Ndiaye, que tuvo su despegue profesional en Sheffield United y contribuyó a la clasificación a la Premier League en 2022-23, volvió al fútbol inglés en 2024 luego de cerrar su desembarco en el área de Merseyside. El movimiento se concretó desde Marsella, con una inversión reportada de £17 millones (u$s 23 millones).
Datos clave
- El mediapunta/creativo de 26 años llegó a Everton en 2024 desde Marsella por £17 millones (u$s 23 millones).
- En su primera temporada con los Toffees llegó a cifras de dos dígitos como definidor, y en la actual sumó seis remates más y tres asistencias.
- Su capacidad para avanzar con pelota dominada, superar rivales en carrera y recorrer tramos largos lo convirtió en un objetivo de mercado.
- Se mencionó interés de Manchester United, que busca sumar capacidad ofensiva, en un contexto contractual que lo liga hasta el verano de 2029.
- Desde el entorno de Everton, Barry remarcó que el jugador “excita” y pidió mantenerlo en el plantel, con foco en el proyecto inmediato.
El impacto inmediato de Ndiaye en Everton
La operación, en principio, se empezó a leer como una compra muy conveniente. Ndiaye se fue ganando un lugar central por su influencia creativa: no solo aparece para romper líneas, sino que también sostiene producción en zona de definición. El año pasado alcanzó el rendimiento de dos dígitos en goles, y además amplió el impacto con seis remates más y tres asistencias durante esta temporada.
Con un perfil que combina atrevimiento con lectura, el nacido en Francia se volvió especialmente valioso por su forma de conducir la pelota a distancia, y por su capacidad para ir dejando defensores atrás en el trayecto. Ese tipo de recorrido, que mezcla gambeta y progresión sostenida, hace que su figura sea cada vez más buscada dentro del mercado.
Rumores de mercado y el pedido de Barry
En ese escenario, comenzó a instalarse la idea de que Ndiaye figura en el seguimiento de reclutamiento de Old Trafford. Manchester United, en la búsqueda de sumar “fuego” ofensivo a su plantel, tendría la atención puesta en un futbolista que, además, tiene contrato vigente hasta el verano de 2029. En Everton, justamente por esa atadura contractual, la operación podría transformarse en una oportunidad para obtener una ganancia relevante si llegara una oferta que satisfaga sus pretensiones.
Consultado sobre si el extremo o mediapunta está encaminado a terminar conectando con un equipo que pelee por la clasificación a la Champions League de manera regular en el futuro cercano, Barry —ex mediocampista de Everton— dejó una postura clara. Desde su mirada, en el nuevo estadio ya lo vieron de cerca y le generó una impresión muy positiva: lo describió como uno de esos jugadores que “te saca de la butaca”, por su manera de aparecer en banda, especialmente por el sector donde compite con el estilo de Jack Grealish.
Barry también entendió el interés que puede despertar Ndiaye, pero pidió que Everton haga lo propio para mantenerlo feliz y dentro del club. El ex jugador sostuvo que este perfil no aparece tan seguido y que, por el momento deportivo que atraviesa Everton, será más difícil para ellos atraer de entrada a un reemplazo de ese nivel. En esa línea, consideró que es un momento grande para la dirigencia y el cuerpo técnico: preservar al futbolista en la plantilla, sostener su motivación y, a la vez, apuntar a mejorar para que el equipo “patee para adelante” en el próximo tramo, con David Moyes como eje del proyecto.
El ex mediocampista remarcó además que lo que viene mostrando Everton en el arranque de temporada y el contexto del estadio nuevo hace que el club necesite conservar a jugadores de ese tipo para volver a crecer.
Ndiaye como “sueño” para mediocampistas y su aporte táctico
Cuando se lo interrogó sobre si Ndiaye es, en términos futbolísticos, “un sueño” para los mediocampistas, Barry explicó el motivo desde la dinámica de juego. Según su lectura, para los compañeros del sector central o del corazón del mediocampo resulta brillante jugar con un futbolista capaz de recibir y girar en espacios, porque les permite pasarle la pelota y “respirar” mientras él se adelanta con conducción, buscando romper la presión rival.
Barry, que pasó cuatro años en Goodison Park entre 2013 y 2017, agregó que disfruta el tipo de futbolista que te devuelve valor en tareas concretas: recuperar, interceptar y leer dónde está el espacio para ofrecer la opción de pase. En su análisis, la clave pasa por lo que generan esos movimientos: empujan a las defensas hacia atrás y provocan miedo en el rival cuando el equipo rival cambia de dirección y empieza a avanzar con pelota.
En ese punto, sostuvo que sería “ideal” tenerlo de compañero por cómo encuentra pequeños rincones para recibir de espaldas y, desde ahí, activar la jugada. Remarcó que las habilidades del jugador son difíciles de frenar para cualquier defensor, justamente por esa combinación de recepción protegida, control y decisión para progresar.
Everton en la pelea europea y el desafío ante Liverpool
Ndiaye también dejó huella en el rendimiento colectivo. Everton se ubica en la octava posición de la Premier League, con puntaje igualado al de Brentford, que ocupa el último lugar de clasificación a competiciones europeas. En una lucha muy comprimida, el panorama continental está al rojo vivo: apenas seis unidades separan a Chelsea, que está sexto, de Newcastle, que marcha en el puesto 14.
Con Ndiaye como referencia creativa, Everton tendrá otro examen exigente este domingo. Recibirá a Liverpool en el primer derby de Merseyside que se jugará en Hill Dickinson Stadium. El duelo asoma como una nueva prueba para medir el nivel real del equipo en un contexto donde cada punto pesa, especialmente cuando la pelea por Europa está tan apretada.
