La racha de Gyokeres con la camiseta de Arsenal volvió a poner el foco sobre el debate que atraviesa a los Gunners: si el sueco llegó para resolver el problema de gol o si todavía queda camino para transformarse en la referencia que Mikel Arteta necesita en los partidos grandes. Con el equipo inmerso en la recta final de la temporada, su rendimiento reciente en el 1-0/2-0 (por el desarrollo general que instala la nota) ante Fulham y el contexto de los próximos compromisos contra Atlético de Madrid y el tramo decisivo en Premier League abren una discusión que ya no es solo táctica, sino también de mercado.
Datos clave
- El sueco Gyokeres quedó como apenas el segundo futbolista de Arsenal en este siglo en alcanzar 20+ goles en todas las competencias durante su temporada de debut en el club.
- Arsenal todavía tiene por delante tres fechas de Premier League y podría sumar dos juegos más de Champions League, con margen para que el atacante supere el registro de 25 de Alexis Sánchez (campaña 2014-15).
- En su primera etapa de adaptación en Inglaterra, Gyokeres convirtió cinco tantos en sus primeros 21 partidos de Premier League, con dos de ellos desde el punto penal.
- El ex Liverpool Jamie Carragher sostuvo que en los partidos grandes el delantero “se ve corto”, remarcando que solo anotó un gol ante un equipo del top nueve en la Premier (la derrota de abril ante Bournemouth).
- Chris Sutton y Paul Merson coincidieron en que el problema no fue únicamente la finalización, sino la falta de servicio: se le discutió a Arsenal por no aprovechar tanto los costados como para asistir mejor al centrodelantero.
El debate en Arsenal: de la dificultad inicial al pico de rendimiento
Tras su irrupción, Gyokeres fue vendido como la pieza que le faltaba al ataque de Arsenal. La expectativa era alta: Arteta necesitaba un goleador que acompañara a un plantel que venía quedándose sin ese “último paso” en la construcción de jugadas ofensivas, especialmente en un escenario donde el equipo llegaba como escolta permanente en la lucha por Premier League.
Sin embargo, su primera mitad de temporada no fue la que nadie esperaba. En Portugal, durante sus dos campañas en Sporting CP, había marcado una diferencia enorme: 68 goles en 66 partidos de liga, más que cualquier otro jugador de las principales ligas europeas (Top 10). Ese nivel hacía pensar que su eficacia se sostendría, pero en Inglaterra el ajuste tardó en llegar y el impacto fue inmediato en las críticas.
Por qué se lo cuestionó: ritmo, participación y el “servicio”
Arteta explicó al principio que el bajón se explicaba por una pretemporada más corta de lo habitual, consecuencia de un traspaso que se extendió y le recortó tiempo de preparación. No obstante, el análisis de lo que se veía en la cancha fue más allá del tema físico: en varias ocasiones, el sueco se mostró lento y pesado para girar y encarar, y además su juego de sostén no terminaba de encajar, lo que redundaba en dificultades para que el equipo pudiera asociarse alrededor de él.
Aunque es cierto que un delantero no se mide solo por cuántas veces toca la pelota —con Erling Haaland como ejemplo de un atacante que influye aun sin ser protagonista constante del balón—, el problema de Gyokeres en esa etapa era que su falta de participación no se compensaba con contribuciones decisivas dentro del área. Apenas convirtió cinco veces en sus primeras 21 apariciones en Premier League; dos de esos tantos llegaron desde el penal. En ese marco, no sorprendió que Jamie Carragher, en el programa de Sky Sports, pusiera en duda su condición de “delantero elite”.
Carragher remarcó que, en los partidos más grandes, el sueco “se ve un poco corto”. Y el dato que reforzaba esa idea era el bajo impacto contra rivales de jerarquía: en abril, en la derrota de Bournemouth, anotó el único gol ante un equipo que integraba el top nueve de la tabla al momento de ese tramo. Aun así, el ex defensor también dejó claro que el problema no era que Gyokeres tuviera infinidad de oportunidades y las desaprovechara, sino que directamente le llegaban pocas: “La gente insiste con que el problema es la definición en Arsenal, pero no es eso: es la creación. No generan lo suficiente”.
La discusión se fue consolidando con el correr de las fechas. El equipo mostró dificultades recurrentes para fabricar chances desde el juego abierto, y Chris Sutton —ex Blackburn Rovers y Chelsea— sostuvo que Arsenal tampoco se ayudó al no brindarle el tipo de servicio que mejor aprovecha un centrodelantero de sus características.
Sutton fue contundente: se trata de un delantero grande y físico, pero cuando el balón está en amplitud, el equipo suele descuidar los centros. “No lo entiendo”, dijo en BBC Radio 5 Live, y se preguntó por qué no intentan jugar con sus fortalezas. Además, agregó que no era el jugador más “listo” técnicamente, pero sí un trabajador y un corredor de canal, por lo que necesita oportunidades: “No es un Arsenal que te marque goles todo el tiempo”.
