Arsenal puso fin a una espera de 22 años para gritar campeón de la Premier League el martes por la noche, pero el principal responsable de ese éxito no estuvo presente en Londres Colney. Mientras los futbolistas celebraban la caída de puntos de Manchester City ante Bournemouth, Mikel Arteta ya había tomado la decisión de irse a su casa y desconectarse del clima de máxima tensión.
“Es de las mejores sensaciones que tuve en mi vida”, afirmó el DT. “Se suponía que iba a estar acá, en el centro de entrenamiento, viendo el partido con los chicos y el cuerpo técnico, que era lo que querían, pero no pude. Aproximadamente veinte minutos antes tuve que salir. No pude aportar la energía que me hubiera gustado, y al final era el momento de que ellos lo vivieran juntos, que fueran ellos mismos”.
En lugar de quedarse pegado a una pantalla, el entrenador vasco priorizó su vida familiar durante el tramo final del cotejo de City. Arteta sostuvo que buscó que el plantel tuviera su propio espacio para festejar el cierre de muchos años de trabajo, y esa elección terminó derivando en un anuncio del título bien particular, vivido de forma íntima.
El festejo en casa de Arteta
- Se fue del predio cerca de veinte minutos antes del partido.
- No miró el encuentro, sino que escuchó lo que ocurría en el exterior.
- Hizo un asado en el jardín con su familia.
- Su hijo mayor abrió la puerta y le gritó: “We are Champions, daddy!”.
“Me fui a casa, salí al jardín, hice un asado y no vi nada. Yo solo escuchaba ruidos en la sala y de repente pasó la magia. Mi hijo mayor abrió la puerta del jardín, empezó a correr hacia mí, me abrazó y me dijo: ‘Somos campeones, papá’. Fue hermoso”, contó Arteta.
El logro marca un punto de inflexión histórico para los Gunners, que no conocían la cima del fútbol inglés desde el ciclo de Arsène Wenger y aquella camada de “Invencibles” en 2004. Después de tres temporadas seguidas terminando como escoltas, el equipo de Arteta finalmente cruzó la línea para devolver a Arsenal a la parte más alta del campeonato.
“Fue el momento del equipo”, remarcó. “Tenían que ser ellos mismos. Si yo estaba ahí, no creo que hubiera sido igual. Creo que lo disfrutaron. Tuvimos nuestro momento juntos unas horas después. El celular cambia cuando salís segundo y cuando ganás: así es el deporte. También es una gran lección en la vida, porque las diferencias son tan pequeñas que puede ir para cualquier lado”.
Con la Premier League ya en el bolsillo, la temporada de Arsenal todavía no se detiene: el objetivo es conseguir el doblete histórico. Los campeones cierran su participación local este fin de semana ante Crystal Palace, y luego enfocarán toda la atención en una gran final de Champions League frente a Paris Saint-Germain.
Arteta también se mostró conmovido por la dimensión del título y por la respuesta de la hinchada en todo el mundo. “Cuando lo lográs, te das cuenta de lo inmenso que es y de lo grande que significa para tantas personas. Todo lo que vi de nuestros seguidores en distintos países fue muy bueno”, agregó, mientras el club encara sus dos últimos compromisos de una campaña realmente destacada.
