Tottenham logró mantener la categoría en la Premier League por muy poco, quedando a solo dos unidades de distancia del descenso y respirando aliviado por la supervivencia. Pero ese margen no alcanzó para aplacar las críticas: desde el entorno futbolero, y con Gary Neville como voz principal, el plantel fue señalado por no estar a la altura de los recursos con los que cuenta. En una entrevista, el ex lateral no evitó el golpe cuando le preguntaron si el equipo tocó fondo en esta temporada.
Datos clave
- Tottenham salvó la categoría en la Premier League por apenas dos puntos sobre la zona de descenso.
- Neville sostuvo que el rendimiento del equipo queda muy por debajo de lo que exige el tamaño del club.
- El ex futbolista apuntó con dureza contra la cultura del vestuario y el compromiso de varios jugadores.
- También cuestionó la gestión dirigencial por los cambios de entrenador y la falta de continuidad.
- Con Roberto De Zerbi al mando del proceso, Neville pidió un reacomodamiento total del plantel en el mercado.
La crítica a Neville: “¿Patéticos?” y el valor de la camiseta
Neville fue directo al responder si era exagerado describir el momento del equipo con adjetivos duros. “Decir que han sido patéticos y que deberían avergonzarse probablemente no sea demasiado”, planteó, antes de remarcar que la identidad de Tottenham Hotspur pesa: es un club con historia y tradiciones, y justamente por eso consideró que el rendimiento actual no está a la altura.
Luego, el ex Manchester United (como referencia para explicar que el debate suele mezclar clubes) puso el foco en el tramo reciente del equipo: la falta de títulos aparece como un dato recurrente, aunque reconoció que el año pasado consiguieron la Europa League, algo que celebró la gente. En esa línea, Neville entendió que ese trofeo fue importante para la hinchada, pero sostuvo que, más allá del éxito puntual, el equipo lleva tiempo sin cumplir con las expectativas y que la temporada abrió un nivel más profundo de frustración.
El golpe más fuerte llegó cuando habló del vestuario. Neville insinuó que una parte del plantel actual no tendría el merecimiento para vestir la camiseta del club. “Los hinchas celebran porque para ellos es real. Para los jugadores, puede que algunos lo sientan así, pero a otros no les parece que quieran estar arriba del colectivo”, dijo, y remató que Roberto De Zerbi deberá trabajar sobre esa realidad. Según su lectura, el entrenador italiano ya habría advertido lo que pasa puertas adentro.
Además, se metió con el lema clásico del club, dando a entender que las acciones en cancha no acompañan el mensaje. “La forma de actuar sobre el césped vale más que las palabras. ¿Se animan a hacerlo? No lo creo. ¿Están siempre juntos? Tampoco creo que sea así”, disparó, dejando en evidencia su preocupación por la falta de cohesión y de carácter colectivo.
El rol de la dirigencia y el “caos” en los cambios de DT
Las críticas no se quedaron en los futbolistas. Neville desplazó el análisis hacia la estructura del club: la dirigencia y la sucesión de decisiones que marcaron la temporada. Remarcó el paso por la salida de Ange Postecoglou y, a partir de allí, los ciclos cortos de Thomas Frank e Igor Tudor, como parte de un panorama inestable que, para él, termina rompiendo la confianza de los hinchas.
En ese sentido, insistió en que no percibe una conexión real “de punta a punta” dentro del club. También afirmó que los dueños vienen intentando vender la institución desde hace dos, tres o incluso cuatro años, buscando el mejor precio posible. Neville reconoció que, en algunos aspectos, la gestión pudo haber sido positiva, especialmente en temas de infraestructura, pero sostuvo que el gran deber —lo deportivo y el rendimiento en el campo— falló, que es lo que termina importando.
“Tiene que haber un reinicio enorme”, planteó, y pidió una especie de “autopsia” profunda que alcance a toda la organización, no solo a decisiones puntuales. Para Neville, además, el análisis debe incluir a quien maneja el club: “Cuando sos propietario de un equipo de fútbol —y yo también lo soy— a veces tenés que mirar primero al espejo. El éxito no siempre llega por lo que haga el entrenador, los jugadores o el cuerpo técnico; también depende de las decisiones que tomás vos”, enfatizó.
El ex jugador dedicó un tramo específico a la designación de Igor Tudor y a la posterior salida. “Nombrarlo y tener que despedirlo a las pocas semanas no se sintió bien desde el día uno, ¿no?”, expresó. Luego mencionó la cadena de movimientos: la salida de Postecoglou, la llegada de Thomas Frank (que calificó como muy respetado), el arribo de Igor Tudor y, finalmente, el presente con De Zerbi como nuevo entrenador.
“Fue una montaña rusa. Los dueños perdieron mucha credibilidad y confianza. Se notan las señales en contra de la conducción, y no me sorprende”, resumió, dejando la idea de que el contexto interno terminó pesando tanto como el rendimiento futbolístico.
De Zerbi, el recambio y el desafío de “empezar de cero”
Con Roberto De Zerbi ahora encargado de conducir el proceso de reconstrucción, Neville consideró que el desafío es enorme. Para él, el trabajo inmediato debe incluir limpiar lo que sobra y reinstalar una mentalidad ganadora. El ex futbolista remarcó que el entrenador tendrá que ser implacable en el mercado de pases para transformar la idea de “equipo soñado” en algo competitivo de verdad, y señaló que el plantel actual necesita, en su lectura, un cambio integral.
El análisis final volvió al presente deportivo: Neville calificó como “impactante” que el equipo no haya ganado en casa desde Navidad, especialmente para un grupo que se armó con inversión y para un club de esa envergadura. En su opinión, el equipo está “frágil”, “débil” y “expuesto”, por lo que la autopsia debe comenzar de manera efectiva.
Y cerró con una imagen contundente: “Ahora que ya saben, en serio, que escaparon hoy, pueden empezar a manejar el vestuario con otra energía. Eso es lo que necesitan hacer”.
