Tras conseguir una clasificación histórica a la Champions League, Cesc Fàbregas ya no disimula su inquietud: empezó a diagramar cómo afrontar los desafíos del fútbol europeo. El ascenso meteórico en la Serie A de Como, además, llega en un contexto todavía más llamativo si se tiene en cuenta que el club apenas había logrado el boleto para la máxima categoría en la temporada 2024-2025, cortando una sequía dolorosa de 22 años fuera del nivel élite.
En una entrevista con ComoTV, Fàbregas contó cómo vivió los festejos y, sobre todo, cómo se ordenó inmediatamente después. “Sí: la noche siguiente al partido con Cremonese celebramos con todo el plantel y el cuerpo técnico. El lunes por la mañana ya estábamos trabajando, es verdad, porque es lo correcto. Ahora todos van a tener vacaciones, pero hay algo importante que para mí hay que gestionar: tenemos que subir el nivel, mejorar la organización y muchas otras cosas. Hay que hacerlo ya, de la manera correcta”, explicó el entrenador.
Las calles de Como se tiñeron de azul y blanco mientras miles de hinchas celebraban un logro que quedará marcado a fuego. El club selló su pasaje a la Champions League en la última fecha, tras imponerse 4-1 a Cremonese, y terminó la Serie A en el cuarto lugar con 71 puntos. La diferencia con el quinto, AC Milan, fue de apenas un punto, lo que remarca todavía más el golpe de autoridad de un equipo que hace poco transitaba etapas complicadas en divisiones inferiores. Para Como, la clasificación es casi un milagro deportivo, construido con la dirección de Fàbregas.
Durante el recorrido en el ómnibus abierto en la vuelta olímpica, el técnico admitió que la fiesta le pasó factura, aunque la alegría de la ciudad terminó justificándolo todo. “Sí, dormí un poco. Fui el primero en irme para sumarme a la celebración. Pero tranquilo: me arreglé con tres o cuatro horas”, señaló.
Como representa el primer gran capítulo de Fàbregas como entrenador después de su retiro como futbolista, ocurrido en el verano de 2023. Tras tomar el control pleno del equipo en el verano de 2024 y llevarlo a una campaña sólida con un décimo puesto en su estreno en la Serie A, el DT se mostró rápido para correr el foco hacia el plantel y hacia el entorno local. En su lectura, el factor decisivo del crecimiento veloz está en la conexión entre los jugadores y la gente: remarcó que la hinchada funciona como un motor permanente, una fuente constante de motivación.
Consultado por la emoción que deja la caravana, Fàbregas profundizó: “Es una emoción, sobre todo para la ciudad. La noche después del partido contra Cremonese no tuvimos la chance de salir a celebrar con los aficionados que nos esperaban. Hoy sí siento que es un festejo merecido; es una ocasión especial, única e histórica. Creo que cerrar la temporada de esta forma, tan unida y tan particular, es importante. Cuanta más energía haya entre la gente y nosotros, mejor para llegar a ese rango de 2-10-15% que hace falta para ganar los partidos. Ellos siempre son el jugador número doce: te empujan a hacer cada vez más”.
El salto del mediocampista con trayectoria al entrenador del máximo nivel se dio sin sobresaltos para el español, aunque se mantuvo cauto al hablar de su influencia táctica. En cambio, puso el énfasis en el liderazgo de la institución y en la predisposición de los futbolistas para adaptarse a su forma de entender el juego. Para él, esas dos cuestiones explican gran parte del crecimiento acelerado del proyecto dentro de la estructura del fútbol italiano, subrayando que el resultado superó muchas expectativas en cuanto a velocidad.
“Un entrenador no es nada sin ideas, y sin jugadores que tengan mucha voluntad y calidad. Lo tengo muy claro: encontré el lugar adecuado y, sobre todo, hice las cosas de la manera correcta. La idea era hacer lo que queríamos, en un camino que no diría sencillo… porque lo hicimos muy rápido, pero siempre con ganas de empujar, de querer hacerlo mejor, con una visión”, sostuvo para cerrar.
