Declan Rice arrancó su carrera profesional como marcador central en la cantera de West Ham, uno de los sistemas más reconocidos de Inglaterra. Con el paso del tiempo, su rol fue mutando: se terminó asentando como volante de contención, un perfil que le permitía interrumpir el juego rival y generar frustración en el medio. Fue desde esa posición donde llegó el reconocimiento internacional con Inglaterra, aunque antes había tenido un camino distinto: Rice había cambiado de selección y dejó la camiseta de la República de Irlanda para pasar a representar a los ingleses.

Ese trabajo, con exigencias muy específicas para un jugador que vive entre la presión y el equilibrio, lo fue dominando con rapidez. Primero se convirtió en capitán de West Ham y lideró al equipo hacia un título en Conference League. Después, llegó el salto de jerarquía: en el verano de 2023, Rice dejó el este de Londres para mudarse al norte de la capital inglesa, en una transferencia valuada en 105 millones de libras (142 millones de dólares).

Con el cambio de camiseta, su fútbol también evolucionó. En Arsenal, Rice pasó de ser un “apagafuegos” más cercano al clásico número 6 y empezó a ocupar con más frecuencia el carril de un 8, de perfil más ofensivo y con capacidad de irrumpir. A la par, sumó un elemento que ya venía pidiendo terreno: potencia en jugadas de pelota parada, ampliando todavía más un repertorio que no termina de crecer. En cuanto a grandes trofeos, todavía aparece la cuenta pendiente: en esta temporada se están acumulando interrogantes en esa faceta. Igual, el dato más sólido es el mismo: el mediocampista de 27 años, de ida y vuelta constante, se convirtió en un ejemplo de regularidad.

Lo que dijo Lansbury sobre Rice y su rol

Lansbury, formado en la academia de Arsenal y que en su etapa como futbolista se inclinaba más por lo creativo, habló sobre si Declan Rice puede considerarse el mejor intérprete de la posición que eligió. En el marco de su apoyo a la campaña “Check Your Bally’s”, orientada a difundir y recaudar fondos para el Mes de Concientización sobre Cáncer Testicular, el exjugador dejó un mensaje claro: “Es una afirmación grande decir que es el mejor del mundo, pero sin dudas está entre los primeros. Se metió de lleno en ese rol y lo agarró para sí; se lo ve fenomenal con esa camiseta”.

Luego, Lansbury fue más allá y pidió que el club lo trate como una figura central: “Yo de verdad quiero que le den el brazalete de capitán y que sea el punto de referencia del equipo, que lo construyan alrededor. Es parecido a Roy Keane en el Manchester United, ¿no? Podría ponerse ese brazalete y llevar al equipo a otro nivel”.

Además, agregó una lectura sobre el crecimiento personal del futbolista: “Evolucionó. Antes era un tipo que parecía pasar desapercibido, un héroe silencioso; ahora es un jugador de elite, capaz de dominar los titulares. Está en plena etapa, es joven, tiene hambre, quiere ganar y, donde juegue, te das cuenta de qué esperar de él”.

En ese mismo sentido, remarcó el impacto de los recursos: “Obviamente, en las jugadas de pelota parada se nota muchísimo. Pero sobre todo, su juego completo es brillante. Para cualquier entrenador, tenerlo en el equipo es un lujo: lo podrías poner de lateral derecho y rendiría bien; de central también lo hace; en el mediocampo, también. Es de esos jugadores que son tan versátiles que donde pisen la cancha intentan hacerse notar y demostrar lo bueno que es”.

Consistencia, premios y la pulseada por el Balón de Oro 2026

Ese enfoque mental, acompañado por una capacidad que no es casualidad, empujó a Rice a estar en la conversación para un reconocimiento enorme como el Balón de Oro. El presente lo respalda en lo individual: el año pasado se quedó con el premio de Jugador del Año de Arsenal. Y lo hizo con antecedentes fuertes en su anterior casa, ya que había ganado un galardón similar en tres oportunidades cuando defendía a West Ham.

De cara al futuro, el recorrido que Arsenal haga tanto en la Premier League como en la Champions League —antes de que Inglaterra intente alcanzar la gloria en el Mundial este verano— será clave para definir quiénes aparecen como candidatos para el codiciado Golden Ball en 2026.

Consultado específicamente sobre si Rice está dentro del grupo de aspirantes, teniendo en cuenta que ningún inglés consiguió ese premio desde Michael Owen en 2001, Lansbury respondió con cautela, pero con convicción: “Tiene que estar en la conversación si Arsenal gana la liga y si además consiguen algo en la Champions League. Hay muchos mediocampistas muy buenos, así que depende de cómo termine Arsenal, pero yo diría que, sin dudas, está para eso”.

Campaña “Check Your Bally’s”: VAR, decisiones y un impacto fuera de la cancha

En paralelo al fútbol de alto voltaje, la campaña “Check Your Bally’s” para el Mes de Concientización sobre Cáncer Testicular usó pausas familiares del partido para recordar a los hinchas que se revisen. La idea fue conectar la pantalla del estadio con el cuidado personal a través del mismo tipo de interrupciones que el público ya conoce: desde el chequeo del VAR que mantuvo a Gabriel dentro de la cancha en el duelo del líder de la Premier League de Arsenal ante Manchester City, hasta una revisión que dejó sin penal al Everton en el derby de Liverpool después de que Kiernan Dewsbury-Hall cayera dentro del área.

Esos momentos, que en la cancha terminan inclinando decisiones, también colaboraron a transformar atención futbolera en acción social. En el transcurso del fin de semana, esas intervenciones ayudaron a impulsar una donación de 10.000 libras por parte de Bally Bet hacia The OddBalls Foundation, una organización que trabaja en concientizar y motivar a los hombres a tomar medidas sobre su salud.

En diálogo con la iniciativa, Lansbury —que ya atravesó una batalla contra el cáncer testicular— sostuvo: “Los chequeos del VAR son algo que tanto los jugadores como los hinchas notan durante el partido. Siempre estás esperando el resultado. Esta campaña es una gran manera de usar esos instantes para recordarle a la gente que también se revise. Es rápido, es simple y de verdad puede salvar vidas. Y ver que además termine en una donación de 10.000 libras es excelente: muestra el impacto que puede tener”.

Con esa lógica, Bally Bet busca que la revisión personal se vuelva tan habitual como mirar el marcador o esperar la confirmación en una jugada revisada. Porque, aunque el partido se detenga para un chequeo, alcanza con 30 segundos para hacer lo mismo con uno mismo.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.