En la misma línea, Sutton indicó que si el objetivo es convertir, hace falta llegar a situaciones de gol. Y remarcó que, si el balón entra a zonas de cruce con condiciones, no es tan útil que la gente no se anime a buscar el pase final: “Un gol desde centros también está permitido”.
La lectura de Paul Merson también fue la de una falta de confianza interna. En febrero, en el podcast Stick to Football, el referente de Arsenal aseguró que no se lo pasaban: “No confían en él: nunca le dan”. Pero con el tiempo cambió el tono, porque quedó impresionado por el nivel integral del sueco en el triunfo del sábado ante Fulham.
Merson comparó su impacto con el de Haaland: “Me recordó a Haaland. Le doy mucha crítica, pero esto fue lo mejor que lo vi jugar”.
El partido que cambió la percepción: dos goles, participación total y clima de confianza
Ese encuentro ante Fulham terminó siendo, hasta acá, la actuación más completa de Gyokeres con la camiseta de Arsenal. De hecho, fue la primera vez desde que llegó al norte de Londres en que participa directamente en tres goles dentro del mismo partido. Sus dos tantos lo catapultaron en la carrera por el Golden Boot de la Premier League: quedó cuarto con 14 goles, detrás únicamente de Haaland, Igor Thiago (Brentford) y Antoine Semenyo (Manchester City).
El gol inicial tuvo un componente de “tap-in”, aunque llegó gracias a una maniobra de Bukayo Saka por el sector. Exactamente ese tipo de definición fue la que Arsenal buscaba al incorporar al sueco. El segundo fue todavía más relevante: un cabezazo muy convincente. El centro de Leandro Trossard no solo venía con altura, sino que además lo ubicó con un punto delicado: estaba apenas detrás del tiempo de Gyokeres, y aun así el delantero llegó y definió con autoridad.
La asistencia, además, parece haber sido lo que más terminó de gustarle a Arteta. El ex Coventry City se mandó una gran carrera por detrás para enganchar el balón largo de Eberechi Eze y, a partir de ahí, habilitó a Saka con un pase de revés para que el equipo marcara. De esta manera, el impacto del atacante no fue solo el gol, sino también la conexión que habilita a los demás.
Arteta, desde su mirada, destacó la actuación: “Tuvo un gran partido. En Madrid, especialmente en el primer tiempo, ya había estado muy bien, y hoy que sumó minutos también se vio su contribución con los goles. En cada acción de ataque estuvo metido: marcó dos muy buenos. En lo posicional, en el timing, también. Son cosas que venimos trabajando”. Y añadió que ese rendimiento le da energía al jugador y confianza al equipo.
Atlético a la vista: ¿titular o reserva según el estado físico de Havertz?
Este repunte llega en el momento justo para Arsenal y, al mismo tiempo, para Gyokeres. El equipo venía de un tramo irregular —un descenso fuerte de forma— y el sueco ayudó a reacomodar el rumbo para volver a meterse en la pelea por ganar tanto Premier League como Champions League. Por eso, todo indicaría que partiría como titular contra Atlético el martes. No obstante, existe un consenso que lo deja cerca del banco si Kai Havertz está en condiciones de jugar.
La señal fue clara en el último gran compromiso: Arteta eligió a Havertz como delantero en el duelo de finales de mes ante el Manchester City en el Etihad, un partido clave contra un rival directo por el título. La idea es que el alemán aporta más que el sueco en términos de presión y juego de enlace.
Pero el escenario de fondo vuelve a ser el mismo: Havertz no puede asegurarse por completo en cuanto a disponibilidad física, como tampoco ocurre con Gabriel Jesus, que estaría encaminado para salir del Emirates.
El mercado se prende: la posible sucesión de Gyokeres
Con este contexto, Arsenal estaría casi obligado a buscar un delantero en el verano. La duda principal pasa por el perfil del reemplazo: si se inclinarán por una opción joven con proyección, como el adolescente de Bournemouth Eli Junior Kroupi, o por Endrick como alternativa, o si preferirán un atacante ya probado y con números, como Julián Álvarez o Victor Osimhen, para cubrir el rol de titular de forma inmediata.
En ese sentido, los últimos partidos de la temporada adquieren un peso extra para Gyokeres. Merson explicó la lógica desde la exigencia: fue incorporado para que Arsenal gane también contra los rivales más modestos, y lo está cumpliendo. “Querés que tu nueve meta 20 goles y los hizo. Si ganan la liga, fue una compra brillante. Si no, quizás no”.
Aun así, el propio Merson matizó que su evaluación no puede quedarse solo en el número: el rendimiento ante Fulham fue el argumento. “No estuvieron así semana tras semana, pero si aparecen en las próximas cuatro semanas, [Arsenal] va a recuperar la plata”.
Más allá de la simplificación, la idea central es la misma: como cualquier delantero de nivel realmente elite, Gyokeres será juzgado no solo por la cantidad de goles en la temporada, sino por cuántos llegan en los partidos que definen el rumbo. Por eso, el cierre del mes podría terminar de dejar una respuesta clara para el “rompecabezas” que hoy plantea Arsenal con su nueve.
