Cerca de una hora antes de la semifinal de Champions League entre Paris Saint-Germain y FC Bayern, en el Parque de los Príncipes apareció un detalle que fue como un “eco” de Pep Guardiola: apenas se conocieron las alineaciones, Konrad Laimer no formó parte del once del equipo bávaro y, en su lugar, entró Alphonso Davies. Confirmación del cambio: Koan Konny, pero con Davies en el once.
El giro de Kompany y el recuerdo de Guardiola
Vincent Kompany, sin que mediara una razón evidente, decidió tocar la línea defensiva que venía respondiendo de gran manera en varios compromisos de primer nivel durante la temporada. El ajuste, además, llegó en el partido más grande de todos. La determinación del DT inevitablemente trajo a la memoria la forma de pensar de su mentor, Pep Guardiola, quien es conocido por sostener que en las noches grandes hace falta mayor osadía táctica.
En sus tres años en Bayern, Guardiola muchas veces terminó “pensando demasiado” los partidos; incluso hay quienes lo describen como que en ocasiones sobregestionaba los encuentros.
En la semifinal de Champions League de 2014, en la vuelta ante Real Madrid, el entrenador impuso un 4-2-3-1 de altísimo riesgo, con Bastian Schweinsteiger y Toni Kroos ocupando el doble “seis”, pese a las dudas que tenían los protagonistas clave. El plan no alcanzó: Bayern no logró revertir el 1-0 de la ida, y en el partido de vuelta lo castigaron con contraataques hasta caer 4-0.
Dos años después, ya en la primera semifinal contra Atlético Madrid, Guardiola volvió a sorprender al dejar afuera a Thomas Müller y Franck Ribéry, y apostó por Juan Bernat, un jugador muy apreciado por Uli Hoeneß. Bayern perdió 0-1 y, otra vez, quedó eliminado.
Davies por Laimer: el motivo del cambio
Con Kompany y Davies, entonces, en vez de Laimer, aparece la pregunta: ¿por qué mover una pieza que venía rindiendo? Después de todo, tanto Laimer como Josip Stanisic —sus perfiles afines— están entre las figuras silenciosas de una campaña muy sólida. Ambos se destacan por su intensidad al momento de recuperar, pero sobre todo por su aporte como motores ofensivos. Laimer ya acumuló 15 puntos en la temporada, mientras que Stanisic llegó a 10.
En las semanas recientes, la discusión principal pasaba por quién jugaría por el lado izquierdo y quién por el derecho. “Lo charlamos por lo menos una vez por semana en el cuarto de entrenadores”, contó Kompany. “Ninguno de nosotros sabe si Konrad o Stani están mejor a la izquierda o a la derecha. Si me preguntás cuál de los dos juega mejor por la izquierda y cuál por la derecha, casi es imposible de responder. Para nosotros, eso es un lujo”.
Sin embargo, ante PSG Kompany dejó de lado ese “lujo” y eligió a Davies. El ex lateral izquierdo titular de la plantilla venía postergado por meses a causa de una lesión de ligamento cruzado. Tras su regreso en diciembre, sufrió algunos contratiempos físicos. Incluso hubo momentos en que se habló de una posible transferencia en el verano. En el tramo más reciente, Davies había mostrado un impacto positivo saliendo desde el banco y, además, había arrancado dos partidos consecutivos de Bundesliga. Muchos entendieron su inclusión como una forma de descansar a Laimer y a Stanisic, pero ese no era el objetivo real.
Al meter a Davies, Kompany priorizó la velocidad por encima de la estructura fija: buscó responderle al ritmo del rival en lugar de aferrarse rígidamente al plan previsto. El movimiento, claro, también lo ponía en el centro de las críticas si salía mal. En caso de que la apuesta no funcionara, el DT se exponía al veredicto más duro del fútbol: “mal manejo”, como le ocurrió alguna vez a Guardiola.
El desarrollo del partido: el penal y la tarea defensiva
Antes del descanso, Davies terminó concediendo un penal que, finalmente, quedó validado por una mano discutible. Ousmane Dembélé lo transformó para poner a Paris 3-2 arriba. Más allá de esa acción, el lateral cumplió una labor sólida, y rápidamente se fue diluyendo esa sensación de “Guardiola” en el Parque de los Príncipes. Aunque el cambio no resultó decisivo por sí solo, a Kompany no se lo puede acusar de haber sido superado en el planteo.
Davies se mostró fino y, además, controló mejor el sector izquierdo contra Desire Doué que el eslabón más flojo del Bayern, Stanisic, a la hora de frenar el trabajo de Khvicha Kvaratskhelia por la derecha, que terminó marcando dos goles. El canadiense también encendió una salida rápida desde su propio campo, encaminó una jugada decisiva y terminó habilitando el movimiento que le dio al Bayern el primer penal del partido.
Cambio de mitad de partido y números
Aun así, cerca del entretiempo, Aaron Danks —que estaba en el banco haciendo el rol de Kompany por su suspensión— reemplazó al DT en la conducción del área técnica. Laimer ingresó, pero no llegó a encontrar su mejor ritmo. En la previa del 2-4, dejó el costado abierto, lo que terminó pasando factura. Participó de acciones ofensivas, sí, pero al momento de completar pases solo alcanzó un 74% de efectividad; el 75% de Stanisic estuvo apenas por encima.
Davies, en contrapartida, cerró con un 96% de precisión en pases, el valor más alto dentro del once inicial del Bayern.
La revancha en Múnich
Con la vuelta en Múnich el próximo miércoles, los puestos para los laterales vuelven a quedar en disputa. Kompany podría dejar a Stanisic en el banco —por lo que le tocó sufrir en París— y reubicar a Laimer como lateral por la derecha, rol que puede desempeñar con la misma eficacia tanto en un lado como en el otro del campo.
