmente terminó siendo. Kompany entendió rápidamente qué iba a resultar determinante el próximo miércoles y, tras el pitazo final, le hizo una petición puntual a los hinchas del FC Bayern.

El entrenador les pidió que acompañen con la misma intensidad que en la eliminatoria ante Madrid. “Necesitamos a nuestros aficionados y su apoyo con la misma pasión que contra Madrid”, dijo el belga. Y además pidió un gesto de solidaridad: “En casa, mi único pedido es este: si alguien compró una entrada pero no se siente bien el día del partido, que se quede en su casa y le dé el ticket a la gente más apta, la que pueda llevar esa energía desde el Allianz Arena. Las 75.000 personas del Allianz Arena son importantes para nosotros”.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.