Los fiscales generales de Nueva York y de Nueva Jersey ya pusieron en marcha, de manera formal, una investigación sobre las prácticas de venta de entradas de FIFA. El reclamo apunta a que el organismo habría montado un esquema de “laberinto de confusión, supuesta escasez y precios imposibles”, en un contexto que, a medida que se acerca el Mundial de 2026, tensiona con fuerza la relación entre los organizadores locales y la conducción de la entidad.
La fiscal general de Nueva Jersey, Jennifer Davenport, confirmó que FIFA fue notificada con una citación para entregar documentación interna y todo tipo de información vinculada a su accionar en el proceso de comercialización de tickets. La medida representa un salto importante en el conflicto y se apoya, además, en los reportes que circularon alrededor de la operatoria de la venta.
En el anuncio conjunto, Davenport estuvo acompañada por la fiscal general de Nueva York, Letitia James, y por el departamento de consumo y protección de trabajadores de la Ciudad de Nueva York (DCWP). Allí, Davenport remarcó: “Es un honor albergar la Copa del Mundo, pero el torneo no es una invitación para aprovecharse de nuestros residentes y de nuestros visitantes. Ser claros con la venta de entradas no debería ser complicado”. Y sostuvo que el foco del análisis estará puesto en si el calendario de liberación de tickets fue diseñado para alterar el mercado y empujar los costos hacia arriba para quienes planean asistir.
Desde el DCWP se tomó con seriedad la recepción de denuncias por “conductas abiertamente engañosas”. El comisionado Samuel AA Levine dejó en claro su preocupación por la falta de transparencia del proceso. En particular, varios hinchas indicaron que se habrían sentido “llevados a error” respecto de la ubicación de sus asientos. El punto señalado refiere a las entradas de la categoría “front”: según los testimonios, esas localidades se liberaron a precios más altos luego de haber finalizado una primera etapa de ventas. También se sumaron acusaciones adicionales vinculadas a un esquema de precios variable, que habría permitido subir valores en 90 de los 104 partidos, con un incremento promedio del 34%, lo que, de acuerdo con los señalamientos, terminaría convirtiendo a esta edición en la más cara de la historia.
Levine expresó: “Los reportes sobre conductas de FIFA que vulnerarían la ley de protección al consumidor de la ciudad, incluyendo la desinformación sobre la ubicación de los asientos y el inflado artificial de precios, son profundamente preocupantes”. Y agregó que quienes compren entradas deberían poder esperar “transparencia y equidad” al adquirir tickets para un evento de tanta magnitud. En ese sentido, el examen buscará entender por qué ciertos sectores habrían “superado los precios de cualquier Mundial anterior” y si, además, se habrían utilizado comunicados públicos para generar una sensación falsa de urgencia.
Por su parte, James subrayó que la investigación se enmarca en la defensa de la ciudadanía frente a posibles maniobras financieras. Argumentó que muchos de los costos de la infraestructura local los terminan pagando los residentes, por lo que no tendría sentido que el público quede fuera del acceso al torneo por el nivel de precios. La fiscal general sostuvo: “A nadie deberían manipularlo para pagar precios altísimos por asientos y los hinchas tienen que poder confiar en que las entradas que compran son las que realmente van a recibir. Los residentes locales merecen una oportunidad justa para acceder a entradas a precios razonables”.
La presión legal se suma a una carta previa enviada por el fiscal general de California, Rob Bonta, que también pidió explicaciones a FIFA por “posibles prácticas de venta potencialmente engañosas”. En paralelo, el presidente del organismo, Gianni Infantino, había defendido la política de precios con el argumento de que existe una demanda “absolutamente loca” por el torneo. Sin embargo, los investigadores destacaron que, al día miércoles, todavía había entradas al valor nominal para 86 de los 104 partidos, lo que chocaría con la historia de una escasez extrema que suele usarse para justificar valores premium en los encuentros.
El capítulo de reclamos no se limita a la venta de tickets. FIFA también recibió críticas por el costo del transporte asociado a los partidos. En ese punto, los organizadores locales —con el gobernador de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, entre los principales— habrían chocado con FIFA por la negativa del ente a subsidiar el traslado. Eso desató un fuerte malestar cuando, en los primeros anuncios, el precio del tren desde Manhattan hacia el estadio MetLife se ubicó en 150 dólares, muy por encima de la tarifa habitual de 12,90 dólares para el viaje de ida y vuelta. Tras el impacto de la reacción pública, NJ Transit tuvo que bajar el valor a 98 dólares, aunque sigue estando bastante por encima de las tarifas corrientes.
